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EL VASCUENCE, SUS ORIGENES MÁS REMOTOS: 

•  El vascuence, sus denominaciones, extensión actual y número de hablantes.  

•  Antigüedad del vascuence. Situación lingüística euroasiática anterior a la difusión de 

los pueblos indoeuropeos. 

•  Situación creada por la llegada a Europa de los pueblos indoeuropeos. 

•  Teoría lingüística vasco-caucásica y la lengua protoéuscara. 

•  Familia de lenguas éuscaras surgidas de la evolución del protoéuscaro. 

•  Desaparición de las lenguas de la familia éuscara, fruto de las expansiones de los 

vascones y de su idioma, el vascuence. Surgimiento de los diferentes dialectos vascos 
a partir del mestizaje de las tribus éuscaras. Extensión actual de los dialectos vascos. 

•  Teoría lingüística vasco-íbera. 

•  Teoría lingüística vasco-bereber. 

•  Influencias en el vascuence del árabe, germano o celta. 

•  La profunda huella del latín en el vascuence. 

•  Primera manifestación escrita del vascuence, las Glosas Emilianenses de San Millán 

de la Cogolla. 

•  Razones de la Reducción Geográfica de la Vascofonía. 

•  La antigua religión de los vascos. Mitología Vasca. 

•  Resurgir y Auge del vascuence. 

• Literatura 

Vasca: 

 

• Bernard 

Etxepare. 

•  Joannes de Leizarraga. 

• Axular. 

• Silvain 

Pouvreau. 

• Oihenart. 

• Bernard 

Gazteluzar. 

•  Cristóbal de Harizmendi, Juan de Tartas y Aranbillaga. 

• Larramendi. 

•  Agustín de Kardaberaz 

•  Sebastián de Mendiburu. 

•  Juan Antonio Moguel. 

• Joannes 

Etxeberri. 

• Iparragirre. 

•  Jean Martin Hiribarren.  

• Vicenta 

Moguel. 

• Txomin 

Agirre. 

•  Resurrección María de Azkue 

• Kirikiño. 

• Lauaxeta. 

• Xabier 

Lizardi. 

• Bernardo 

Atxaga. 

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EUSKARA 

El vascuence, euskara, o dicho en su forma coloquial, euskera, es hablado en los 
territorios de Alava, Baja Navarra, Guipúzcoa, Labourd, Navarra, Soule y Vizcaya. Fuera 
de las fronteras vascas se habla en pueblos fronterizos de Gascuña con la Baja Navarra, 
en las zonas fronterizas del Bearn (Biarno) con Soule (en el cantón de Olorue: Eskiula, 
Jeruntze,...) y en la diáspora vasca. En total es hablado por más de setecientas mil 
personas. 

 

La antigüedad mínima de la lengua de la que proviene el euskara, y con la que se 
identifica como una evolución

1

, está datada en 7.000 años. Según las últimas 

investigaciones, formaba parte de un antiguo grupo de lenguas de ámbito eurásico, que 
se extendían a lo largo de toda Europa y parte de Asia. El euskara guarda palabras 
culturales extendidas por todo el Mediterráneo por los difusores del neolítico agrícola 
(milenio IV a.C) y luego por las primeras civilizaciones de los metales (milenio III a.C.). El 
estudio de palabras obscuras existentes en lenguas románicas y en regiones 
especialmente conservadoras, como en los Alpes, así como en dialectos bereberes, 
recibe especial luz cuando se puede establecer conexión con alguna palabra vasca.

 

En el milenio II antes de Cristo, los pueblos indoeuropeos (de los que descienden los 
actuales latinos, germanos, eslavos, celtas, griegos,...), llegaron a Europa occidental 
procedentes de su nucleo original en las estepas del norte de Ucrania y Rusia, siendo 
motores de la expansión la adopción del caballo como animal de montura, o como 
algunos historiadores apuntan hoy, la subida del nivel del Mar Negro, cuando el 
Mediterráneo lo invadió y pasó de ser lago a mar. Una teoría más reciente considera que 
su nucleo original se encontraba en la península de Anatolia (la actual Turkia). Su 
asentamiento generalizado en Europa, dio lugar a que las lenguas y pueblos hermanos al 
vasco que existían a lo largo de todo el continente desaparecieran, conservándose 
unicamente de este antiguo grupo de lenguas el euskara y las lenguas caucásicas. Se 
sabe que a lo largo de Europa se hablaban lenguas hermanas al euskara, ya que hay 
topónimos muy arcáicos en zonas aisladas de los Alpes y otras zonas europeas que son 
muy conservadoras lingüísticamente, cuyo significado original se puede desentrañar 
utilizando la lengua vasca. 

 

El euskara está emparentado lejanamente con las lenguas caucásicas, en concreto con el 
georgiano, sobre todo desde un punto de vista gramatical. Esta relación no se encuentra 
totalmente demostrada, porque en la actualidad, carecemos de la lengua protocaucásica 
origen de las actuales lenguas del Cáucaso, para poder realizar una comparación 
exhaustiva con el euskara. Este origen común entre la lengua vasca y los idiomas 
caucásicos es muy remoto, tenemos que remontarnos a más de 10.000 años atrás y 
según las últimas investigaciones a más de 20.000 años. Se considera como correcta la 
hipótesis de que los protovascos en el magdaleniense, hace más de 13.000 años ya 
habitaban la zona pirenaica, una hipótesis basada en los restos arqueológicos 
encontrados en esta zona. Unos habitantes de los Pirineos cuya lengua era el euskara o 
mejor dicho, el protoeuskara, que dio lugar posteriormente a la familia de lenguas 
éuscaras, habladas por las siguientes tribus:

  

Aquitanos: en lengua aquitana se habló en el sudoeste de Francia, al norte hasta el río 
Garona (Burdeos) y al sudeste hasta los Pirineos en el Valle de Arán, en Lleida. El 

                                                           

1

 Suponer que el vasco, o cualquier otra lengua o cultura, no ha cambiado abismalmente en tan gran período de tiempo, 

es irreal e insostenible. Así, por ejemplo, según la mayoría de los filólogos especializados en nuestra lengua, ésta 
originalmente es más que probable que no haya sido un lengua aglutinante. Es decir, el vasco o Euskara actual, muy 
poco se parecería a la lengua hablada de la que directamente proviene con rastros y origen hace unos 7.000 años. 

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geógrafo griego Estrabón diferenciaba netamente a los aquitanos de los galos del norte, 
mencionando precisamente sus lenguas como signo distintivo, al tiempo que apuntaba las 
similitudes aquitanas con los habitantes surpirenaicos. Hasta el siglo VII d.C. no fueron 
vasconizados. Del mestizaje de aquitanos, latinos y vascones surgiría el actual pueblo 
gascón y su lengua latina.

  

Aquitano Euskara Castellano 

Iluni Ilun  Oscuro 

Nescato Neskato Muchacha 

Bihox Bihotz Corazón 

Baigorrixo 

Ibai gorri 

Río Rojo 

Anderexo Andere 

Señora 

Sembe Seme  Hijo 

Autrigones: el idioma autrigón se habló desde el río Asón de Cantabria hasta el río 
Nervión en Bilbao y al sur hasta parte de Alava, La Rioja y Burgos.  

Caristios: del río Nervión al oeste, hasta el río Deba en Gipuzkoa y al sur hasta parte de 
Alava. Se sabe que la lengua autrigona era muy similar a la lengua caristia. También se 
puede deducir por sus notables arcaísmos que eran los idiomas de tronco éuscaro que 
mayor afinidad poseían con el protoeuskara hablado más allá del magdaleniense. Unos 
arcaísmos que incluso hoy en día son patentes en el dialecto vizcaíno del euskara que 
surgió del mestizaje del autrigón y principalmente, del caristio medianamente romanizado 
con el euskara de los vascones de Navarra. 

•  Iacetanos: su lengua era hablada en la región habitada por esta etnia, su capital era 

Iaka (latín > Iaca; castellano > Jaca).  

•  Oscetanos: su idioma era hablado en la región habitada por esta tribu, su capital se 

encontraba en Oska (latín > Osca; castellano > Huesca). Tanto Iaka como Oska 
poseían el sufijo -ka muy común en la toponimia vasca (Gerni-ka, Munda-ka, Sondi-
ka,...), sufijo que significa poblado en euskara. 

•  Várdulos: al oeste desde el río Deba en Gipuzkoa, hasta parte de Navarra y al sur 

hasta parte de Alava. Del mestizaje de várdulos y vascones surgiría el dialecto 
guipuzcoano del euskara. 

•  Vascones: Fue la tribu en la que surgió el euskara. Los vascones ocupaban toda 

Navarra, Iparralde y parte de Alava, Gipuzkoa y la Rioja. Las ciudades de Kalagorri 
(latín > Calagurris; castellano > Calahorra; localidad riojana), Tutera (latín > tutela; 
castellano > Tudela; localidad de la ribera navarra) e Hiriona (latín > Pompaelo; 
euskara moderno > Iruñea; castellano > Pamplona; capital de Navarra) eran vasconas.  

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Unas lenguas de tronco éuscaro habladas por estas tribus que se convirtieron en una 
única lengua fruto de la conquista de los vascones de estas tribus:

 

• 

Iacetanos y Oscetanos: fueron conquistados por los vascones del siglo III a.C al II a.C. 

 

• 

Várdulos, Caristios y Autrigones: del siglo V d.C al VI d.C.

 

• 

Aquitanos: del siglo VI d.C. al VII d.C. 

 

Si bien el núcleo original del euskara se encuentra en lo que fue denominado por los 
romanos, Saltus Vasconum (la zona pirenaica de Navarra). A partir del siglo III a.C. fruto 
de las expansiones y conquistas vasconas a lo largo de diferentes siglos, nos 
encontramos con la situación lingüística del siglo XI d.C., en la cual el euskara es hablado 
desde parte de Cantabria al oeste, hasta parte de la provincia catalana de Lleida al este, 
mientras que al norte es hablado en parte de Aquitania y al sur, hasta gran parte de la  

Rioja, Burgos y Soria. Siendo el actual dialecto navarro y el euskara estándar o batua 
(unificado), dado que este último es basicamente dialecto navarro, los que mayor afinidad 
poseen con el euskara original de los vascones. Hoy en día la extensión de cada uno de 
los dialectos vascos, coincide exactamente con la extensión de las tribus vascas descrita 
por los geógrafos griegos hace más de dos mil años. Para más información sobre la 
expansión vascona y de su idioma, visitar la página 

Historia del País Vasco.

Son dialectos vascos, el Bizkaiera (Vizcaíno), o también llamado Mendebaldekoera 
(occidental), dialecto que más hablantes posee y que es hablado en Bizkaia, desde el río 
Nervión al oeste, y al este, hasta una parte del oeste guipuzcoano fronterizo con Bizkaia 
desde la costa cantábrica hasta Alava y al sur, en el norte de Alava. El Gipuzkera 
(Guipuzcoano), también llamado Ertaldekoa (Central), hablado en Gipuzkoa y extremo 
noroeste de Navarra. Nafarrera o Navarro, hablado en el norte de Navarra y parte 
nororiental de Gipuzkoa. Lapurtera o Labortano, hablado en Lapurdi. Behe Nafarrera o 
Bajo Navarro, hablado en la Baja Navarra y zonas fronterizas con Gascuña. Y finalmente, 
el Zuberera o Suletino hablado en Zuberoa y en el cantón bearnés de Olorue. Estos tres 
últimos dialectos, son evoluciones medievales del navarro por influencia del gascón y en 
el caso del suletino, por influencia también de la lengua aragonesa o fabla.

 

El vascuence a lo largo de su historia, ha ido acumulando y ampliando léxico en función 
de los pueblos con los que contactaba, conservando estos términos, en la mayoría de los 
casos, tal y como se tomaron de dichos idiomas. Es muy significativo que palabras que se 
encuentran en jeroglíficos de las pirámides de Egipto, o en el habla de los tuaregs 
saharianos, puedan escucharse diariamente en el habla de cualquier vascoparlante. 
Hecho que ha podido surgir de la relación secular con un pueblo preindoeuropeo de 
presencia en la península más reciente que la vasca, los íberos. Un pueblo que tuvo 
contacto a través del Mediterráneo con diferentes pueblos de Africa y de Europa. A través 
de sus relaciones comerciales con éstos, adquirieron términos que posteriormente 
pasarían a formar parte del euskara fruto de la vecindad con los íberos. La relación más 
estrecha se dio en la época preromana, concretamente en la zona norte de Catalunya, 
donde se podian encontrar tanto poblados de habla éuscara como íbera. Con el paso del 
tiempo, se dio un intercambio de léxico entre los dos idiomas de tal grado, que algunos 
lingüistas consideraron erroneamente que el euskara y el íbero eran el mismo idioma, una 
hipótesis falsa dado que la sintaxis y la gramática del íbero eran completamente 
diferentes a las vascas. Mientras los textos de la época romana en lengua aquitana (del 
mismo tronco lingüístico del euskara) han podido ser traducidos integramente gracias al 
euskara. Los textos en lengua íbera de la misma época, por el contrario, solamente han 

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podido ser traducidos en un 7%. En función del vocabulario que por siglos de convivencia 
el euskara y el íbero se intercambiaron. Algunos lingüistas consideran que el íbero, el 
ligur, el etrusco, las lenguas caucásicas, el euskara y las lenguas preindoeuropeas que en 
general se hablaron en Europa antes de la expansión indoeuropea, formaban parte de un 
mismo grupo preindoeuropeo en un pasado remoto, hace decenas de miles de años. Este 
origen común tan alejado en el tiempo ocasionó, según ellos, la gran diferencia entre 
estos idiomas, que los convierte casi en irreconocibles como parte de un mismo grupo 
lingüístico:

  

Ibero Euskara 

Castellano 

Iliberris 

Hiri berri 

Ciudad nueva 

Nescato Neskato Muchacha 

Gison Gizon Hombre 

Salir 
(moneda) 

Zilar Plata 

Arse(etar) [Bilbo](tar) 

Utilización de la misma desinencia para construir los 
gentilicios 

El euskara, aunque nunca ha estado en contacto con los dialectos del bereber que se 
hablan en el Magreb, posee palabras similares a las de éstos, introducidas en el euskara 
a través del íbero o posiblemente, a través de pueblos nómadas de origen camítico que 
se hubiesen asentado en nuestra tierra en la época neolítica. Unos pueblos que con el 
paso del tiempo se hubiesen fundido con los de habla éuscara, quedando como 
testimonio de su existencia los vocablos que nos legaron. De esta forma se podría 
explicar la existencia de palabras bereberes, guanches (Canarias), somalíes, etíopes o 
del egipcio antiguo (son lenguas camíticas) en el euskara. Durante muchos años debido a 
este parecido entre palabras camíticas y éuscaras, existió la teoria vasco-bereber que 
consideraba al euskara emparentado con el bereber. Una teoría que fue desechada hace 
años dado que los parecidos entre los dos idiomas son unicamente de léxico o 
lexicográficos, mientras que sintáctica y gramaticalmente no tienen parecido alguno, 
aunque si se observan sobre todo en la articulación verbal, la utilización de algunas 
partículas muy similares, por lo que se considera más plausible, la teoría de una 
emigración en tiempos pretéritos de pueblos nómadas de origen camítico a zonas 
éuscaras, los cuales posteriormente, se fundirían con la población de habla éuscara que 
allí se encontraba. 

Bereber Euskara 

Castellano 

Nekk Ni-Nik 

Yo 

Akir Aker 

Macho 

Cabrío 

Aña Ania-Anai  Hermano 

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Aste Asto 

Burro 

Ism Izen 

Nombre 

Ma ism-

k

Zein du

k

 hire 

izena? 

¿Cuál es tu nombre (hombre)? En el bereber 
al igual que en el euskara, al tutear, en el caso 
de que te dirijas a una mujer o a un hombre, 
se utiliza una partícula verbal diferente. En el 
caso masculino se utiliza la partícula 

-k

 tanto 

en el bereber como en el euskara. 

Ma ism-

m

Zein du

n

 hire 

izena? 

¿Cuál es tu nombre (mujer)? En bereber en el 
caso femenino se utiliza la partícula 

-m

mientras que en euskara se utiliza la partícula 

-n

. El euskara parece ser que perdió hace 

siglos ya la tendencia de que las palabras 
terminaran

en m, suavizándose y 

convirtiéndose en n. Por esta razón se explica 
que izen (nombre) no se pronuncie izem, muy 
similar a la forma bereber ism, y que la 
partícula verbal bereber

 

-m se pronuncie en 

euskara moderno -n. 

Adar Adar 

En bereber adar significa pie, pierna. Mientras 
que en euskara significa rama de árbol, cuerno 
o extremidad. Parece ser que este término en 
sus orígenes significó también extremidad 
tanto en bereber como en euskara. 

El euskara posee préstamos poco numerosos de otros idiomas como el árabe, germano o 
celta. Estuvo en contacto con el celta desde el siglo VIII a.C. hasta los siglos II - V d.C. 
Son topónimos celtas las localidades de Lezama, Ultzama, Deba,... Estos son unos 
ejemplos de términos en lengua celta, germana y árabe que se han conservado hasta 
nuestros días en el euskara: 

Euskara Origen 

 Castellano 

Tegi Celta 

Sitio 

Maite Celta Amado 

Gori Celta 

Incandescente 

Erbi Celta 

Liebre 

Mendi Celta Monte 

Orein Celta Ciervo 

Orkatz Celta  Corzo 

Gerra (werra) 

Germano 

Guerra 

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Azoka (az-zuk) Arabe 

Feria 

Alkate (al-qadi) Arabe 

Alcalde 

Gutun (kutub) 

Arabe 

Carta, 
Escapulario 

 

La lengua que sin duda influenció más al euskara fue la que llegó hace dos mil años a 
tierras del País Vasco, concretamente en el año 196 a.C., el latín. Influenció no sólo 
léxicamente, sino también gramatical y morfologicamente, muchas declinaciones y sufijos 
vascos tienen origen latino y proceden de declinaciones, sufijos o preposiciones latinas:

 

• 

La preposición latina A da lugar a la declinación vasca -(r)A; etxera (a la casa), hirira (a 
la ciudad).

 

• 

El sufijo -cus latino (tecnicus, logicus), da lugar a la declinación -ko vasca; etxeko (de 
la casa), haraneko (del valle).

 

• 

El sufijo -dus (calidus, frigidus) da lugar al sufijo vasco -dun, que da lugar a palabras 
como euskaldun (persona poseedora de la capacidad de hablar euskara) o bizardun 
(persona poseedora de barba).

 

Influenció también de una forma considerable en el aspecto verbal, de hecho todavía no 
se sabe a ciencia cierta como se conjugaban los verbos en euskara antes de la llegada 
del latín. Una de las investigaciones llevadas a cabo por los estudiosos en filología 
histórica que están desarrollando el protoeuskara, es saber cómo se conjugaban los 
verbos antes de la llegada de los romanos, dado que por ejemplo, algo tan básico para la 
conjugación verbal vasca como el morfema perfectivo -tu, proviene del participio latino -
tus: en vasco he cogido se dice hartu dut; me he metido, sartu naiz, ... 

El dialecto vasco que tiene más influencia latina es el vizcaíno, debido a que las tribus 
caristia y autrigona que habitaban la zona en la que actualmente se habla este dialecto, 
fueron medianamente romanizadas. Esta romanización de estas tribus fue atenuada 
posteriormente a través de la conquista de los vascones de Navarra (a partir del siglo V 
d.C.), que poseían una escasa o nula romanización. Del mestizaje del autrigón y 
principalmente, del caristio medianamente romanizado y de la lengua de los vascones, el 
euskara, surgiría el actual dialecto vizcaíno. 

Latín Euskara 

Castellano 

Pax-Pacem Bake 

Paz 

Cella-Cellam Gela 

Habitación 

Lex-Legem Lege 

Ley 

Tabula-
Tabulam 

Taula Tabla 

Rex-Regem Hereje 

Rey 

Gonna-
Gonnam 

Gona Falda 

Adventum Abendua 

Diciembre 

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Verbum-
Verbam 

Berba (vizcaíno) 

Palabra 

Martis Dies 

Martitzena (vizcaíno)  Martes 

Sabatus Zapatu 

(vizcaíno) 

Sábado 

Domenica Domeka 

(vizcaíno) Domingo 

 

 

En el siglo XI en el Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla (Done Miliaga Kukula) 
en La Rioja, encontramos los primeros textos tanto en euskara como en lengua navarra 
románica, las Glosas Emilianenses. Unas glosas que servían para la comprensión de 
textos en latín y quizá para acercarlos al pueblo que desconocía el latín usado todavía por 
los clérigos. Uno o varios copistas anónimos escriben una serie de anotaciones en latín, 
navarro románico y euskara que comentan o glosan las partes más difíciles de entender. 

"(...) Si uero, quod Deus non patiatur [non quieti] et mala opera exercimus [nos 
sificieremus] et plus pro carnis luxuria quam pro salute anime laboramus, timeo ne quando 
boni christiani cum angelis acceperint uitam eternam nos, quod absit, precipitemur [guec 
ajutuezdugu]* [nos non kaigamus] jngeenna (...)"

 

(*) guec ajutuezdugu: nosotros no tenemos ayuda.

 

Primeramente, lo que más dañó al euskara, fue que la población euskaldun 
(vascoparlante) a lo largo de la historia no ha tenido una entidad política que la uniera y 
que tuviera como lengua oficial el euskara. Esta unidad política de la población 
vascoparlante desde parte de Cantabria hasta parte de Catalunya, fue efímera y sólo 
existió en el siglo XI, bajo el reinado del rey de Navarra Antso Gartzez III. Haundia 
(Sancho Garcés III el Mayor) y aunque el euskara era la lengua hablada por la mayoría (la 
población de habla latina en la zona pirenaica era muy minoritaria), la lengua oficial no fue 
el euskara, sino la lengua navarra románica, siguiendo los usos de la época de utilizar 
lenguas latinas para redactar los textos oficiales. 

 

El segundo factor que debilitó al euskara fue la división del Reino de Navarra por parte de 
este mismo rey, yendo en contra de la ley vascona de sucesión, surgiendo de esta 
manera los reinos de Castilla y Aragón, que anteriormente habían sido condados. Si bien 
en sus orígenes, en el siglo XI, la mayor parte de la población castellana y aragonesa, así 
como sus primeros reyes fueron euskaldunes. Al avanzar hacia el sur la reconquista, más 
y más población mozárabe y por lo tanto latina, fue añadiéndose. Quedando el euskara 
desplazado gradualmente como vehículo de comunicación cotidiano en esos reinos. 
Considerándose a partir de los siglos XIV y XV, tanto en Castilla, como en Aragón, como 
una lengua propia del Reino de Navarra, como algo que había quedado de la dominación 
navarra de esas tierras. A parte que en aquellas épocas, el euskara, fue considerado por 
el cristianismo, como una lengua bárbara y pagana. Lengua y cultura latinas eran 
sinónimos de cristiandad, dado que la mayor parte de la población euskaldun era pagana. 
A medida que avanzaban las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Todo 
estaba en contra del euskara. Es muy significativo que en la Edad Media a partir del siglo 
XIV, tanto en Castilla como en Aragón se prohibiera lo judío, lo árabe y lo éuscaro, ya que 
representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión pagana de Mari (1), que 
era la que procesaban mayoritariamente los euskaldunes. Para más información sobre los 

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decretos de prohibición del euskara a partir del siglo XIV visitar la página 

Historia del País 

Vasco

(1) Mari, Maia o Ama-Lur (madre tierra) era la diosa suprema de la antigua religión vasca, 
su símbolo cósmico era el sol, y su representación gráfica, el disco solar llamado lauburu 
(laubúru, tetracéfalo, éste símbolo lo puede observar al comienzo de la página web en la 
que usted se encuentra, a la izquierda y a la derecha del título). Los discos solares con 
alguna que otra modificación, pueden encontrarse en todas las culturas euroasiáticas 
antiguas, desde la península ibérica hasta Alaska. Es común ver en las lápidas de los 
cementerios del País Vasco, que en lugar de utilizarse cruces cristianas, se siga con la 
costumbre de esculpir en las lápidas la cruz vasca, el lauburu, siguiendo de esta forma el 
rito antiguo de la religión de Mari. 

 

Esta religión, contaba con una trinidad integrada por Mari y sus dos hijos Atarrabi (la 
representación del bien) y Mikelats (la representación del mal), de los que surgían el resto 
de númenes y espíritus tanto benébolos como malébolos. 

 

La cosmogonía vasca estaba dividida entre dos mundos, el mundo de los del día 
(egunekoak) o el de los vivos y el mundo de los de la noche (gauekoak) o el de los 
muertos. Para los antiguos vascos el significado de la muerte no era tan lúgubre como 
puede resultar viéndolo desde la perspectiva occidental actual. Al morirse una persona, 
simplemente, pasaba a formar parte de un estado existencial diferente. Se decía en 
aquellos tiempos que, "Eguna egunekoentzat [ el día para los del día (los vivos) ] eta gaua 
gauekoentzat [ y la noche para los de la noche (los muertos) ] ". El espíritu Gaueko [ 
(espíritu guardián) de la noche] era el encargado de velar por esta norma aceptada por los 
antiguos vascos, ya que si algún vasco merodeaba por la noche, era arrebatado de los 
vivos por este espíritu y pasaba a formar parte del mundo de los de la noche (los 
muertos). 

 

La religión vasca poseía unas normas de conducta sobre lo que es el bien y el mal, que 
debían ser cumplidas estrictamente por los vascos. También existía en esta religión un 
cielo y un infierno, aunque era diferente a la concepción del cielo y del infierno de las 
religiones judeo-cristianas. Cuando una persona fallecía, pasaba a formar parte de los de 
la noche. En la oscuridad, era guiado por la luna, que en euskara se dice ilargi (significa 
luz de los muertos), por un sendero que le llevaría hasta la gruta o cueva de Mari, donde 
viviría con ella y con todos sus antepasados eternamente, en paz, felicidad y abundancia. 
Este era el concepto del cielo para los antiguos vascos. Pero aquella persona que no 
hubiese obrado en el mundo de los vivos, según las enseñanzas de Mari y hubiese hecho 
el mal al prójimo. Aunque la luna le iluminase en su camino, estaría vagando y vagando 
eternamente, en la oscuridad, hasta poder encontrar el sendero que le llevase hasta la 
cueva de Mari. Este era el concepto de purgatorio (estar vagando durante un tiempo 
buscando el sendero correcto) y el infierno (vagar eternamente en la noche sin encontrar 
el camino). Como se puede observar, es una religión de claro origen prehistórico, dado 
que considera a la cueva como zona de paz, acogedora y protectora, el mejor sitio en 
donde vivir eternamente. Una creencia que proviene de un pasado remoto, en el que los 
protovascos en las glaciaciones, tuvieron que guarecerse en las cuevas para evitar las 
frías temperaturas y de esta forma poder sobrevivir. Un miedo a vagar en la oscuridad (el 
infierno y el purgatorio) que tiene su origen en las frías noches glaciales, ya que todo 
aquel que no encontrase en el anochecer el sendero hacia la cueva en donde moraba la 
tribu, moriría de frío. Una lucha por la supervivencia que quedó plasmada en la religión 
vasca, aunque los vascos hacía miles de años que ya no necesitaban guarecerse en las 
cuevas para poder sobrevivir del frío glacial.

 

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Esta religión poseía unas normas de actuar en la vida muy similares a las cristianas, por 
lo que fue muy fácil dar el paso de la religión vasca al cristianismo. Sólo se tuvo que 
adaptar la trinidad, dioses y espíritus vascos a la trinidad y santos cristianos. Hoy es el día 
que a la Virgen María en euskara se le llama Andra Mari (Señora Mari) que era el nombre 
con el que era llamada la diosa Mari. Gracias al parecido entre los nombres, el culto a la 
diosa Mari pasó a ser también, un culto a la Virgen María. Todas las vírgenes que existen 
en el País Vasco, así como sus iglesias, eran antiguas zonas de culto a esa divinidad. Lo 
mismo ocurrió con los santos cristianos, por ejemplo, el culto a Argia (la luz) pasó a ser un 
culto a Santa Clara, llamada en euskara Deun Argia (Santa Luz). A medida que 
avanzaban las lenguas y culturas latinas, iba desapareciendo la religión de Mari e iba 
extendiéndose el cristianismo. Esta religión se perdió definitivamente en el siglo XVII, 
cuando las sorginas (sortu -> nacer + gina -> hacedora; hacedora de nacimientos, 
matrona) que eran similares a los druidas celtas y eran las encargadas de las zonas de 
culto, de hacer las ceremonias, de sanar a la gente a través de hierbas y de traer al 
mundo a los niños, fueron acusadas de brujería por la Inquisición. Vascos que 
procesaban la religión de Mari y no la cristiana, así como cientos de sorginas, fueron 
acusados de brujería, siendo posteriormente quemados. A partir de entonces la palabra 
sorgina que significaba en euskara antiguo matrona, pasó a significar bruja. La existencia 
de la antigua religión, se ha conservado hasta nuestros días, a través de la transmisión 
oral, de generación en generación, a través de parábolas y cuentos imbuidos en las 
antiguas creencias que los abuelos contaban a sus hijos y sus nietos. 

 

El tercer factor, las grandes hambrunas de los siglos XVIII - XIX que obligó a gran parte 
de la población euskaldun (la más pobre de la sociedad), a emigrar hacia las Américas. Lo 
que ocasionó que por el ejemplo, el euskara que seguía siendo la lengua mayoritaria en 
Navarra, perdiese terreno a marchas forzadas. 

 

El cuarto factor que debilitó al euskara, es la baja estima que tenía la sociedad en general 
y el euskaldun en particular, de la lengua vasca. Considerándola rural, inculta, bárbara 
con respecto a las lenguas y culturas latinas. El euskara era considerado por todos como 
"rudem et barbaram linguam, cultum abhorrentem" (lengua tosca y bárbara, incapaz de 
cultivo). Algo que empujaba al euskaldun a renegar de la lengua y cultura vascas. Dado 
que siempre se utilizaron las diferentes lenguas latinas que rodeaban a los euskaldunes 
para escribir (navarro románico, gascón, castellano y francés). Se utilizaron todas, menos 
el euskara. El euskara era vehículo de cultura tradicional y rural vasca, mientras que el 
castellano o el francés eran vehículos de cultura occidental, de la cultura de las ciencias y 
de las artes. No es extraño ver que por ejemplo el insigne Unamuno que era euskaldun, 
dijera la frase: "Lo mejor que podría aportar el vascuence a la humanidad es 
desaparecer". La burguesía euskaldun siempre se avergonzó y rechazó el euskara, 
considerándolo una lengua del "vulgo", abrazando el castellano como lengua culta. Lo que 
le quitó más prestigio y agudizó a partir del siglo pasado la pérdida del euskara. Al 
contrario que en Catalunya que la burguesía catalana, nunca renegó del catalán y siguió 
hablándolo. 

 

A finales del siglo XIX y sobre todo a partir de la década de los cincuenta del siglo pasado, 
comenzaron a llegar masivamente miles de personas de habla castellana desde 
diferentes partes de España, en busca de un trabajo en la industria vasca. Lo que hizo 
que la situación socio-lingüística cambiara. El castellano ya no era propio sólo de gente de 
abolengo, burguesa, de gente instruida y culta, sino también, de gente humilde que venía 
al País Vasco en busca de un sustento. Esto hizo que el castellano, gradualmente, 
perdiera prestigio en la sociedad vasca y que el euskara, otrora lengua relegada al 
ostracismo, recobrase su prestigio social. 

 

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En la década de los 60 del siglo XX se desarrolla el euskara supradialectal o Euskara 
Batua (unificado). Ya que hasta esta época para el euskara literario se utilizaban los 
diferentes dialectos vascos. Esta unificación era algo indispensable para la pervivencia de 
la lengua vasca y para que se convirtiese en el futuro en una lengua oficial.

 

Con la desaparición del franquismo y llegada de la democracia, el euskara, por primera 
vez en su historia milenaria, se convierte en lengua oficial tanto en Vascongadas, como 
en la zona vascoparlante del norte de Navarra. Quedando la asignatura pendiente de que 
esta oficialidad se extienda también a la mitad y sur de Navarra, así como en Iparralde o 
el País Vasco-Francés. La situación lingüística del euskara cuando llegó esta oficialidad 
era catastrófica, si bien la lengua vasca era hablada en el siglo XI, desde parte de 
Cantabria hasta parte de Catalunya, al norte hasta parte de Aquitania y al sur hasta gran 
parte de Burgos, La Rioja y Soria, en la década de los ochenta del siglo pasado, se 
hablaba en una novena parte del territorio medieval, en los minúsculos territorios 
históricos de Vascongadas, en el País Vasco-Francés y en Navarra.

 

Se abren ikastolas a lo largo de toda la geografía euskaldun, en las que se imparten las 
clases en euskara. Surgen las primeras generaciones de vascos que saben leer y escribir 
en euskara después de 40 años de prohibición de la lengua y cultura vascas. Una 
prohibición de todo lo vasco, que si para algo sirvió, fue para hacer consciente a la 
población euskaldun de la importancia de la pervivencia de su idioma y de su cultura, algo 
de lo que anteriormente pocos euskaldunes se percataban. El euskara, se va extendiendo 
al sistema educativo vasco gratuito, ya era posible realizar los estudios desde pre-escolar 
hasta el curso de preparación a la universidad en euskara. Cada año aumenta la 
publicación de libros de todo tipo en lengua vasca.

 

Surge la radio pública Euskadi Irratia y la televisión pública Euskal Telebista (ETB1), cuya 
programación es integramente en lengua vasca. Una programación emitida diariamente a 
las siete regiones de la vascofonía y vía satélite a todo el mundo. Poseemos ya diarios y 
revistas integramente en euskara.

 

La lengua vasca se va extendiendo a la universidad, ya es posible realizar carreras 
universitarias integramente en euskara. Se va abriendo camino en las ingenierías. Se va 
extendiendo también, a las nuevas tecnologías, paquetes ofimáticos como Office o 
sistemas operativos como Windows, se encuentran disponibles en euskara. 

 

El euskara ha recuperado el prestigio perdido antaño frente a las lenguas latinas, lo que 
ha hecho que gran parte de los padres elijan libremente para la educación de sus hijos, de 
entre los tres modelos existentes en el sistema educativo vasco, principalmente, el 
modelo D (todo en euskara con la asignatura de lengua y literatura españolas), así como 
en menor medida el modelo B (unas materias en euskara y otras en castellano). Mientras 
que el modelo A (todo en castellano en el que el euskara se estudia como asignatura) va 
perdiendo puestos en la aceptación de la población vasca, debido a que este modelo no 
garantiza el conocimiento del euskara ni el bilingüismo de los alumnos, ya que se estudia 
euskara como si fuera inglés. Siendo el euskara más complejo que el inglés, los 
conocimientos de euskara de los alumnos que estudian en este modelo cuando llegan a la 
universidad, son basicamente nulos. En Navarra existe un modelo más que es el modelo 
G, integramente en castellano, en el que no existe ninguna asignatura en euskara.

 

Con la oficialidad de la lengua vasca en estos veinte años, se ha conseguido que no haya 
un sólo municipio de la Comunidad Autónoma Vasca donde no haya un vascoparlante. El 
número de vascoparlantes ha aumentado en más de 100.000. Teniendo en cuenta la 

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complejidad del aprendizaje del euskara, así como el número de habitantes de la 
comunidad, es una cifra muy satisfactoria. 

 

Al contrario que en Euskadi, donde el euskara y el castellano son cooficiales en todo el 
territorio. En la Comunidad Foral de Navarra, por el contrario, está divida lingüisticamente 
en dos zonas. La zona vascoparlante, al norte de la comunidad, donde son cooficiales 
tanto el euskara como el castellano y la zona sur (mitad y sur de Navarra), donde 
solamente es oficial el castellano. 

 

Aunque el euskara va in crescendo en la Comunidad Autónoma Vasca, en Navarra, por el 
contrario, se ha conseguido que la pérdida del euskara se estanque. La recuperación del 
euskara en Navarra no ha sido tan espectacular, basicamente, porque el euskara no es 
oficial en todo el territorio. 

 

Si bien hasta ahora se ha conseguido que la pérdida del euskara en Navarra se estanque, 
a través de la nueva ley del vascuence votada por UPN (PP) y PSN (PSOE) en el 
parlamento navarro, conllevará una vez más, la pérdida progresiva de este idioma. Dado 
que, principalmente, UPN (PP), fuerza mayoritaria en Navarra, no considera importante 
para los navarros su uso y su recuperación. Esta nueva ley ha anulado la zona mixta 
(zona central de Navarra) que aglutinaba a la mayor parte de la población navarra 
(Pamplona y diversos municipios), en la que el euskara era cooficial junto con el 
castellano. Ahora en esta zona solamente es oficial el castellano, ya que la zona mixta ha 
sido añadida a la zona castellanoparlante del sur de Navarra, donde unicamente es oficial 
el castellano. Mientras que el vascuence a partir de ahora, solamente será oficial en la 
zona norte de Navarra, donde el número de vascoparlantes es más numeroso. Dando 
cumplimiento a este ley se han retirado de la antigua zona mixta los rótulos viarios y de 
instituciones públicas que antes estaban escritos en bilingüe (castellano y euskara), para 
ponerlos unicamente en castellano y la población vascoparlante de esta zona no tendrá 
derecho a ser atendida en vasco en su ayuntamiento o en cualquier institución, ni tendrá a 
partir de ahora derecho a la educación gratuita en euskara. 

 

El vasco, es hablado por el 10.9% de la población navarra, un 7.4% lo entiende pero no lo 
habla, mientras que el 81.7% de la población es monolingüe castellanoparlante. Si bien 
paulatinamente, se está rompiendo esta dinámica de pérdida del euskara. Actualmente, 
más de la mitad de los padres navarros han elegido libremente que sus hijos estudien 
todas las asignaturas en vasco o tengan la asignatura de esta lengua. Aunque ahora 
después de anular la zona mixta que a partir de ahora será solamente castellanoparlante, 
nadie conoce cual podrá ser el futuro del euskara en la tierra que lo vio nacer. 

 

En Iparralde o el País Vasco-Francés, el euskara todavía no es oficial. A finales del siglo 
XIX, el 80% de la población vascofrancesa hablaba en euskara. Ahora, la situación es 
crítica, solamente lo hace el 26.4% (en general, gente mayor y en zonas rurales), un 9.3% 
lo entiende, aunque no lo habla y el resto (64.2%) habla gascón o es monolingüe francés. 
Si no se consigue la cooficialidad junto con el francés, y no se apoya la lengua en la 
enseñanza, se estima que en un plazo de 40-50 años, el euskara habrá desaparecido 
completamente de Iparralde. Aunque afortunadamente se ve vislumbrar en un futuro 
cercano la oficialidad del euskara junto con el francés.

 

Por fin el euskara, no es sólo vehículo de cultura tradicional vasca, sino también, vehículo 
de la cultura de las artes y de las ciencias. Augurándose para nuestro idioma en el milenio 
que acaba de comenzar un futuro esperanzador. Como bien dijo el primer escritor en 
lengua vasca Bernard Etxepare: 

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Heuscara, ialgui adi mundura! ( Euskara, ¡Sal al mundo! )

 

• 

El primer libro escrito en euskara es el Linguæ Vasconum Primitiæ (Primicias de la 
lengua de los vascones; Burdeos 1545) colección de poemas religiosos y eróticos del 
sacerdote Bernard Etxepare (Bernard d'Etchepare). Nació en Sarrasketa de 1470 a 
1480 en una localidad cercana a la capital de la Baja Navarra, Donibane Garazi (Sant-
Jean-Pied-de-Port) y fue sacerdote. No es casualidad que el primer escritor eusquérico 
sea un sacerdote. Los sacerdotes tenían que predicar al pueblo y para ello 
necesitaban cultivar el lenguaje popular que, en este caso, era el euskara. Por el título 
de la primera obra escrita en euskara, por el prólogo y por algunas estrofas del texto, 
se ve que el autor era consciente de ser el primero que publicaba un libro en euskara. 
Este consta de un breve prólogo y quince poemas que, por su materia, pueden 
dividirse en cuatro partes: Una primera, la más larga, de temática estrictamente 
religiosa; la segunda, tiene como tema el amor humano y es tal vez la más original y 
de aliento más cálido; una tercera autobiográfica, en el que el autor hace profesión de 
su inocencia; la cuarta, finalmente, es un grito de júbilo por la irrupción del euskara en 
el mundo de las publicaciones literarias. Hasta en lo que podría llevarle a la aridez (la 
exposición de la doctrina cristiana), Etxepare demuestra estar, con toda naturalidad, 
dentro de una gozosa armonía tridimensional: vida, palabra y ritmo. Etxepare expone 
doctrina cristiana pero en el mundo de la labranza vasca, donde siervos y señores 
conviven amistosamente pero también se exigen:

 

Ecen iaunec estu nahi mutil gaiçtoa eduqui, eç pagatu soldataric cerbitcatu gaberic

 

(Ningún amo quiere un mal criado, ni pagar soldada sin que le sirvan) 

• 

La Reina de Navarra Joanna III de Albret, se decidió a dar apoyo explícito a la lengua 
vasca en el contexto de la reforma protestante de tipo calvinista, que tuvo lugar en la 
segunda mitad del siglo XVI en el área de su dominio, es decir, en el norte de los 
Pirineos, incluido Biarno (el Bearn).

 

En este contexto de luchas religiosas llegó a ser posible que se dieran las 
circunstancias favorables para que se produjera el venturoso hecho de la creación ex 
novo de la prosa vasca, al traducirse el Nuevo Testamento en toda su integridad. El 
personaje encargado por el sínodo calvinista de Pabe (Pau) en 1565 para llevar a 
cabo la traducción al vasco del Nuevo Testamento fue Joannes de Leizarraga (1506-
1601), nacido en Beraskoitze (Lapurdi). Su traducción se llamaría Jesus Christ gure 
Jaunaren Testamentu Berria
 (Nuevo Testamento de nuestro Señor Jesucristo). Los 
datos sobre su juventud son escasos, si bien sabemos que fue ordenado sacerdote, 
pero que en 1559 se convierte al evangelio lo cual le acarrea persecución y 
encarcelamiento y, como muchos otros protestantes, encuentra asilo al amparo de 
Joanna III de Albret. La traducción de Leizarraga está concienzuda y 
escrupulosamente hecha, de acuerdo con el espíritu que animaba las traducciones 
protestantes de su época de estricta fidelidad al texto original griego. Para su 
traducción utilizó el texto griego del Nuevo Testamento preparado por Erasmo de 
Rotterdam, el mismo que usara Lutero para su traducción al alemán. Otras obras 
suyas fueron Kalendrera (Calendario) y Abc edo Christinoen instructionea (Abc o la 
instrucción de los Cristianos). Leizarraga se caracteriza por ser un escritor que utiliza 
en su literatura muchos términos cultos de origen grecolatino.

 

• 

Axular o Pedro de Agerre y Azpilikueta nació en Urdax (Navarra) en 1556. Siendo 
Axular el nombre que utilizó en sus escritos eternizando así el nombre del etxe 
(caserío) de su familia que todavía existe. Fue sacerdote y se le adjudicó el curato de 
Sara (sára, Lapurdi). Su obra más notable es Gero (futuro). Axular se nos muestra 
como un magnífico escritor ascético, influido sin duda por ascetas españoles como 

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Fray Luis de Granada pero con personalidad propia. Posee un lenguaje menos culto 
que Leizarraga siendo su euskara más popular. La obra de Axular no es de teoría 
ascética sino de práctica, es decir, de reforma de costumbres. Para ello echa mano de 
un lenguaje espontáneo, si se quiere poco literario, pero que ya en el siglo XVIII 
mereció la estima de Joannes Etxeberri quien proponía se declarase a Axular como 
norma del euskara escrito.

 

• 

Silvain Pouvreau nació en Bourges. Sin ser vasco aprendió euskara siendo secretario 
del jansenista abad de Saint-Cyran. Ordenado sacerdote, fue párroco de Bidarte 
(Bidart; 1640-44) y más tarde en París. Tradujo la Instrucción del Cristianismo 
(Guiristinoen Dotrina) de Richelieu, la Introducción a la vida devota (Philotea) de San 
Francisco de Sales y el Combate espiritual (Gudu espirituala) de Lorenzo Scupoli. 

 

• 

Arnaud Oihenart u Oihenart (1592-1667) nació en la capital de Zuberoa, Maule 
(Mauleón), fue abogado. Es, pues, uno de los pocos no eclesiásticos que escriben en 
euskara en estos primeros tiempos. En latín escribió Notitia utriusque Vasconiæ, tum 
ibericæ tum aquitanicæ, 
en la que narra la historia de los vascos hasta la Edad Media 
desde una perspectiva vasca. Es más conocido por su colección de 706 refranes 
vascos con traducción francesa y sus poesías en euskara. Oihenart es un hombre que 
ama el euskara, lo trabaja incluso inventando neologismos pero al mismo tiempo, se 
mantiene alejado de los ditirambos y de las confusiones históricas de algunos 
contemporáneos, por lo que ha sido a veces mal interpretado como poco vascófilo.

 

• 

El jesuita Bernard Gazteluzar, de Ziburu (Ciboure, Lapurdi) escribió poesía didáctica 
en su Eguia catholicac (Verdades católicas), Salvamendu eternalaren eguiteco 
necessario direnac 
(Cosas necesarias para conseguir la salvación eterna).

 

• 

Otros sacerdotes que publicaron en euskara en el siglo XVII son: Cristóbal de 
Harizmendi con Ama Birginaren hirur Offizioac (Los tres oficios de la Virgen María; 
1660) en verso y dialecto cercano al guipuzcoano. Juan de Tartas, párroco de Aroa 
(Arone, Baja Zuberoa): Onsa hilceco bidia (Camino para matar al bien, 1666) y Arima 
Penitentaren occupatione debotaq 
(Ocupaciones debotas del Alma Penitente). 
Aranbillaga, adscrito a la parroquia de Ziburu (Ciboure, Lapurdi), publicó en 1684 
(Baiona) la primera traducción de la Imitación de Cristo, Jesu Christoren Imitationea.

 

• 

La primera gramática se debe al Jesuita Manuel de Larramendi, nació en Andoain 
(Gipuzkoa) en 1690 y murió en Loiola en 1766. Profesor en Salamanca. Sus obras son 
la primera gramática vasca, El imposible vencido: arte de la lengua vascongada 
(Salamanca, 1729) y en 1745, el Diccionario trilingüe (Castellano-Bascuence-Latín) 
entre otras. Emprendió una obra gigantesca en aras a luchar en contra de la imagen 
que se tenía del euskara en aquella época, "rudem et barbaram linguam, cultum 
abhorrentem" (lengua tosca y bárbara, incapaz de cultivo). Con la primera quería 
demostrar que el euskara no era una lengua bárbara y ruda imposible de cultivar, sino 
una lengua sujeta a reglas como las demás y mejor que muchas otras, según él. Con 
su diccionario Larramendi intenta demostrar que el euskara posee un vocabulario 
desarrollado capaz de expresarlo todo. Para ello no duda en inventar neologismos de 
una forma correcta, utilizando la derivación a través de los múltiples sufijos vascos o la 
composición, por no utilizar palabras latinas que en todas las lenguas, incluidas las no 
latinas, se encuentran. Unos neologismos que luego él mismo no utilizaría, dado que 
creaba estos neologismos sólo para acallar a los anti-euskara.

 

• 

Entre los primeros frutos del árbol larramendiano hay que citar a los padres Agustín de 
Kardaberaz y Sebastián de Mendiburu.

 

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• 

Agustín de Kardaberaz (1703-1770) nació en Hernani (Gipuzkoa) y murió en Bolonia 
en el destierro. La fama del padre Kardaberaz en el País Vasco se debió ante todo a 
sus cualidades de predicador pero Kardaberaz es además un buen escritor de su 
idioma: Aita San Ignacioren Ejercicioen gañean Afectoak (Afectos sobre los Ejercicios 
del padre San Ignacio), que en su conjunto comprenden tres obras. Kardaberaz trata 
sobre todo el bien espiritual de las almas, pero del empeño con que trabajaba el 
euskara nos habla bien alto su obra: Euskeraren Berri Onac (Las Buenas Nuevas del 
Euskara), con reglas para leer, hablar y escribir correctamente el euskara. 

 

• 

Sebastián de Mendiburu (1708-1782) nació en Oiartzun (Gipuzkoa) y murió en 
Bolonia, desterrado con los de su orden por Carlos III. Según Carmelo Etxegarai, "ni el 
mismo Larramendi logró rivalizar con Mendiburu en este manejo del idioma éuscaro". 
Para Koldo Mitxelena, "Mendiburu es sin disputa uno de los escritores que con más 
desembarazo y elegancia ha manejado el idioma. Sólo le fue negado un don: la 
fuerza". Mendiburu emplea un lenguaje mucho más puro que Kardaberaz pero se 
mantiene siempre a un nivel popular fácil de entender. Su obra más representativa es: 
Jesusen Amore-Nequeei dagozten cembait otoitc-gai (temas de rezo con respecto al 
calvario de Jesús).

 

• 

Juan Antonio Moguel (1745-1788). Nació en Eibar de padre médico. Ordenado 
sacerdote, fue destinado a Xemein (Markina, Bizkaia) donde residió hasta su muerte. 
Moguel muestra, como otros contemporáneos suyos, vivo interés por el idioma. Para 
demostrar las posibilidades del euskara tradujo arengas y oraciones selectas de los 
mejores autores latinos. Pero su obra principal es, sin duda, Peru Abarca, concebido 
como un diálogo entre un aldeano, Peru Abarca, lleno de sabiduria popular y con 
dominio del euskara y el barbero Maisu Juan más pícaro pero menos puesto en su 
lengua materna. Moguel emplea el dialecto vizcaíno sin ninguna preocupación purista. 
Peru Abarca, en efecto, abomina de los erdarismos (castellanismos) no asimilados 
pero emplea sin rubor los que asimiló en la "universidad de Basarte". 

 

• 

Joannes Etxeberri de Sara (Lapurdi) médico en Bera de Bidasoa (Navarra) y en 
Hondarribia (Gipuzkoa) y residente luego hasta su muerte en Azpeitia (Gipuzkoa). 
Además de Escuararen hatsapenac (Principios del Euskara) y el Diccionario 
cuatrilingüe
 escribió Escual Herri eta Escualdun guztiei escuarazco hatsapenac latin 
icasteco
 (Principios para aprender latín para el País Vasco y para todos los vascos)

 

• 

José María Iparragirre Balerdi nació en Urretxu (Gipuzkoa) un día de verano de 1820. 
Sus 61 años de vida se inscriben en un período trascendental en la conformación 
política y social de nuestro país, que va desde la crisis del Antiguo Régimen que 
desembocará en la guerra carlista, hasta la primera industrialización de Vasconia que 
arranca al final del tercer y último conflicto dinástico cuyo corolario fue la abolición foral 
de 1876. En el terreno de las artes, la vida de Iparragirre coincide con los años de 
apogeo del Romanticismo, un movimiento tan influyente y fértil como escurridizo a 
toda definición. "Una manera de sentir", lo llamó su coetáneo Charles Baudelaire, 
manera de sentir que se manifiesta en un decidido afán de Libertad como medio para 
la realización personal pero también la colectiva, puesto que el individuo se identifica 
con su pueblo al que considera dotado de un espíritu propio. El ansia de Libertad, 
como sentimiento más que como pensamiento, como desvelo vital, motor existencial y 
hálito creativo antes que como ambición de concretos perfiles, recorre toda la 
trayectoria de José María Iparragirre y explica sus grandezas y también sus miserias. 
Y es que en el viejo bardo tenemos a una de las más acabadas figuras del 
Romanticismo artístico en Vasconia, y en su himno Guernicaco Arbola (Arbol de 
Gernika) al exponente máximo de la afirmación identitaria de los vascos alrededor de 

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los Fueros y de su símbolo secular. Con todos los matices, de Iparragirre podemos 
decir que jugó entre nosotros papel idéntico al de Adam Mickiewicz en Polonia o 
Alessandro Manzoni en Italia. Pero a diferencia de estos poetas nacionales, el de 
Urretxu cultivó no sólo la rima (que también) sino sobre todo la música, disciplina que 
durante el Romanticismo cobró renovada importancia como vehículo idóneo para la 
nueva estética expresivista. 

 

• 

Jean Martin Hiribarren (1810-1866) nació en Askaine (Lapurdi) fue el autor del poema 
Euscaldunac (vascos). Hiribarren no es amigo de ditirambos, reconoce la pobreza del 
esfuerzo espiritual de los euskaldunes y la necesidad de emprender algo. Todo pueblo 
debe hallar guías entre los suyos. Por eso él llama a todos

:  

Euscaldun gucia da egun gombidatcen 

 

has dadin içpirituç cerbeiten moldatcen

 

Iaquin deçaten arren gure ondocoec

 

nolaco gaiac çuçten hequin arbasoec 

(Hoy invitamos a todos los vascos a que emprendan un quehacer espiritual 
para que nuestros descendientes sepan qué hazañas acometieron sus 
antepasados)

 

 

Vicenta Moguel (1782-1854), es la primera mujer escritora vasca. Pertenece a una familia 

de escritores (Juan Antonio y Juan José) pero su estancia en Azpeitia (Gipuzkoa) ha 
guipuzcoanizado su euskara. Sus Ipui onak (Cuentos buenos) están escritos en forma 
sencilla pero en un lenguaje depurado. La entrada de la mujer en la Literatura vasca se 
hace por la puerta grande.

 

• 

Txomin Agirre (1864-1920) sacerdote de Ondarroa (Bizkaia) autor de dos novelas 
Kresala (Salitre) y Garoa (Helecho) en que se describen las costumbres de los 
marineros (Kresala) y de los labriegos (Garoa). 

 

• 

Resurrección María de Azkue (1864-1951) dio cima a una obra ingente casi increíble si 
no la tuviéramos delante. Sacerdote, hijo de Lekeitio (Bizkaia), dedicó su vida entera al 
euskara ya que no ejerció cargo sacerdotal alguno y la música, a la que sentía una 
gran inclinación, le sirvió para comprender mejor la cultura popular. La obra de Azkue 
sigue teniendo validez hoy. Su gran Diccionario trilingüe (Euskera-Castellano-Francés) 
nos sirve de libro de consulta. Euskalerriaren Jakintza (La sabiduría del País Vasco) es 
una colección de poesías, leyendas, canciones, etc., del pueblo vasco y constituye hoy 
un tesoro valiosísimo. Además publicó Morfología Vasca donde estudia el sufijo vasco 
y las partes de la oración.

 

• 

En la literatura vasca del siglo XX hallamos dos tendencias divergentes: la popular y la 
culta. Magnífico representante de la primera es un vizcaíno de Mañaria, Evaristo 
Bustintza, más conocido por Kirikiño. En sus obras Abarrak (Restantes) deja correr sin 
artificio alguno el euskara de su pueblo dejando a un lado "el de los vascos del siglo 
futuro" como llamaba él a los puristas de su tiempo. Kirikiño describe la vida de los 
vascos de un modo ameno y el pueblo se lo agradeció leyendo sus libros.

 

•  Vizcaíno es también el poeta Esteban de Urkiaga, Lauaxeta (1905-1937) nacido en 

Laukiniz (Bizkaia) pero afincado en Mungia (Bizkaia) y que fue fusilado en Vitoria 
durante la guerra civil. Lauaxeta no posee el dominio del euskara de su 
contemporáneo guipuzcoano Lizardi, ni tal vez su mirada distendida a la naturaleza 
que le rodea. Lauaxeta mira hacia su interior. La influencia de Lorca es clara en 
ocasiones: 

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Zidarrezko bost sastakai nork jasan daikez aldian?

 

(¿Quién puede soportar en sus carnes cinco puñales de plata?) 

•  La cima de la poesía vasca la representa Jose Mari Agirre Egaña (Xabier Lizardi). 

Nació en Zarautz (Gipuzkoa) en 1896. Aunque pasó su infancia allí, casi toda su vida 
transcurrió en Tolosa (Gipuzkoa). Debido a un traslado laboral de su padre, toda la 
familia tuvo que trasladarse a dicha localidad, cuando él tenía alrededor de diez años. 
Finalizó los estudios de bachillerato en el colegio de los Escolapios de esa localidad. 
En 1913, cuando tenía diecisiete años, falleció su padre, y por ello debió empezar a 
trabajar, al ser el mayor de seis hermanos. Sin embargo, no por ello abandonó su 
deseo, manifestado desde la infancia, de estudiar abogacía, y cursó estudios de 
Derecho, como alumno libre, en la Universidad Central de Madrid, consiguiendo el 
título en 1917. Su primer trabajo lo consiguió en el Banco de Tolosa, como auxiliar, 
pero en 1923 le propusieron el cargo de gerente en Perot, una empresa de Tolosa, y 
hasta su muerte desempeñó esas labores en esa empresa de redes metálicas. En 
1923, gracias a la seguridad proporcionada por el nuevo puesto de trabajo, se casó 
con Pakita Izagirre, a la que había conocido en sus visitas a Zarautz, y tuvieron cuatro 
hijos. Falleció joven, en 1933, cuando tenía 36 años, víctima de una enfermedad 
incurable en aquel entonces.  

En 1923 la dictadura de Primo de Rivera hizo callar al movimiento abertzale 
(nacionalista vasco) que comenzaba a surgir en Euskal Herria, pero en 1927, en la 
época que se denominó la dictablanda, se reanimó el proyecto abertzale, prueba de lo 
cual surgió la asociación Euskaltzaleak (vascófilos) en Mondragón (Gipuzkoa) ese 
mismo año. En aquella época dio a conocer José María Agirre su pluma con el alias de 
Xabier Lizardi, y tuvo gran importancia su liderazgo en el proceso de constitución de la 
sociedad Euskaltzaleak. Entre los años 1928-1930 fue su presidente y marcó las 
líneas maestras de la actividad de la sociedad en esa época: Euskal Egunkaria (el 
Periódico Vasco), Kirikiño Saria (Premio Kirikiño), Aur Egunak (Días infantiles), 
Ikastolak (Escuelas), Errenteriako Olerti Eguna (Día Lírico de Renteria),...  

Junto con sus actividades culturales, también se comprometió en la arena política, 
siendo secretario del Gipuzko Buru Batzar del PNV, en la época del primer Aberri 
Eguna (Día de la Patria Vasca) de 1932 y del Estatuto de Estella. Xabier Lizardi 
trabajó diferentes campos de la literatura: poesía, teatro y periodismo. Pero de entre 
ellos el que mayor fama le proporcionó fue, sin duda, la poesía, pues todos los críticos 
manifiestan unánimemente que su obra poética es la cumbre de la lírica vasca 
moderna. 

Lo mejor de esa obra poética está recogido en Biotz-begietan (Con corazón en los 
ojos; 1932) y, tras su muerte, la sociedad Euskaltzaleak publicó Umezurtz Olerkiak 
(Poemas de Orfandad), en el que se recogían los poemas escritos tras la publicación 
del libro anterior.

 

La temática de los poemas de Lizardi gira en torno al ser, la vida y la muerte, la patria, 
el euskara y la tradición vasca. En lo que se refiere al estilo, está caracterizado por 
una expresión compacta y elegante, su modernidad y originalidad destacaban 
claramente entre sus coetáneos. Entre su producción teatral, se conocen tres obras 
publicadas:  Laño ta izar (Nubes y Estrellas), escenificación poética de un cuento 
infantil. Segundo, Bi aizpak (Las dos hermanas), la adaptación al euskara de una 
comedia francesa. La tercera, Ezkondu ezin zitekeen mutilla (El chico que no podía 
casarse), es una comedia costumbrista, en la que critica tradiciones sociales, 

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basándose en anécdotas de su propia vida. Fue periodista, de hecho, fue el género 
que hizo famoso su nombre literario; sus numerosos artículos periodísticos fueron la 
expresión más directa de su incansable actividad en temas culturales, literarios o 
políticos. De entre sus más de cien artículos de los años 1927 al 1933 se hizo una 
selección que la sociedad Euskaltzaleak publicó en 1934 bajo el título de Itz-Lauz (Con 
palabras llanas). Gracias a este libro, y a la recopilación completa más recientemente 
editada, se puede conocer la amplia temática de sus artículos en euskara y castellano: 
euskal egunkaria, ikastolak, cultura y literatura vascas, polémicas y críticas literarias. 
Son destacables la elegancia, corrección e ironía del estílo de sus obras periodísticas. 
Se pueden apreciar los registros bien perfilados de la prosa de Lizardi. Sabía 
ajustarlos a sus deseos, a veces con una prosa culta, elegante, elaborada, otras 
veces, en cambio, con el lenguaje sencillo, directo y vigoroso del lenguaje hablado de 
todos los días.

 

• 

Bernardo Atxaga, cuyo verdadero nombre es José Irazu Garmendia, nace en Asteasu, 
provincia de Gipuzkoa, el 27 de Julio de 1951. Es licenciado en Ciencias Económicas 
y en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Escribe sus primeras obras en 
vasco bajo el pseudónimo de Bernado Atxaga. Es autor de poemas, cuentos y 
novelas, así como de una veintena de libros para niños. En 1983 recibe el premio 
"Xavier Lizardi" por su libro Sugeak begiratzen dionean (Cuando la culebra le mira). En 
1989, Bernardo Atxaga es galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su 
obra Obabakoak traducida a más de diez lenguas. 

 

 

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EUSKAL HERRIA - EUSKALDUN - ERDALDUN: 

•  Euskal Herria. Etimología y origen del nombre con el que denominan los 

vascoparlantes a su tierra. 

•  Euskaldun. Etimología del término. 

•  Erdaldun. Etimología de la forma en la que designan los vascoparlantes, a toda 

persona que desconoce la lengua vasca. 

EUSKAL HERRIA 

Concepto de comunidad idiomática surgido en la época visigótica, cuando las diferentes 
tribus vascas, bajo el mando de los vascones de Navarra, tuvieron que unirse en contra 
de los enemigos comunes, visigodos y francos, que ambicionaban conquistar la zona 
pirenáica, en aquel tiempo mayoritariamente habitada por vascoparlantes. Dando lugar, a 
una noción de pertenencia a un mismo pueblo, en función del idioma que compartían 
todas estas tribus, que era el euskara. Sigue siendo actualmente, la forma que 
mayoritariamente utiliza la población vascófona de todos los territorios de habla vasca, 
para designar a su tierra, independientemente, de la no existencia hoy en día de lazos 
politicos entre Vascongadas, Navarra y el País Vasco-Francés o Iparralde. Euskal Herria 
procede de la contracción del euskara arcáico, Heuskara Ahal Herria (jeuskára ajál jerría), 
que significaba, pueblo capaz de hablar euskara. 

 

Del mismo modo, vasco se decía euskaldun (euskáldun), que procede de, heuskara 
ahaldun (jeuskára ajáldun, el poseedor de la capacidad de hablar euskara). Aunque 
actualmente, euskaldun, se utiliza para designar el concepto de vascoparlante, dado que 
hay muchos vascos que no saben hablar euskara. 

 

Para decir vasco se utiliza el neologismo, euskal herritar (éuskal errítar) que engloba tanto 
a euskaldunes (vascoparlantes) así como a erdaldunes [erdaldun (erdáldun), procede de, 
herdara ahaldun (jerdára ajáldun, poseedor de la capacidad de hablar la lengua 
extranjera) significaba antiguamente extranjero, ya que la noción de pertenencia a lo 
vasco, no venía dada por haber nacido en Euskal Herria, sino por saber hablar euskara. 
Actualmente, significa castellanoparlante o francófono, según en qué parte de la 
vascofonía se utilice]. 

 

HISTORIA DEL PAIS VASCO: 

•  Navarra, cuna del vascuence y de la cultura vasca. 

•  La prehistoria en la zona pirenaica. Evolución del hombre de Cro-Magnon, surgimiento 

del grupo humano pirenaico-occidental de idioma protoéuscaro. División del idioma y 
del grupo pirenaico-occidental en las diferentes tribus vascas. Resultados de las 
investigaciones arqueológicas y antropogenéticas en los Pirineos. 

•  Los barskunes, antecesores de los vascones. Los vascones, economía y costumbres. 

•  Expansión de los vascones y de su idioma, el vascuence. 

•  Expansiones anteriores a la de los vascones de grupos humanos de lenguas 

éuscaras, muy al este y al sur de su nucleo original. 

•  Orígenes del español. Lengua vasco-románica surgida del mestizaje de latinos y 

hablantes de lenguas éuscaras. 

•  Zonas fuera de las fronteras de la vascofonía actual, en las que se habló vascuence 

hasta época reciente. 

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•  Los Romanos. Los vascos aliados imperiales de Roma. 

•  Los Visigodos. Alianzas entre vascos y visigodos. Guerras vasco-visigodas, 

desplazamiento de los vascones de Aragón, Catalunya y Navarra hacia las montañas 
pirenaicas y hacia el oeste, hacia lo que posteriormente sería llamado Vascongadas. 

•  LLegada del vascuence desde Navarra, conquista vascona de Alava, Vizcaya y 

Guipúzcoa. Vasconización, desaparición de los idiomas de tronco éuscaro hablados 
en estos territorios. 

•  Conquista vascona de Aquitania por parte de vascones de Navarra, Aragón, Catalunya 

y por vascongados ya vasconizados. 

•  El gascón, dialecto vasco-provenzal surgido del mestizaje de aquitanos latinizados y 

vascones. 

•  Los Arabes y la Batalla de Roncesvalles. 

•  El Reino de Pamplona. 

•  El Señorío de Vizcaya. 

•  El Reino de Navarra. La lengua navarra románica surgida del mestizaje de 

vascoparlantes y mozárabes 

•  Unidad política de la población vascoparlante desde el Cantábrico hasta parte de 

Catalunya. 

•  Fin de la unidad política de la población vascoparlante, decadencia del Reino de 

Navarra. Surgimiento de los reinos de Castilla y Aragón de mayoría vascoparlante. 

•  Prohibiciones del vascuence en los reinos de Castilla y Aragón. 

•  Pérdida por parte del Reino de Navarra de Alava, la Navarra marítima (Guipúzcoa y 

Vizcaya) y las provincias vascoparlantes al otro lado de los Pirineos (Labourd y Soule). 
Las fracciones banderizas: oñacinos, gamboínos, agramonteses y beaumonteses. 

•  Conquista española del Reino de Navarra. "Linguæ Vasconum Linguæ Navarrorum 

est", la lengua vascona es la lengua de los navarros, Sancho el Sabio, rey de Navarra. 

•  Las Guerras Carlistas. 
 
•  Pérdida de las Instituciones Forales, surgimiento del Nacionalismo e Independentismo 

vasco.  

•  La Ikurriña. Origen y significado. 

•  Etimología del neologismo Euskadi. 

•  El Régimen Franquista.  

• ETA. 

•  Instauración de la Democracia, Estatutos de Gernika y Ley del Amejoramiento Foral 

Navarro. División política de la población vascoparlante en dos comunidades 
autónomas.  

•  Batallón Vasco-Español y los GAL. 

HISTORIA DEL PAÍS VASCO 

La historia de los vascos comenzó hace miles de años atrás en lo que hoy conocemos 
con el nombre de Navarra. La tierra de los navarros fue llamada por los romanos con el 
nombre de Vasconia. Cuna de la linguæ navarrorum (lengua de los navarros) o euskara, y 
de la cultura que surge alrededor de ella. Los vascones de Navarra, como tribu vasca más 
importante dio a las demás tribus, el apelativo de vascas (el término vasco es una 
contracción medieval de la palabra vascón). 

 

Según los últimos hallazgos arqueológicos y las investigaciones antropogenéticas 
llevadas a cabo en la zona cantábrica oriental y en los Pirineos, tanto la tribu de los 
vascones como el resto de las tribus éuscaras (aquitanos, autrigones, caristios, iacetanos, 

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oscetanos y várdulos), pertenecían a lo que los antropológos denominan grupo pirenaico-
occidental, un subgrupo dentro del caucásico surgido de la evolución en la zona pirenaica 
del hombre de Cro-Magnon. Un grupo humano que se extendió ya en el magdaleniense, 
hace más de 13.000 años, a un lado y a otro de los Pirineos y cuya lengua era el 
protoeuskara. Esta etnia se dividió con el paso del tiempo, en diferentes tribus, cada una 
de las cuales poseía su propio idioma surgido de la evolución del protoeuskara, siendo la 
lengua de los vascones, el euskara, la única lengua que ha sobrevivido hasta la 
actualidad de este grupo lingüístico éuscaro. Hoy en día se pueden encontrar individuos 
del grupo pirenaico-occidental, aunque viéndose atenuados sus caracteres debido al 
mestizaje, en Burgos, La Rioja, norte de Aragón, norte de Catalunya y Aquitania. Zonas 
en las que antiguamente se habló euskara. Siendo en el País Vasco continental y 
peninsular, así como en Navarra, donde se ha conservado mejor este subgrupo 
caucásico, fruto de la endogamia y por lo tanto, menor mestizaje, surgidos del aislamiento 
en el que han vivido los individuos de esta zona, durante milenios, del resto de sus 
vecinos peninsulares y continentales. Gracias a la antropogenética, nueva disciplina de 
gran auge dentro de la Arqueología y la Antropología en general, se ha podido dilucidar 
que la tribu de los berones que habitaba en la época preromana en la parte oeste de La 
Rioja (el resto estaba habitado por los vascones) y que era considerada por algunos 
historiadores como una tribu éuscara, geneticamente, no era afín a estas tribus, dado que 
los estudios antropogenéticos han manifestado, que era una tribu íbera con un aporte 
genético indoeuropeo de origen celta.

 

Se sabe que antes de la existencia de la tribu vascona, existían los barskunes 
(posiblemente el término vascones derive de éste) etnia que se encontraba dividida en 
dos, la de las montañas pirenaicas de Navarra, que eran barskunes culturalmente más 
puros y sin grandes influencias íberas; y por otro lado los barskunes de la llanada y la 
ribera del Ebro, que eran barskunes celtiberizados. Los montañeses conquistaron a los 
barskunes celtiberizados de la llanada y la ribera del Ebro. De su mestizaje surgiría la 
tribu que conocemos hoy en día con el nombre de vascona, que posteriormente 
comenzaría a extender su idioma, el euskara, por toda la zona pirenaica y el Cantábrico. 
Una tribu que adoptó muchas costumbres y usos celtíberos: 

 

El culto a la Luna (también de origen ibérico). En los plenilunios probablemente se 
celebraban danzas rituales para adorar a la Luna, costumbre que en su caso, los 
vascones adoptaron de los celtíberos. 

 

El culto de los bosques, las montañas, los ríos, el fuego, etc... (de origen celtibérico). 

 

El gobierno por un Consejo de Ancianos (quizá derivado de los íberos aunque el sistema 
es propio de muchas culturas). 

 

Los magos (seguramente de origen ibérico) y augures (quizá de origen celta). Los 
augures vascones interpretaban el futuro mediante el examen de víctimas, a menudo 
humanas (probablemente prisioneros de guerra). 

 

La elección de un jefe de guerra de las diversas tribus o grupos, sistema copiado de los 
celtíberos. Al parecer el jefe de guerra debía ser un notable (en los celtíberos el jefe de 
guerra surgía de alguna de las castas superiores de cada tribu). 

 

Desde hacía siglos una parte de los barskunes (antecesores inmediatos de los vascones) 
habitaba en las zonas montañosas del país, donde se dedicaban a la ganadería y a una 
economía de subsistencia basada en la caza y la recolección. Incluso aquellos que vivían 
en zonas menos agrestes tenían la caza y la ganadería como actividad principal. La 

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agricultura sólo era practicada en las zonas llanas de la región entre Pamplona y el Ebro, 
por los antiguos barskunes celtizados, después celtiberizados, y posteriormente, 
barskunizados o rebarskunizados. Los indoeuropeos habían introducido diversos cultivos, 
pero no se practicaban a gran escala.

 

En las zonas del sur existía una aristocracia local, descendiente de los elementos 
dominantes celtas llegados con las oleadas indoeuropeas, que hacía que la región se 
asemejase más, socialmente, a otros puntos de la península Ibérica. Pero no obstante, 
también en estas regiones la caza y la ganadería son ocupaciones habituales, situación 
que no se modificará hasta el siglo II d.C. 

 

La tribu de los vascones a partir de diferentes expansiones a lo largo de la historia, 
extendió su lengua desde Navarra: 

 

Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el este, hasta parte de Catalunya, vasconizando 
las tribus iacetana, oscetana y parte de la ilergete. Lo que acarreará la pérdida de sus 
idiomas que eran de la misma familia lingüística que el euskara de los vascones (en el 
caso de los iacetanos y oscetanos), y por otro lado, la desaparición de la lengua íbera 
hablado por los ilergetes, ya vasconizados después de esta expansión.

 

Entre los siglos V d.C y VI d.C., en dirección noroeste, por el Cantábrico, hasta el río Asón 
de Cantabria, conquistando las tribus várdula, caristia y finalmente la tribu autrigona. Unas 
etnias que no hablaban euskara, sino unas lenguas hermanas a ésta, dado que el 
euskara solamente era la lengua de los vascones y no de los autrigones, caristios y 
várdulos, que poseían su propia lengua procedente del mismo tronco protoéuscaro que la 
lengua de los vascones. Por esta razón, a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se les llama 
provincias vascongadas, ya que se les llamó a las tribus que las habitaron, vasconicatas, 
que significaba en latín hechas vasconas, dado que se vasquizaron o vasconizaron 
debido a la conquista de los vascones procedentes de Navarra, Aragón y Catalunya. 

 

En el siglo VI d.C., los vascones de la zona de Navarra, Aragón y Catalunya comenzaron 
las incursiones y posterior invasión de la Novempopulania (nueve pueblos), de la 
Aquitania Prima y de la Aquitania Secunda, aprovechándose de la debilidad y caos 
generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona quedó 
desguarnecida de tropas militares. Extendiendo el euskara por todo el sudoeste de 
Francia hasta Burdeos (río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en 
LLeida. La presencia del euskara en estas tierras a lo largo de diferentes épocas (a través 
de la lengua aquitana del mismo tronco lingüístico que el euskara) nos es revelada 
gracias a la presencia de topónimos como el de la actual ciudad francesa de Toulouse, 
que posee el mismo origen etimológico que el guipuzcoano Tolosa.

 

Pero la presencia de topónimos se puede encontrar también, muy al este y al sur, fruto de 
emigraciones muy antiguas de pequeños grupos humanos de lengua éuscara a estos 
lugares:

 

Hasta el Mediterráneo catalán (se encuentran topónimos en la costa meditarránea del 
Rosselló o Catalunya francesa) 

 

Al sudoeste por los montes de Oca (Oka mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, 
buréba), Valle de Mena (Mena Harana, ména arána) en Burgos, La Rioja (Errioxa, errí-
oshá) y Soria (Oria, oría). El límite de topónimos éuscaros lo pone el monte Amaya de 
1.362 m en la provincia de Burgos, muy cerca de Palencia (Amaia en euskara significa, el 
fin, en este caso simbolizaba el final de las poblaciones éuscaras). Todas estas tierras 

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fueron posteriormente revasquizadas en los primeros años de la reconquista, lo que hizo 
que Castilla en sus comienzos fuese mayoritariamente vascoparlante. Aunque zonas 
como La Rioja o Burgos fueron hablantes de lengua éuscara ininterrumpidamente, desde 
tiempos muy remotos hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano (1) 
sustituyó al euskara en el habla de los lugareños.

 

(1) Castellano o español, lengua vasco-románica surgida en la reconquista. Sus orígenes 
se encuentran en la lengua astur-leonesa (astur-llïonés o bable) hablada por los 
cántabros, burgaleses y los habitantes de la comarca vizcaína de las Encartaciones. En el 
siglo V d.C. muchos várdulos, caristios y autrigones se vieron obligados a escapar de la 
conquista vascona de sus tierras, una emigración hacia Cantabria y Burgos causada por 
los saqueos y quemas de sus propiedades por parte de los vascones. Del mestizaje de 
esta población de lenguas éuscaras y de los hablantes de lengua astur-leonesa en 
Cantabria y Burgos, surgiría el dialecto cántabro o cantabriegu del astur-leonés, que 
puede ser escuchado hoy en día en la comarca cántabra de Liébana. Un dialecto con 
fuerte influencia fonética éuscara, que se caracteriza por la pérdida casi total de las efes 
iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en hache aspirada [ fuerte 
(astur-leonés) -> juerti (cantabriegu) -> fuerte (castellano), facer (astur-leonés) -> jacir 
(cantabriegu) -> hacer (castellano) ], dado que en las lenguas caristia, várdula y autrigona 
al igual que en el euskara de los vascones, no existió hasta la Edad Media el sonido efe, 
mientras que por el contrario, existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo 
que causó esa evolución fonética en el cantabriegu. Esta misma evolución se puede 
encontrar también en el dialecto gascón del provenzal u occitano que surgió del mestizaje 
de aquitanos latinizados y vascones [ far (provenzal) -> har (gascón) -> hacer (castellano) 
]. En la reconquista, este dialecto cántabro del astur-leonés se fundió con el romance 
hablado por los mozárabes dando forma al actual castellano. El mestizaje con la fonética 
éuscara (en la que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/) ocasionó en el 
castellano la reducción de la fuerte diptongación del astur-leonés en las antiguas es y oes 
latinas acentuadas [ güey (astur-leonés) -> hoy (castellano), yera (astur-leonés) -> era 
(castellano) ], así como dotar al castellano de cinco vocales sin distinción de grados ( /a/, 
/e/, /i/, /o/ y /u/) y de la distinción fonética entre r y r doble. Mientras que el mestizaje del 
castellano con el mozárabe redujo la pérdida generalizada de la efe inicial del cantabriegu 
y conversión de éstas en hache aspirada. 

 

Todavía en la época medieval, era usual escuchar euskara:

 

En el Pirineo catalán, por ejemplo, en el Valle de Arán [ haran, áran; significa valle en 
euskara ]. La lengua vasca se habló en pueblos pirenaicos de LLeida hasta los siglos XIII 
- XIV.

 

Se habló en pueblos de la provincia de Huesca (Oska, óska) y en el occidente de la 
provincia de Zaragoza hasta el siglo XVIII. En la comarca zaragozana de Las Cinco Villas 
de Aragón, al sureste de Navarra, se habló euskara ininterrumpidamente desde épocas 
preromanas hasta el siglo XVIII. En dos pueblos de la zona llamados hoy Sádaba y 
Sofuentes se han encontrado inscripciones romanas en las que se leen nombres de 
persona en euskara. Datos del siglo XVI y XVII nos hablan también de la condición 
euskaldun de Sos del Rey Católico (antiguo Zauze, sáuse). No, podemos olvidar, en este 
sentido, que gran parte de la zona perteneció al obispado de Pamplona hasta el año 1785 
dado su carácter vascófono. 

 

Se habló también en la riojana Nájera (Naiara, nai-ára; antigua capital estival del Reino de 
Navarra) así como en diferentes pueblos de La Rioja hasta el siglo XVI. 

 

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En el año 196 a.C. llegaron los romanos a tierras del País Vasco, con los que los antiguos 
vascos vivieron en paz y en cooperación. Tanto los romanos como las tribus vascas 
poseían los mismos enemigos comunes, lo que daría lugar a un buen entendimiento. 
Mientras los romanos colaboraron con las tribus vascas en expulsar a los celtas (llegados 
a tierras pirenaicas a partir del siglo VIII a.C.), las tribus vascas colaboraron con los 
romanos en sus guerras contra los cántabros y astures de origen celta. Como aliadas 
imperiales que eran las tribus éuscaras, las zonas que eran conquistadas por los romanos 
a los celtas, eran posteriormente repobladas por población de estas tribus vascas, lo que 
conllevó una extensión de las lenguas de la familia éuscara hacia el sur. Fue tal el grado 
de sintonía debido al respeto de los romanos a las diferentes tribus vascas y sus 
territorios, que incluso, hubo autrigones, vascones, caristios, várdulos y aquitanos 
enrolados en las legiones romanas en sus guerras contra los britanos. Unas guerras 
acaecidas en lo que hoy en día es conocido con el nombre de Gran Bretaña. Habiendo 
sido encontradas lápidas mortuorias de la época romana, con nombres e inscripciones 
eusquéricas, cerca de Londres, antigua Londinum romana. 

 

A través de esta buena relación, se asentarían colonos romanos al sur de las tierras de 
estas tribus y en zonas mineras como las de Somorrostro en Autrigonia (Bizkaia) o en las 
llanadas de Aquitania, lo que daría lugar a la colonias romanas de la Novempopulania 
(nueve pueblos), Aquitania Prima y Aquitania Secunda, en lo que hoy en día se conoce 
como Aquitania o Gascuña. Unos asentamientos que darían lugar siglos después al 
surgimiento de las lenguas y culturas pirenaicas de origen latino fruto del mestizaje de 
vascos y latinos (castellana, navarra, aragonesa, dialecto occidental del catalán y dialecto 
gascón del provenzal u occitano). 

 

En la decadencia del Imperio Romano, surge el vacío de poder y las razzias de los 
pueblos germanos. En el 481 d.C. los visigodos ocupan Pamplona y otras ciudades 
vasconas y de la provincia Tarraconense. En las ciudades vasconas dominan 
esencialmente la política los vasco-romanos más o menos romanizados. 

 

Las relaciones entre las diferentes tribus vascas y los visigodos no fueron buenas, las 
guerras se sucedieron ininterrumpidamente. Los visigodos dieron tanta importancia a 
dominar a las diferentes tribus vascas que sus reyes se daban el título de Vascones 
Domuit (dominó a los vascones), algo que nunca consiguieron. 

 

En esta época encontramos en las zonas montañosas de Navarra y al oeste hasta parte 
de Catalunya, a vascones de estructura tribal y carácter primitivo, que viven del saqueo, y 
que en buena parte se están desplazando hacia las zonas más occidentales, ocupadas 
por los pueblos várdulo, caristio y autrigón, medianamente romanizados. Estos vascones 
eran paganos en su totalidad y toda la zona que poblaban vivía, además del saqueo, de la 
pequeña ganadería y de una agricultura de subsistencia. 

 

Por otro lado, en la zona central de Navarra, una población de mayoría vascona, 
medianamente romanizada, donde el carácter y la lengua vascona gana terreno, pero 
donde persisten instituciones políticas propias del Imperio Romano. El cristianismo 
apenas ha penetrado. La economía de la zona se basa en las explotaciones ganaderas, 
algunas de ellas importantes, con una actividad agrícola complementaria. 

 

Finalmente, en la zona del valle del Ebro, la población ha ido perdiendo sus 
características vasconas, tanto en costumbres como en lengua, y donde el cristianismo es 
mayoritario. Los habitantes de la zona, que hablan el dialecto romance navarro, están casi 
plenamente romanizados, y sus características étnicas vasconas, aunque persisten 
(atenuadas por una mayor aportación étnica foránea), no son muy perceptibles. 

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Economicamente la zona se dedica basicamente a la agricultura, a menudo en grandes y 
medianas explotaciones. 

 

Las aldeas, valles y caseríos vascones disponían de un jefe de guerra (en algunos casos 
debían gobernarse por medio de Consejos de Ancianos). Los visigodos tratarían 
individualmente con los diversos dirigentes su sumisión. Puesto que los visigodos no 
pensaban establecerse en las tierras del norte, esta sumisión debía implicar solamente 
una alianza militar y una vinculación jurídica al dominio real visigodo, y evidentemente, un 
convenio de no agresión. Naturalmente, los jefes de aldeas y valles olvidarían pronto sus 
convenios cuando el ejercito visigodo abandonara el lugar, salvo que les reportaran algún 
beneficio. En cambio las ciudades respetaron sus compromisos, éstas (Pamplona y 
algunas ciudades del valle del Ebro) disponían de una administración que en sus 
aspectos principales era continuadora de la administración romana y consideraban a los 
visigodos (en proceso de romanización) como aliados imperiales, tal como habían 
actuado durante años. Los dirigentes vascones de las ciudades, generalmente 
propietarios más o menos ricos, no se opondrían a una dominación diferente a la imperial, 
pero que garantizara su tranquilidad y sus propiedades. 

 

LLegada del Euskara desde Navarra, conquista vascona de Araba, Bizkaia y
Guipúzcoa 

Debió ser en esta época (hacia el 482) que en el valle del Ebro y probablemente también 
en la zona de Pamplona se establecieron los primeros propietarios visigodos, los cuales 
irían acompañados de sus familias, de sus esclavos y de sus servidores. Esta afluencia 
hacía imposible la supervivencia normal en las montañas, y esta presión demográfica 
forzó el desplazamiento de los nuevos llegados, o de vascones asentados de antiguo en 
las montañas, hacia Vascongadas (desde el 456 hasta el 481), donde, a causa de los 
saqueos que ya duraban varios años, se había producido un despoblamiento acusado de 
sus poblaciones autóctonas, y donde ya se habían asentado algunos vascones y 
vasconizados. 

 

Este desplazamiento supuso una catástrofe para Vardulia (Gipuzkoa y parte de Alava) y 
Caristia (Bizkaia y parte de Alava), cuya reducida población no pudo hacer frente a los 
nuevos llegados, quienes ahora no solo saqueaban y se retiraban, sino que ocupaban las 
posesiones de los que morían en la lucha o de los que escapaban hacia zonas más 
seguras. Várdulos y caristios huyeron hacia los territorios de los autrigones, cántabros, 
berones y turmogos. Los que no huyeron fueron asesinados, esclavizados o acabaron 
fundiéndose entre los invasores. Hacia el oeste los vascones de las montañas habían 
practicamente concluido en el año 507 la conquista de Vardulia y Caristia. Miles de 
vascones montañeses se habían asentado en las nuevas zonas conquistadas. La 
población local que había sobrevivido a los ataques y saqueos, se había mezclado con los 
grupos de recién llegados, y se iniciaba un proceso rápido de vasconización, seguramente 
favorecido por la tendencia a nuevas llegadas de vascones, a la emigración de los 
indígenas, y a que la población que permaneció en la zona estaba formada en mayoría 
por mujeres, mientras que buena parte de los hombres que siguieron sobre el terreno no 
eran etnicamente várdulos o caristios: parte de ellos eran esclavos o colonos de diversos 
orígenes (incluso algunos vascones). 

 

El ataque se reprodujo más tarde hacia Autrigonia (oeste de Bizkaia, parte de Alava y 
Burgos, desde el 481 hasta el 507), especialmente en la zona costera. Sobre todo a las 
tierras de berones y autrigones, pueblos con un grado medio de romanización, llegaron 
las gentes procedentes de Vardulia y Caristia, no muy numerosos, que acabaron 

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fundiéndose pacificamente con ellos, y cuyas tierras parece que se llamaron Autrigonia. A 
su vez el pueblo resultante se fundiría también pacificamente con los berones y turmogos 
y quizás algunas tribus cántabras, formándose un conjunto territorial, que en el Siglo VI 
fue conocido por el topónimo regional de Vardulia. Aproximadamente unos veinte mil 
vascones se establecerían sobre todo en Vardulia y Caristia y más tarde unos miles más 
en Autrigonia. La población total de las tres regiones ocupadas era probablemente inferior 
a los cincuenta mil habitantes, y seguramente quedó reducida a la mitad o menos, que en 
situación de inferioridad, acabaron absorbidos en el conjunto de los invasores, y se 
vasconizaron, o bien emigraron. 

 

Del mestizaje de la lengua de los vascones, el euskara, con la lengua autrigona y 
principalmente, con la caristia, surgiría el dialecto vizcaíno del vascuence. Por otro lado, la 
fusión de la lengua várdula y del euskara daría lugar al dialecto guipuzcoano. Siendo el 
dialecto navarro, el euskara original de los vascones. Este mestizaje de las tribus vascas 
a lo largo de diferentes épocas, desgraciadamente, ocasionó la pérdida de seis idiomas 
de la familia lingüística éuscara (aquitano, autrigón, caristio, iacetano, oscetano y várdulo).

 

Familia Lingüística Éuscara 

Datos Históricos 

Iacetano 
Oscetano 

Desaparecieron en el siglo II a.C. 

Autrigón 
Caristio 
Várdulo 

Desaparecieron en el siglo VI d.C. 

Aquitano 

Desapareció en el siglo VII d.C. 

Euskara o lengua de los vascones Se sigue hablando en la actualidad 

Conquista vascona de Aquitania 

En la batalla de Vouillé, en el 507 los visigodos fueron derrotados por los francos, la 
consecuencia inevitable fue la perdida de Aquitania y la Novempopulania hasta la barrera 
de los Pirineos. A partir del 507 (507-581) se da una organización de bandas de vascones 
montañeses, vasconizados y vascones de diverso origen para saquear Cantabria, 
Aquitania y el valle del Ebro. Si bien tradicionalmente se sitúa la fecha de la conquista de 
Aquitania por los vascones en el 587, los asentamientos vascones probablemente se 
dieron con anterioridad aprovechando el vacío de poder generado por el escaso control 
de Aquitania que tenían los francos. El salto cualitativo de las incursiones debió darse 
después del 582 cuando los visigodos dominaron parte de las tierras vasconas al sur de 
los Pirineos. Aunque inicialmente los atacantes de Aquitania eran vascones de Navarra, 
Aragón y Catalunya, desde el 574 también formaron parte de las incursiones los 
autrigones, caristios y várdulos ya vasconizados, y a partir del 582 se unieron muchos 
vascones de las tierras rurales de Navarra. Después del 587, tras el fracaso del duque 
Astrovaldo, que trató de combatirles sin conseguirlo, se llegaría a un acuerdo para el 
establecimiento pacifico de los vascones en las tierras llanas de Aquitania. Los vascones 
pagarían los tributos pero los territorios en los que habitaban se constituían en un ducado, 
donde de hecho, podrían gobernarse según sus propias leyes. Surgiendo el Ducado de 
Vasconia [de Wasconia derivaron Guasconia, Gasconia, Gaskonia (en euskara), 
Gasconha (en gascón), Gascoigne (en francés) y Gascuña (en castellano) ], un ducado 
virtualmente independiente, pero bajo la dirección de un duque (con sus correspondientes 
colaboradores y séquito) designado por la Corte Merovingia. Una vez realizado el 
establecimiento, los vascones conservarán sus costumbres y su lengua, y al estar 

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establecidos en una zona geograficamente homogénea, constituyeron un Estado dentro 
de otro Estado. Parece que durante estos años se produjo una intensa vasconización de 
las capas humildes de la población aquitana, singularmente la menos romanizada, 
mientras que las capas más romanizadas dieron origen al pueblo gascón, de habla 
románica. Posteriormente al surgimiento del Ducado de Vasconia sería gobernado por la 
dinastía de los Otsoa (también conocida como Ochoa, Lupus o Lobo). Una dinastía que 
era oriunda de Iaka, la actual Jaca aragonesa, en aquel tiempo habitada por 
vascoparlantes. Este ducado paulatinamente fue extendiéndose por todo el territorio 
francés que actualmente es conocido con el nombre de Gascuña (desde la costa 
occidental pirenaica, al norte hasta Burdeos y al suroeste hasta el valle de Aran en la 
provincia de LLeida). El término actual Gascuña o Gasconha (gascóña) en provenzal u 
occitano, no es más que una adaptación fonética provenzal del término latino Vasconia. 
Con el devenir de los tiempos el euskara poco a poco fue perdiendo peso en la zona, lo 
que daría lugar a una pérdida gradual del euskara y sustitución de éste, por el gascón (2). 
Este ducado se diluiría finalmente en lo que sería el Reino de Navarra.

 

(2) Gascón (adaptación fonética provenzal del término vascón), dialecto provenzal que 
surgió del mestizaje entre vascones y aquitanos latinizados. Algunos lingüistas consideran 
el gascón como lengua independiente, por las notables diferencias que posee con el resto 
de los dialectos de la lengua provenzal, fruto de la influencia del euskara en su evolución 
lingüística. A lo largo de la Edad Media, el gascón, por la estrecha relación que tuvo el 
Reino de Navarra con Gascuña (aunque no formó parte del reino completamente, si 
estuvo dentro de su zona de influencia, las últimas dinastías navarras eran gasconas); 
hubo muchos hablantes de este idioma que se asentaron en Gipuzkoa y en Navarra, de lo 
que da cuenta, la abundante toponimia de origen gascón en estas regiones: el monte 
Urgull (orgullo en gascón) y la playa de Gros (grande) de San Sebastián, Mondragón 
(monte del dragon), Pasajes (Passatges), Segura, Villafranca (Vilafranca), Villabona 
(Vilabona),... La misma forma Donostia, es una adaptación fonética vasca de la forma de 
designar San Sebastián en gascón. Fue el idioma que sustituyó tardiamente (antes de la 
desaparición del Reino de Navarra), a la lengua navarra romance, en la redacción de los 
documentos oficiales de dicho reino. El gascón, se dejó de hablar en el País Vasco 
peninsular a principios del siglo XX, concretamente en San Sebastián, que fue la última 
localidad peninsular vasca con hablantes de este idioma. En Iparralde, el gascón, se 
puede escuchar en la zona costera y en pueblos de Zuberoa fronterizos con el Bearn. En 
la península ibérica se habla en el Valle de Arán donde se puede escuchar la variante 
aranesa de dicho idioma. El gascón fue la lengua que fue sustituyendo al euskara en el 
Valle de Arán a partir de los siglos XII - XIII. 

 

Los Árabes y la Batalla de Orreaga (Roncesvalles) 

En el 711 los árabes del califa Musa al mando de Tarik desembarcaron en Hispania, 
derrotando al ejército del visigodo Roderik o Rodrigo (en la historia es conocido como Don 
Rodrigo). La relación entre los vascones y los árabes fluctuó entre la amistad y la guerra. 
Antes del 714 Musa había llegado ya a Zaragoza. El conde Casius, que dominaba en 
algún lugar en el valle del Ebro, dándose cuenta de la difícil situación militar, seguramente 
con la esperanza de conservar sus tierras, pasó el 714 al servicio del Califa, dando lugar 
posteriormente a la familia mozárabe de los Banu-Qasi. Una familia que tendría vital 
importancia en el surgimiento del futuro Reino de Pamplona. Un reino que surgió de la 
cooperación entre los vascones liderados por Eneko Aritza y los Banu-Qasi mozárabes de 
la ribera del Ebro. 

 

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En el año 778 el ejército franco de Carlo Magno, al mando del gran paladín Roland, no 
puede conquistar la ciudad de Zaragoza ocupado por los árabes, y a la vuelta arrasa 
Pamplona. El día 15 de Agosto de 778, cuando las tropas francas se disponían a cruzar 
los Pirineos para retornar a Francia; las huestes vasconas organizadas para vengar la 
destrucción de Pamplona, estaban esperando en el paso de Orreaga (Roncesvalles, 
Navarra) para llevar a cabo una emboscada. Mediante rocas lanzadas desde los montes 
circundantes, hacia el sendero en el que se encontraba el ejército franco, acabaron con él. 
La muerte de Roland en esta batalla, así como la derrota del ejército imperial carolingio (el 
ejército más poderoso de Europa en aquella época) a manos de los vascones, inspiró en 
el año 1090 "La Chanson de Roland" (la canción de Roland), obra cumbre de la literatura 
épica francesa.

 

El Reino de Pamplona 

En el año 824, un nieto de un duque de Vasconia, sería primer rey de Pamplona o Iruñea 
(irúñe-á, proviene del euskara arcáico Hiri Ona, Villabona en euskara), se llamaba Eneko 
Aritza (enéko Arítsa), Enecco o Iñigo Arista, en castellano. Dando lugar a la primera 
dinastía navarra, la dinastía de los Aritzas. En el año 892, San León, que vino a 
evangelizar a los vascos, es decapitado en Baiona, ocupada entonces por los normandos. 
Guillermo Sancho, duque de los vascones, hace retroceder definitivamente a los 
normandos.

 

El Jaurerri o Señorío de Bizkaia 

Bizkaia consiguió su independencia del Reino de León, en un día de San Andrés del año 
870 en la batalla de Padura, en la cual los vizcaínos derrotaron a las huestes del rey 
leonés Ordoño, anticipándose así Bizkaia a Castilla en la búsqueda de una independencia 
más de acuerdo con las tradiciones peninsulares que con la monarquía leonesa, que 
trataba de resucitar el reinado visigótico con sus costumbres germánicas. Su primer jaun 
o señor sería Jaun Zuria (señor blanco). 

El Reino de la Tierra LLana, Nafarroa 

En lucha constante con francos y árabes, el Reino de Pamplona fue extendiéndose hacia 
los antiguos dominios de los vascones. Al avanzar la reconquista hacia las tierras llanas 
del sur, el Reino de Iruñea, pasó a llamarse Nafarroa, la tierra llana. El mestizaje de 
vascos y mozárabes en la ribera del Ebro y en el romanzado (mitad este de Navarra), dio 
lugar al surgimiento de una nueva lengua latina, la lengua navarra (muy similar a la actual 
fabla o lengua aragonesa). Si bien el 80% de la población navarra era vascoparlante, el 
euskara nunca se utilizó para redactar documentos en la corte navarra. Siguiendo los 
usos de la época, los escritos oficiales se realizaban en latín o en lengua latina autóctona, 
y por lo tanto se realizaron mayoritariamente en navarro romance. En esta misma época, 
los ingleses, utilizaron el latín o el romance normando del norte de Francia, mientras que 
entidades políticas alemanas utilizaron la lengua latina o romances italianos para redactar 
sus documentos. Los primeros escritos en lengua navarra románica y en euskara, los 
encontramos en los Códices Emilianenses de San Millán de la Cogolla (para más 
información sobre estos códices visitar la página 

Historia del Euskara

). Tristemente, la 

lengua navarra, poco a poco, fue absorbida por el castellano, al igual que su lengua 
hermana del este, la aragonesa (aunque la fabla o lengua aragonesa, afortunadamente, 
sigue hablándose en Huesca), fundiéndose las dos, en un único dialecto, el navarro-
aragonés, perteneciente a partir de entonces a la lengua castellana. Este dialecto es 
hablado actualmente, en el sur de Alava y de Navarra, Aragón, y en parte de las 

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comunidades autónomas de La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, y País 
Valenciano. 

 

Unidad política de la población euskaldun desde el Cantábrico hasta parte de
Catalunya 

En el año 1004, bajo el reinado de Sancho Garcés III el Mayor, Navarra, siguiendo la 
política de unidad vascona impulsada por sus reyes y en el empeño de recuperar el 
territorio perdido por los vascones, frente a francos y visigodos; había aglutinado ya, 
dentro de su corona, a todos los territorios de habla vasca de la época (el euskara se 
extendía desde parte de Cantabria hasta parte de Catalunya), tanto peninsulares como 
continentales, extendiéndose por toda la zona pirenaica hasta parte de Catalunya y 
siendo el Condado de Toulouse y Gascuña parte integrante del reino. Consiguiéndose de 
esta manera, la unidad política de toda la población vascoparlante dentro del Reino de 
Navarra, con capital en Pamplona, y acogiendo dentro de su seno, a los todavía condados 
de Castilla y Aragón, donde en aquella época, la mayor parte de sus pobladores eran 
vascoparlantes. 

 

Sancho Garcés III el Mayor consiguió que Navarra fuese considerada como uno de los 
estados más importantes de Europa, extendiéndose por gran parte de la península, lo que 
le llevó a ser conocido en las crónicas europeas de la época como rey de "Wasconum 
Gens, Wasconum Nationem" (tribu vascona, nación vascona), ya que si bien el reino 
estaba habitado por hablantes de los romances astur-leonés, castellano, navarro, 
aragonés y gascón, el nucleo humano sobre el que se sustentaba el Reino de Navarra era 
mayoritariamente de origen vasco. También fue denominado por el abad Oliba de Ripoll 
como "Rex Ibericus" (Rey de Iberia). Al unir el Reino de León a la corona navarra (año 
1034) tomó el título de "Imperator" (Emperador). Fue un monarca que se abrió a Europa y 
a la modernidad, después de siglos de aislamiento peninsular y permitió la irrupción en la 
península de la orden de Cluny. En sus expansiones y relaciones políticas siempre tendió 
más hacia Europa y en política doméstica, hacia las zonas vascoparlantes como Gascuña 
(por los lazos de parentesco cultural y étnico con los gascones) y la Navarra Marítima 
(Vascongadas), o Castilla, Aragón y noroeste de Catalunya vascoparlantes. De esta 
forma, Sancho Garcés III el Mayor, consiguió la unidad política de toda la población 
vascoparlante y unir todos los territorios vascones previsigóticos dentro del Reino de 
Navarra.

 

Por lo que respecta a la frontera cristiana pirenaica, precisó la recuperación de los 
condados de Aragón y Sobrarbe, practicamente perdidos a causa de las incursiones de 
Almanzor (999) y Abd al-Malik (1006), así como el restablecimiento de la legitimidad 
dinástica en el condado de Ribagorza. Entre los años 1016 -1018 reconquistó Aragón y 
Sobrarbe y amplió sus dominios con la conquista de la ribera islamizada del Zinka con 
capitalidad en Boltaña, con parte del valle de Aierbe y con el valle de Nocito. Aunque 
posiblemente liberó los valles de Esera y de Isabena, afectados también en 1006 por Abd 
al-Malik. El condado de Ribagorza no se incorporó de derecho al reino navarro hasta 
1025, cuando la condesa Mayor, en grave crisis dinástica y política, agravada por las 
apetencias territoriales del conde Ramón III de Pallars, renunció sus derechos a favor de 
su sobrina la reina Mayor, esposa de Sancho III. Inició la revitalización del asolado 
condado aragonés con la restauración del monacato, tradicional institución religiosa y de 
poder económico. En el aspecto político-militar, institucionalizó el «seniorado» -tenencia 
delegada de castillos- en Aragón y Sobrarbe, y fortificó la frontera meridional desde 
Uncastillo en el extremo occidental hasta Perarrua en el oriental, frente a las plazas 

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musulmanas de Eiea (Ejea), Aierbe, Bolea, Oska (Huesca), Alquézar, Nabal, Barbastro, 
Graus y Benabarre. 

 

En el año 1023, crea el Vizcondado de Lapurdi para su primo Lobo Sancho, quien se 
instala en Baiona, y otorga la región de Zuberoa al vizconde Guillermo Fuerte; estos actos 
que se inscriben dentro del sistema feudal, traerán consecuencias muy pesadas para la 
unidad política de la población vascoparlante. 

 

Fin de la unidad política de los euskaldunes, decadencia del Reino de Navarra 

A su muerte en 1035, legó el reino de Navarra a su primogénito García Sánchez III, el 
condado de Castilla a Fernando, el de Aragón a Ramiro I y los de Ribagorza-Sobrarbe a 
Gonzalo. 

 

La repartición del reino tras la muerte de Sancho Garcés III el Mayor entre sus cuatro 
hijos, yendo en contra de la ley vascona de sucesión, dio lugar al surgimiento de los 
reinos de Castilla y Aragón. Comenzando con ello la decadencia del Reino de Navarra y 
fin de la unidad política de la población vascoparlante. Estos reinos al seguir su expansión 
hacia el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina. Debido 
a ello, poco a poco el euskara, que era la lengua mayoritaría en esos reinos y lengua 
materna de los primeros reyes de Castilla y Aragón, fue perdiendo peso y 
desapareciendo. Por otro lado, en aquellas épocas, el euskara, fue considerado por el 
cristianismo, como una lengua bárbara y pagana. Lengua y cultura latinas eran sinónimos 
de cristiandad, dado que la mayor parte de la población euskaldun era pagana. A medida 
que avanzaba las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Hasta que ya en el 
siglo XIV, el euskara, fue considerado como algo exógeno y propio solamente, del Reino 
de Navarra. Dando lugar a los primeros decretos de prohibición del euskara, tanto en 
Castilla como en Aragón. Uno de ellos lo podemos encontrar en las ordenanzas 
municipales de la ciudad de Huesca de 1349, en el que se señala lo siguiente:

 

"Item nuyl corredor nonsia usado que faga mercaderia ninguna que compre nin venda 
entre ningunas personas, faulando en algaravia nin en abraych nin en basquenç: et qui lo 
fara pague por coto XXX sol"

 

Prohibiéndose de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo (abraych) y del 
euskara (basquenç) en el mercado de Huesca bajo multa de 30 soles (moneda de oro 
aragonesa) y obligándo por tanto a las comunidades árabe, hebrea y vasca de la ciudad, 
a hablar unicamente en romance. Es muy significativo que en la Edad Media a partir del 
siglo XIV, tanto en Castilla como en Aragón se prohibiera lo judío, lo árabe y lo éuscaro, 
ya que representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión pagana de Mari, 
que era la que procesaban mayoritariamente los euskaldunes. Para más información 
sobre la antigua religión vasca visitar 

Historia del Euskara

. Hay que decir también, que en 

las juderías, tanto en Tudela como en Huesca, celebraban actos culturales en los que se 
utilizaba el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían 
la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible su 
entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Los vascoparlantes de la 
ciudad de Huesca, eran aldeanos de los pueblos circundantes que iban a nucleos urbanos 
a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en las ciudades en las que el 
romance era mayoritario, mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes 
asentados en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam.

 

Pérdida del Reino de Navarra de las Vascongadas e Iparralde 

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En 1193, el vizconde de Lapurdi Guillermo Raimundo cede sus derechos señoriales al rey 
de Inglaterra, Enrique Plantagenet, convertido ya en duque de Aquitania gracias a su 
matrimonio con Leonor de Aquitania. 

 

En el siglo XIII, el Reino de Castilla, en aras a poseer los puertos vascos del Cantábrico 
para poder dar salida a los productos de la meseta y poder comerciar de esta forma con 
Brujas (Flandes), aprovechó la debilidad política y económica del Reino de Navarra. Un 
reino, que no pudo seguir expandiéndonse hacia el sur en la reconquista, al haber 
quedado encorsetado entre los reinos de Castilla y Aragón, y que del mismo modo, era 
incapaz de poner fin, a las guerras civiles entre fracciones banderizas que se disputaban 
el control de las tres regiones vascongadas y de Navarra durante gran parte de la Edad 
Media. El Reino de Navarra, en su decadencia política y económica, era incapaz de poner 
orden en sus territorios, Castilla, viendo esta decadencia, se aprovechó de estas 
rivalidades apoyando según en qué región a uno u otro bando. Con unas contrapartidas 
políticas que conllevaban la separación de estas regiones del Reino de Navarra y 
posterior pertenencia de éstas a Castilla. La unidad de Bizkaia y de Gipuzkoa al Reino de 
Castilla se debió más a los intereses de las fracciones imperantes en cada uno de los 
territorios, que al interés general de la población de cada una de las regiones 
vascongadas. 

 

Región  

Fracción  

Sede de la Fracción  

Oñacinos  

Mendiotza 

Araba 

Gamboínos  

Gebara 

Oñacinos  

Muxika-Butroe 

Bizkaia 

Gamboínos  

Abendaño 

Oñacinos  

Lazkao 

Gipuzkoa 

Gamboínos  

Olaso 
Viana  

Beaumonteses

Lerin 
Peralta 

Nafarroa 

Agramonteses

Tudela  

También hay que tener en cuenta que no existía una conciencia nacional navarra o vasca 
que conllevase un sentimiento de unidad a Navarra. Existía por el contrario, un fuerte 
arraigo del Señorío como entidad política de cada una de las regiones y una fuerte 
identidad alavesa, guipuzcoana y vizcaína. 

 

Por otro lado la unión a Castilla no resultaba nada traumática desde el punto de vista 
lingüístico, cultural y social, dado que en la parte norte de Castilla se hablaba euskara [en 
el año 1200 los reyes de Castilla daban fuero a los ciudadanos de Ojacastro (La Rioja) 
para poder utilizar el euskara en las diferentes instituciones castellanas, todos los juicios 
se realizaban en euskara]. 

 

Gipuzkoa, como contrapartida por el apoyo castellano al bando que consiguió la 
supremacia en el territorio, tuvo que aceptar como señor al rey de Castilla en el 1200. 
Mientras que en 1224, Bizkaia se independiza de Navarra. 

 

El caso de Alava fue diferente ya que fue conquistada por Castilla en el 1200. Como 
Gipuzkoa pertenecía ya a dicho reino, era necesario que Alava también formase parte, 
sino no hubiese habido forma alguna de llegar desde Castilla hasta Gipuzkoa por vía 

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terrestre. Después de diferentes vicisitudes, en 1332, Alava se ve forzada a aceptar como 
señor al rey de Castilla después de 132 años de ocupación castellana. 

 

El señor de Bizkaia en 1379, Juan de Haro, se convierte en rey de Castilla. Bizkaia unida 
a título personal, conserva su soberanía, como lo demuestra el juramento ritualmente 
prestado en Gernika por los reyes de Castilla y de Bizkaia. 

 

Todas las regiones vascongadas obtuvieron unos fueros sin los cuales hubiese sido 
imposible su pertenencia a Castilla. Este reino supo entender (frente al centralismo 
navarro) el fuerte arraigo de la identidad alavesa, guipuzcoana y vizcaína, dotándoles de 
unos fueros para que se pudiesen autogobernar dentro del Reino de Castilla.

 

En 1234, las dinastías vasconas de Navarra mueren con Sancho el Fuerte, la corona pasa 
a manos de Thibault de la familia Champagne. 

 

En 1307, el vizconde Auger cede sus derechos de Zuberoa al rey de Inglaterra y se retira 
a Navarra. 

 

En 1449, Gaston de Foix, a las órdenes de Francia, ocupa Zuberoa que se encontraba 
bajo la autoridad inglesa. En 1450, por el tratado de Aiherre, Lapurdi se pone bajo la 
autoridad del rey de Francia a cambio del respeto a sus instituciones forales. En 1451, 
Francia conquista Baiona. Se celebra una entrevista entre Luis XI de Francia y Enrique IV 
de Castilla en 1463, quienes proyectan el reparto de Navarra. En 1483, Catalina de Foix, 
de la familia Béarn, hereda el reino de Navarra. 

 

Conquista española del Reino de Navarra 

Tras la muerte de Carlos III en el año 1425, Navarra se vio sumida en una profunda crisis 
institucional ocasionada también por el enfrentamiento entre las facciones en litigio que se 
disputaban el control del reino. En el siglo XVI, sólo quedaba del Reino de Navarra, la Alta 
Navarra (perteneciente actualmente a España) y la Baja Navarra (hoy en día 
perteneciente a Francia). Navarra estaba en estado de preguerra civil entre 
Beaumonteses, en el norte y mitad de Navarra (vascoparlantes) y Agramonteses en el 
sur, en la ribera del Ebro (hablantes de dialecto navarro-aragonés del castellano). 

 

Los agramonteses llamaron a Fernando el Católico de Aragón para que conquistara 
Navarra, dado que los beaumonteses (vascoparlantes) se negaban a que pudiesen 
gobernar en el Reino de Navarra, gente que desconocía la linguæ navarrorum (3) y las 
costumbres y leyes vasconas (4). Fernando el Católico de Aragón, accedió a la llamada 
de los agramonteses, y comenzó su conquista por el sur poniendo al mando de sus tropas 
al duque de Alba. Tomó por fin Pamplona, Donibane Garazi (Saint-Jean-Pied-de-Port) y 
Navarra entera en 1512 ayudado por los castellanoparlantes del sur de Navarra, 
aglutinados en el bando agramontés y también por vascongados vascoparlantes, en su 
mayoría guipuzcoanos, entre los que se encontraba San Ignacio de Loiola, pertenecientes 
ya al Reino de Castilla desde los siglos XIII - XIV. 

 

En 1515 las Cortes de Castilla, celebradas en Burgos, incorporaron la corona de Navarra 
a la del trono castellano. Se reconoció que cada una de las dos monarquías mantendría 
las peculiaridades en sus leyes, territorio y gobierno y que Navarra era un reino 
diferenciado de las demás monarquías españolas, en cuanto a su territorio, jurisdicción, 
juicios y gobierno. La incorporación significaría además, una unión de iguales entre dos 
reinos, con un reconocimiento expreso de los fueros y leyes navarros. La última 
resistencia a la invasión española se encuentra en Amaiur (Maia) en 1522. 

 

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(3) "Linguæ Vasconum Linguæ Navarrorum est", la lengua vascona es la lengua de los 
navarros, Sancho el Sabio, rey de Navarra (año 1167). 

 

(4) Si bien, en el caso de los hablantes de lengua navarra romance, su lengua se utilizo 
en los documentos oficiales del reino. Los hablantes de lengua latina, que en general, 
habitaron Navarra, no se les daba la posibilidad de formar parte de las instituciones más 
relevantes, en parte, porque según la antigua costumbre vascona, todo aquel que no 
hablase en euskara no era navarro, sino erdaldun (extranjero). Como se puede comprobar 
en los escritos medievales del Reino de Navarra, las palabras vasco o vascón y navarro 
se utilizaban indistintamente. Para los antiguos navarros significaban lo mismo, 
obviamente, porque el reino navarro fue construido por los vascones, origen de la lengua 
y cultura vascas. Entendiéndose la palabra navarro al igual que la palabra vasco o 
vascón, como la capacidad de una persona de hablar en euskara. Por otro lado, se 
llevaba esta política con los hablantes de lengua latina, en represalia por los intentos de 
borrar todo pasado navarro en tierras de Castilla y Aragón (5) y por el afan de unos y 
otros de fagocitar lo que quedaba del Reino de Navarra. 

 

(5) En referencia, a las políticas de prohibiciones del euskara llevadas a cabo por 
castellanos y aragoneses, con el objeto de hacer desaparecer todo vestigio navarro en 
sus reinos. Aunque contra viento y marea, en el siglo XVI, todavía había pueblos de La 
Rioja donde se seguía hablando en euskara. Por otro lado en Aragon, en el siglo XVIII, en 
las provincias de Huesca y de Zaragoza, en algunos pueblos se continuaba hablando la 
linguæ navarrorum. Aunque actualmente, tanto en La Rioja como en Aragón está 
completamente desaparecida.

 

El rey de Navarra en 1530, vuelve a ocupar la Baja Navarra, abandonada por Carlos I de 
España. En 1589, Enrique III de Navarra se convierte en « Rey de Navarra y de Francia » 
bajo el nombre de Enrique IV. 

 

Por un edicto de unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la 
corona francesa, aunque el acto no es reconocido por los navarros quienes tienen sus 
mandatarios en Pabe (Pau). En 1631, Bizkaia aprovechando el levantamiento de 
catalanes y portugueses por su independencia de España, intenta también 
independizarse; aunque la rebelión es sofocada por el ejército español, tanto en 
Catalunya como en Bizkaia, si bien Portugal, consigue independizarse. Por el tratado de 
los Pirineos en 1659, Luis XIV renuncia a sus derechos legítimos sobre la Navarra 
meridional, todavía ocupada por los españoles. En 1661, se ejecuta a Bernard de 
Goihenetxe, llamado Matalaz, jefe de la rebuelta de Zuberoa en contra de la autoridad 
francesa. 

 

Por el Tratado de Elizondo en 1765, los reyes de España y de Francia fijan la frontera de 
sus reinos en territorio pirenaico navarro, el tratado no se aplicará, a causa de la protesta 
de navarros del norte y del sur. En 1789, la revolución francesa, suprime las instituciones 
forales de Zuberoa y de Lapurdi, y se anexiona la Baja Navarra, quien no ha querido 
participar en las reuniones parlamentarias en Versalles. En 1790, se crea el departamento 
de Bajos-Pirineos (Pirineos atlánticos) que niega identidad propia a los vascos 
continentales. 

 

Las Guerras Carlistas 

Primera guerra carlista (1833 - 1839), donde participan parte de los vascos sureños 
apoyando a los carlistas, no por causas dinásticas, sino por defender la no desaparición 

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de las instituciones vascas establecidas en los fueros. En 1839, los carlistas son 
derrotados. Se celebra la convención de Bergara, que trae consigo la pérdida de los 
regímenes forales de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1841, se transfiere la 
aduana española del Ebro al Bidasoa. Comienza en 1845, el éxodo masivo de vascos a 
America del sur, que ya había comenzado el siglo anterior para huir de las hambrunas. 
Gran parte de la población vascoparlante de Navarra emigró a América, lo que hizo que el 
euskara que seguía siendo la lengua mayoritaria de los navarros, fuese perdiendo terreno 
a marchas forzadas, mientras que el castellano, otrora lengua propia solamente de la 
ribera del Ebro en el sur de Navarra y de la mitad este (romanzado), se fue extendiendo 
hacia la mitad y norte de la región. 

 

Se comienza a implantar en Vizcaya una industria siderúrgica moderna, que 
posteriormente haría de ésta, una tierra de inmigración y no de emigración. A la que 
comenzaron a llegar miles de personas provenientes de diferentes partes de España. De 
la situación precaria y de explotación que los trabajadores tuvieron que sufrir en la mina y 
siderurgia vizcaínas de la margen izquierda del río Nervión, surgirían unos de los primeros 
lugares en los que se afianzó con más fuerza una nueva ideología, el socialismo. 
Defendiendo el derecho de los trabajadores a una vida digna.

 

En 1856, se celebra una convención franco-española, para aplicar la fijación de la frontera 
compartiendo Navarra. 

 

Segunda guerra carlista (1872 - 1876), en la que las aspiraciones vascas de recuperar la 
soberanía se ven truncadas por la derrota de las tropas carlistas, lo que ocasiona el 
reforzamiento del centralismo español y pérdida definitiva de los regímenes forales. 

 

Pérdida de las Instituciones Forales, surgimiento del Nacionalismo e
Independentismo vasco  

Fruto de la humillación que supuso para ciertos sectores foralistas la pérdida de unas 
instituciones seculares, a través de las cuales se había conseguido con mayor o peor 
fortuna integrar la realidad vasca en Castilla y posteriormente en España. Comenzó a 
surgir entre estos sectores, en gran medida de Bizkaia, el independentismo vizcaíno, con 
Sabino Arana a la cabeza. Sabino Arana, era al comienzo un independentista vizcaíno (6), 
ya que según él, al abolirse los fueros después de perder las guerras carlistas, la corona 
española había roto el pacto de integración de los vizcaínos en Castilla y posteriormente 
en España, por lo que los vizcaínos dejaban de ser españoles. Por eso a los militantes del 
Partido Nacionalista Vasco se les sigue llamando todavía bizkaitarras (vizcaínos). Aunque 
rapidamente, esta ideología independentista vizcaína, se mezcló con las corrientes 
románticas de finales del siglo pasado: una lengua, un pueblo, una nación. Dando lugar al 
nacionalismo vasco y posterior fundación por parte de Sabino Arana del Partido 
Nacionalista Vasco en 1895. LLamando a la nación en la que viven los vascos Euzkadi 
(7).

 

(6) La ikurriña o bandera vasca, al comienzo, fue diseñada por Sabino Arana como 
bandera independentista de Bizkaia. El fondo rojo de la bandera corresponde con el color 
rojo de la bandera vizcaína (la sangre de los vizcaínos). La cruz blanca simboliza la 
cristiandad de los vizcaínos y el aspa verde (la cruz de San Andrés) simboliza la 
independencia de Bizkaia, dado que en un día de San Andres del año 870, Bizkaia se 
independizó del Reino de León. Aunque al evolucionar el independentismo vizcaíno al 
vasco del PNV, se tomó la ikurriña como bandera independentista de la Euzkadi de las 
seis regiones forales de Euskal Herria soñada por Sabino Arana.

 

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(7) Euzkadi, neologismo inventado por Sabino Arana que consideraba, que la forma 
Euskal Herria (pueblo capaz de hablar euskara, que es la manera en la que han llamado 
los vascoparlantes a su tierra desde la época visigótica, independientemente, del territorio 
al que pertenezcan), no era apropiada para designar a la nación vasca y entonces inventó 
la palabra Euzkadi que significa: tierra de los vascos. El hecho de escribirlo con z, viene 
de que Sabino Arana consideraba que la raíz eusk- (vasco) se debía escribir con z (euzk-) 
por que era una contracción de la palabra e(g)uzk(iko) [del sol] y basaba esta etimología, 
en que los antiguos vascos adoraban a la diosa Mari tambien conocida como Maia o Ama-
Lur (madre tierra), cuyo símbolo cósmico era el sol, y su representación gráfica, el disco 
solar llamado lauburu (laubúru, tetracéfalo, éste símbolo lo puede observar al comienzo 
de la página web en la que usted se encuentra, a la izquierda y a la derecha del título). 

 

Y como eguzki (egúski, sol) se pronuncia con z, pues Euzkadi, según él, también debía de 
escribirse con z. Pero como actualmente, en todos los dialectos, la raíz eusk- que da lugar 
a términos como euskara, Euskal Herria, euskaldun, se pronuncia con ese, la Real 
Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, considera que la forma correcta de escribir 
todos los derivados de eusk- es con ese y no con zeta. Por lo que Euskadi se debe 
escribir con s. Aunque algunos peneuvistas por seguir la tradición de su fundador en 
ocasiones lo siguen escribiendo con zeta. Para conocer cómo era la antigua religión 
vasca visitar la página 

Historia del Euskara

El Régimen Franquista 

Después de varios intentos a lo largo del siglo XX, de configurar un estatuto de autonomía 
en principio para las cuatro regiones vascoparlantes del sur y después para las tres 
regiones vascongadas. Esta cristalizó por fin en las tierras no conquistadas por el ejército 
de Franco (principalmente Bizkaia, con Bilbao como capital de Euskadi). En 1936, José 
Antonio Agirre, forma el primer Gobierno Vasco y es primer Lehendakari de Euskadi en 
plena guerra civil española. El lunes, 26 de Abril de 1937, se lleva a cabo el bombardeo 
de Gernika por la aviación nazi a petición de Franco. Más, como ataque a un sentimiento 
(el árbol de Gernika es símbolo de las libertades vascas), que por ser Gernika un enclave 
estratégico. El lehendakari Agirre declara unilateralmente el estado vasco independiente. 
Días después, finaliza el Estado de Euskadi por la victoria militar del Franquismo. Franco 
declara a Bizkaia y Gipuzkoa provincias traidoras. Hay más de 50.000 muertos y 200.000 
exiliados vascos. Dando comienzo a una etapa en la que la población vascoparlante 
durante cuarenta años vive sometida a la prohibición de su lengua, de su cultura, y de la 
enseñanza en lengua vasca en las ikastolas (escuelas en las que se imparten las 
materias en euskara), condenando al analfabetismo en su lengua materna a toda la 
población euskaldun, que deberá aprender y vivir rapidamente, en una lengua y una 
cultura castellanas, que solamente habían existido en las ciudades vascas, sur de Alava y 
sur de Navarra, pero que en el resto se desconocían completamente. Todos los libros 
escritos en euskara y las ikastolas (escuelas) fueron quemados, y se dio castigos 
ejemplarizantes a parte de la población vascoparlante para que el aprendizaje del 
castellano fuera más rápido. Quedando libres de esta represión cultural, los vascos de las 
ciudades, sur de Alava y los navarros sureños para los cuales el franquismo al ser 
castellanoparlantes, fue similar al del resto de los españoles. El régimen franquista 
acarreó la pérdida del sentimiento de españolidad de gran parte de la población vasca, lo 
que hizo arraigar el nacionalismo vasco y el independentismo, unos sentimientos que eran 
minoritarios antes de la llegada de Franco.

 

En 1959, nace ETA, Euskadi Ta Askatasuna (euskádi ta askatásuná, Euskadi y la 
libertad), organización armada que surgió para luchar contra el franquismo y que después 

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de la llegada de la democracia permanece utilizando la violencia para conseguir sus fines 
políticos al margen de vías democráticas, unos fines políticos entre los que está la 
consecución del derecho de autodeterminación, ejercitar este derecho y conseguir la 
independencia del País Vasco, su unidad territorial y posterior establecimiento de un 
estado socialista vasco. Utiliza la extorsión a empresarios para su financiación, el 
asesinato de miembros de los principales partidos políticos españoles (incluyendo a los 
vascos-navarros no afines a sus postulados), de las Fuerzas de Seguridad del Estado y 
del Ejército, así como la coacción, para imponer un cambio en la constitución española 
que posibilite la introducción del derecho de autodeterminación en esta carta magna. 
Tema que, política y jurídicamente, es perfectamente posible a tenor de la propia 
Constitución sin quebrarla, a través del Derecho Internacional encuadrado dentro de la 
misma en su articulado, que obliga a una determinada forma de interpretar el propio 
contenido de la Constitución, como demuestra por ejemplo, entre muchos otros, el 
catedrático de Derecho Constitucional de la “Universität Literaria de València-(Estudi 
General)”, y catedrático Jean Monett Don Roberto Viciano, entre muchos otros autores. 
Ahora bien, como todo texto constitucional, su reforma precisa de mayorías especiales, 
referéndum, etc., y por pura lógica, y acuerdo de la práctica totalidad de los partidos 
políticos no violentos y democráticos, que se planteara no sólo en un clima de estabilidad, 
paz y respeto para todas las opiniones (lo que si con el franquismo no se daba, y no 
existía el marco político-jurídico adecuado, desde la aparición de ETA, y tras acabar el 
franquismo, sus crímenes y el uso de la violencia de sus seguidores, no permite que se dé 
el marco político-social de libertad y ausencia de temor que permitiera el planteamiento y 
puesta en práctica de una consulta previa a los habitantes de Heuskal Herria, que 
permitiera poner en marcha, o no, la iniciativa político-constitucional, en su caso, 
adecuada, acorde con el resultado de dicha consulta), sino, además, lógica y parece a 
todas luces que inevitablemente, tras un período de tiempo de sosiego y “normalización” 
durante algunos años, que previamente hiciera realidad la expresión sin temor en Heuskal 
Herria de cualquier idea o posicionamiento político no violento, respetando de partida el 
marco jurídico legal común, 

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LLegada de la Democracia, Estatutos de Gernika y Ley del Amejoramiento
Foral Navarro 

Muerto el general Franco en 1975 e instaurada la democracia, después de diferentes 
vicisitudes entre los partidos de Vascongadas y Navarra, a la hora de consensuar un 
estatuto unitario para Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra; y aunque en la transición la 
fuerza mayoritaria en Navarra, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), era partidaria 
de la unión de Navarra y Vascongadas en una única comunidad autónoma (de hecho, el 
partido socialista en Navarra se llamaba igual que en Vascongadas, Partido Socialista de 
Euskadi). Dada la negativa radical de una minoría representada en aquella época por la 
derecha de Navarra a estar unidos a las regiones vascongadas, el PSOE, se vio forzado a 
plegarse a las exigencias, con el objeto de no poner en peligro la complicada transición a 
la democracia en España, por un tema tan espinoso como el de la unidad política de la 
población vascoparlante. De esta manera, la comunidad autónoma vasco-navarra con 
capital en Pamplona se hizo imposible, surgiendo dos estatutos, el de Gernika, que 
aglutina a las regiones vascongadas y la Ley del Amejoramiento Foral Navarro, que 
engloba solamente a la región de Navarra. 

 

Mientras en Vascongadas se hizo un referéndum en el que el Estatuto de Gernika fue 
aprobado mayoritariamente por la ciudadanía vascongada. En Navarra por el contrario, no 
hubo ningún referéndum para aprobar su autogobierno. Intentando evitar de esta manera, 
el debate suscitado en la sociedad navarra para una posible integración junto con las 
demás regiones sureñas de cultura éuscara en una misma entidad política vasco-navarra. 
El autogobierno navarro, por lo tanto, surgió del aumento del techo competencial de la 
Diputación Navarra, ya existente en la época franquista, a través de la Ley del 
Amejoramiento Foral Navarro.

 

En las décadas de los setenta y ochenta se genera la guerra sucia para luchar al margen 
de la democracia y del estado de derecho contra ETA. Estas organizaciones fueron 
principalmente el Batallón Vasco-Español (creado en los gobiernos de la UCD) y los 
Grupos Antiterroristas de Liberación, GAL (creados en los gobiernos del PSOE). Unas 
organizaciones que asesinaban a miembros de Herri Batasuna (brazo político de ETA) y 
activistas o refugiados de ETA que se encontraban en el País Vasco-Francés o Iparralde. 
Unas organizaciones armadas integradas por mercenarios y miembros de las Fuerzas de 
Seguridad del Estado español [Guardia Civil, Policía Nacional y Servicio de Inteligencia 
español (CSID)], que se financiaban a través de los fondos reservados del Ministerio del 
Interior. Miembros de las fuerzas de seguridad francesas colaboraron activamente en la 
guerra sucia contra ETA, con el objetivo de que la violencia independentista no se 
extendiera al territorio vasco perteneciente a Francia (Iparralde). 

 

Se da comienzo a la dispersión de los presos de ETA por cárceles españolas, 
dispersándolos a miles de kilómetros del País Vasco, yendo en contra del tenor literal de 
la legalidad vigente, a través de la cual el reo debe cumplir su condena cerca de sus 
familiares, interpretándola, y reformando posteriormente la Ley, para adecuarla a la 
realidad, de forma que se evite el mantenimiento de actuaciones delictivas en las 
prisiones y de actitudes contrarias a las ideas de “arrepentimiento” y reinserción; dado el 
número de detenidos y la presión a que les somete el círculo de personas coincidentes 
con las ideas y métodos de ETA. Así, el gobierno español toma esta resolución, con el 
objeto de alejarles de las presiones del núcleo duro de la organización, que posibilite que 
los activistas de ETA renuncien a la lucha armada y se reinserten en la sociedad. Esta 
dispersión de los presos, no solamente podría ir, o va, en contra de la legalidad española 

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y europea, sino que acarrea que se dificulte, “o castigue”, a los familiares de los 
encarcelados, que deben de recorrer miles de kilómetros para poder estar con su familiar 
durante un breve lapso de tiempo. Pudiéndose discutir si ello es realmente necesario, 
recomendable, o estrictamente legal, o no. Lo que resulta a todas luces innegable, es que 
por otra parte, para todos los muertos, asesinados, víctimas directas, por parte de ETA y 
de la presión de sus grupos acólitos, esa posible discusión sobre si hubo o no derecho, si 
es legal o no, necesario o recomendable, o de un obstáculo o “castigo” a sus seres 
queridos, no existe. Ni los muertos ni sus familiares tienen la fortuna y el privilegio que por 
el contrario los presos de ETA y sus familiares disfrutan: Estar vivos y con expectativas de 
verse, relacionarse, libertad, etc. Pudiéndose además argumentar, que los presos no 
están en prisión ni por su forma de pensar, ni por ser independentistas, ni por desear y 
trabajar por un Estado Vasco (que incorpore todos los territorios que ellos consideran) y 
socialista (de acuerdo a lo que “ellos” consideren ser “socialista”). Sino por delinquir para 
ello, matando y coaccionando indiscriminadamente, y sin respetar prácticamente en 
absoluto a las personas que no piensan como ellos. Situándose no sólo al margen del 
Ordenamiento Jurídico español (que incluye el Derecho Internacional y, especialmente, el 
referente a los Derechos Humanos y de los Pueblos), sino intentando estar 
dictatorialmente por encima de cualquier otra Autoridad, partido, Estado o representación 
política.

 

Si bien en la actualidad persisten denuncias de torturas en comisaria a miembros de ETA, 
algunas de las cuales resultan desgraciadamente verídicas, y episodios aislados no 
esclarecidos de posible guerra sucia. Afortunadamente, tanto el Batallón Vasco-Español 
como el GAL dejaron de actuar hace muchos años, por el contrario ETA, sigue actuando, 
negándose a escuchar a la gran mayoría de la población vasca que quiere vivir en paz y 
conseguir sus objetivos políticos, sean del tipo que sean, utilizando exclusivamente vías 
pacíficas y democráticas. Quizá el mayor error que hemos cometido las fuerzas políticas 
vascas, tanto política como moral y éticamente, ha sido la insuficiente e inadecuada crítica 
radical y absoluta a la violencia, y la falta del suficiente respaldo, acompañamiento y 
acogimiento sentimental y socio-político, a las víctimas de ETA y de su entorno. Podemos 
discutir todo lo que deseemos sobre ello, sobre la necesidad de acercar y de convencer a 
los violentos para que abandonen esos métodos. Sobre el pretendido conservadurismo, 
españolismo trasnochado y / o antidemocrático, etc., de las víctimas de ETA, pero, en 
definitiva, los que fría, organizada, dogmática, antidemocrática y egoístamente siguen 
matando y coaccionando, provocando su persecución policial, son ETA y su entorno. Y no 
es posible colocar, ética, moral, social ni políticamente, al mismo nivel al verdugo y a la 
víctima, ni se puede perdonar sin que el agresor pida perdón. Todo ello sin tener que 
renunciar a las ideas que cualquiera pueda tener.

 

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COMUNIDAD FORAL DE NAVARRA: 

Navarra, cuna del vascuence y de la cultura vasca. 
La prehistoria en la zona pirenaica. Evolución del hombre de Cro-Magnon, surgimiento del 
grupo humano pirenaico-occidental de idioma protoéuscaro. División del idioma y del 
grupo pirenaico-occidental en las diferentes tribus vascas. Resultados de las 
investigaciones arqueológicas y antropogenéticas en los Pirineos. 
Los barskunes, antecesores de los vascones. Los vascones, economía y costumbres. 
Expansión de los vascones y de su idioma, el vascuence, desde Navarra. 
Expansiones anteriores a la de los vascones de grupos humanos de lenguas éuscaras, 
muy al este y al sur de su nucleo original. 
Orígenes del español. Lengua vasco-románica surgida del mestizaje de latinos y 
hablantes de lenguas éuscaras. 
Zonas fuera de las fronteras de la vascofonía actual, en las que se habló vascuence hasta 
época reciente. 
Los Romanos. Los vascos aliados imperiales de Roma. 
Los Visigodos. Alianzas entre vascos y visigodos. Guerras vasco-visigodas, 
desplazamiento de los vascones de Aragón, Catalunya y Navarra hacia las montañas 
pirenaicas y hacia el oeste, hacia lo que posteriormente sería llamado Vascongadas. 
LLegada del vascuence desde Navarra, conquista vascona de Alava, Vizcaya y 
Guipúzcoa. Vasconización, desaparición de los idiomas de tronco éuscaro hablados en 
estos territorios. 
Conquista vascona de Aquitania por parte de vascones de Navarra, Aragón, Catalunya y 
por vascongados ya vasconizados. 
El gascón, dialecto vasco-provenzal surgido del mestizaje de aquitanos latinizados y 
vascones. 
Los Arabes y la Batalla de Roncesvalles. 
El Reino de Pamplona. 
El Señorío de Vizcaya. 
El Reino de Navarra. La lengua navarra románica surgida del mestizaje de vascoparlantes 
y mozárabes. 
Unidad política de la población vascoparlante desde el Cantábrico hasta parte de 
Catalunya. 
Fin de la unidad política de la población vascoparlante, decadencia del Reino de Navarra. 
Surgimiento de los reinos de Castilla y Aragón de mayoría vascoparlante. 
Prohibiciones del vascuence en los reinos de Castilla y Aragón. 
Pérdida por parte del Reino de Navarra de Alava, la Navarra marítima (Guipúzcoa y 
Vizcaya) y las provincias vascoparlantes al otro lado de los Pirineos (Labourd y Soule). 
Las fracciones banderizas: oñacinos, gamboínos, agramonteses y beaumonteses. 
Conquista española del Reino de Navarra. "Linguæ Vasconum Linguæ Navarrorum est", 
la lengua vascona es la lengua de los navarros, Sancho el Sabio, rey de Navarra. 
Las Guerras Carlistas. 
Pérdida de las Instituciones Forales, surgimiento del Nacionalismo e Independentismo 
vasco.  
La Ikurriña. Origen y significado. 
Etimología del neologismo Euskadi. 
El Régimen Franquista.  
ETA. 
Instauración de la Democracia, Estatutos de Gernika y Ley del Amejoramiento Foral 
Navarro. División política de la población vascoparlante española en dos comunidades 
autónomas.  
Batallón Vasco-Español y los GAL 

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Comunidad Foral de Navarra. Porcentaje de vascoparlantes. Nueva ley navarra del 
vascuence que restringe el uso y el aprendizaje de la linguæ navarrorum o vascuence. 
 

 

NAFARROA – NAVARRA

 

 

La tierra de los navarros fue llamada por los romanos con el nombre de Vasconia. Cuna 
de la linguæ navarrorum (lengua de los navarros) o euskara, y de la cultura que surge 
alrededor de ella. Los vascones de Navarra, como tribu vasca más importante dio a las 
demás tribus, el apelativo de vascas (el término vasco es una contracción medieval de la 
palabra vascón). 

 

Según los últimos hallazgos arqueológicos y las investigaciones antropogenéticas 
llevadas a cabo en la zona cantábrica oriental y en los Pirineos, tanto la tribu de los 
vascones como el resto de las tribus éuscaras (aquitanos, autrigones, caristios, iacetanos, 
oscetanos y várdulos), pertenecían a lo que los antropológos denominan grupo pirenaico-
occidental, un subgrupo dentro del caucásico surgido de la evolución en la zona pirenaica 
del hombre de Cro-Magnon. Un grupo humano que se extendió ya en el magdaleniense, 
hace más de 13.000 años, a un lado y a otro de los Pirineos y cuya lengua era el 
protoeuskara. Esta etnia se dividió con el paso del tiempo, en diferentes tribus, cada una 
de las cuales poseía su propio idioma surgido de la evolución del protoeuskara, siendo la 
lengua de los vascones, el euskara, la única lengua que ha sobrevivido hasta la 
actualidad de este grupo lingüístico éuscaro. Hoy en día se pueden encontrar individuos 
del grupo pirenaico-occidental, aunque viéndose atenuados sus caracteres debido al 
mestizaje, en Burgos, La Rioja, norte de Aragón, norte de Catalunya y Aquitania. Zonas 
en las que antiguamente se habló euskara. Siendo en el País Vasco continental y 
peninsular, así como en Navarra, donde se ha conservado mejor este subgrupo 
caucásico, fruto de la endogamia y por lo tanto, menor mestizaje, surgidos del aislamiento 
en el que han vivido los individuos de esta zona, durante milenios, del resto de sus 
vecinos peninsulares y continentales. Gracias a la antropogenética, nueva disciplina de 
gran auge dentro de la Arqueología y la Antropología en general, se ha podido dilucidar 
que la tribu de los berones que habitaba en la época preromana en la parte oeste de La 
Rioja (el resto estaba habitado por los vascones) y que era considerada por algunos 
historiadores como una tribu éuscara, geneticamente, no era afín a estas tribus, dado que 
los estudios antropogenéticos han manifestado, que era una tribu íbera con un aporte 
genético indoeuropeo de origen celta.

 

Se sabe que antes de la existencia de la tribu vascona, existían los barskunes 
(posiblemente el término vascones derive de éste) etnia que se encontraba dividida en 
dos, la de las montañas pirenaicas de Navarra, que eran barskunes culturalmente más 
puros y sin grandes influencias íberas; y por otro lado los barskunes de la llanada y la 
ribera del Ebro, que eran barskunes celtiberizados. Los montañeses conquistaron a los 
barskunes celtiberizados de la llanada y la ribera del Ebro. De su mestizaje surgiría la 
tribu que conocemos hoy en día con el nombre de vascona, que posteriormente 
comenzaría a extender su idioma, el euskara, por toda la zona pirenaica y el Cantábrico. 
Una tribu que adoptó muchas costumbres y usos celtíberos: 

 

El culto a la Luna (también de origen ibérico). En los plenilunios probablemente se 
celebraban danzas rituales para adorar a la Luna, costumbre que en su caso, los 
vascones adoptaron de los celtíberos. 

 

El culto de los bosques, las montañas, los ríos, el fuego, etc... (de origen celtibérico). 

 

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El gobierno por un Consejo de Ancianos (quizá derivado de los íberos aunque el sistema 
es propio de muchas culturas). 

 

Los magos (seguramente de origen ibérico) y augures (quizá de origen celta). Los 
augures vascones interpretaban el futuro mediante el examen de víctimas, a menudo 
humanas (probablemente prisioneros de guerra). 

 

La elección de un jefe de guerra de las diversas tribus o grupos, sistema copiado de los 
celtíberos. Al parecer el jefe de guerra debía ser un notable (en los celtíberos el jefe de 
guerra surgía de alguna de las castas superiores de cada tribu). 

 

Desde hacía siglos una parte de los barskunes (antecesores inmediatos de los vascones) 
habitaba en las zonas montañosas del país, donde se dedicaban a la ganadería y a una 
economía de subsistencia basada en la caza y la recolección. Incluso aquellos que vivían 
en zonas menos agrestes tenían la caza y la ganadería como actividad principal. La 
agricultura sólo era practicada en las zonas llanas de la región entre Pamplona y el Ebro, 
por los antiguos barskunes celtizados, después celtiberizados, y posteriormente, 
barskunizados o rebarskunizados. Los indoeuropeos habían introducido diversos cultivos, 
pero no se practicaban a gran escala.

 

En las zonas del sur existía una aristocracia local, descendiente de los elementos 
dominantes celtas llegados con las oleadas indoeuropeas, que hacía que la región se 
asemejase más, socialmente, a otros puntos de la península Ibérica. Pero no obstante, 
también en estas regiones la caza y la ganadería son ocupaciones habituales, situación 
que no se modificará hasta el siglo II d.C. 

 

La tribu de los vascones a partir de diferentes expansiones a lo largo de la historia, 
extendió su lengua desde Navarra: 

 

Durante los siglos III a.C. al II a.C. hacia el este, hasta parte de Catalunya, vasconizando 
las tribus iacetana, oscetana y parte de la ilergete. Lo que acarreará la pérdida de sus 
idiomas que eran de la misma familia lingüística que el euskara de los vascones (en el 
caso de los iacetanos y oscetanos), y por otro lado, la desaparición de la lengua íbera 
hablado por los ilergetes, ya vasconizados después de esta expansión.

 

Entre los siglos V d.C y VI d.C., en dirección noroeste, por el Cantábrico, hasta el río Asón 
de Cantabria, conquistando las tribus várdula, caristia y finalmente la tribu autrigona. Unas 
etnias que no hablaban euskara, sino unas lenguas hermanas a ésta, dado que el 
euskara solamente era la lengua de los vascones y no de los autrigones, caristios y 
várdulos, que poseían su propia lengua procedente del mismo tronco protoéuscaro que la 
lengua de los vascones. Por esta razón, a Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se les llama 
provincias vascongadas, ya que se les llamó a las tribus que las habitaron, vasconicatas, 
que significaba en latín hechas vasconas, dado que se vasquizaron o vasconizaron 
debido a la conquista de los vascones procedentes de Navarra, Aragón y Catalunya. 

 

En el siglo VI d.C., los vascones de la zona de Navarra, Aragón y Catalunya comenzaron 
las incursiones y posterior invasión de la Novempopulania (nueve pueblos), de la 
Aquitania Prima y de la Aquitania Secunda, aprovechándose de la debilidad y caos 
generado por la guerra entre francos y visigodos a través de la cual la zona quedó 
desguarnecida de tropas militares. Extendiendo el euskara por todo el sudoeste de 
Francia hasta Burdeos (río Garona) y al sur hasta la actual frontera franco-española en 
LLeida. La presencia del euskara en estas tierras a lo largo de diferentes épocas (a través 
de la lengua aquitana del mismo tronco lingüístico que el euskara) nos es revelada 

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gracias a la presencia de topónimos como el de la actual ciudad francesa de Toulouse, 
que posee el mismo origen etimológico que el guipuzcoano Tolosa.

 

Pero la presencia de topónimos se puede encontrar también, muy al este y al sur, fruto de 
emigraciones muy antiguas de pequeños grupos humanos de lengua éuscara a estos 
lugares:

 

Hasta el Mediterráneo catalán (se encuentran topónimos en la costa meditarránea del 
Rosselló o Catalunya francesa) 

 

Al sudoeste por los montes de Oca (Oka mendiak, óka mendí-ak), La Bureba (Bureba, 
buréba), Valle de Mena (Mena Harana, ména arána) en Burgos, La Rioja (Errioxa, errí-
oshá) y Soria (Oria, oría). El límite de topónimos éuscaros lo pone el monte Amaya de 
1.362 m en la provincia de Burgos, muy cerca de Palencia (Amaia en euskara significa, el 
fin, en este caso simbolizaba el final de las poblaciones éuscaras). Todas estas tierras 
fueron posteriormente revasquizadas en los primeros años de la reconquista, lo que hizo 
que Castilla en sus comienzos fuese mayoritariamente vascoparlante. Aunque zonas 
como La Rioja o Burgos fueron hablantes de lengua éuscara ininterrumpidamente, desde 
tiempos muy remotos hasta los siglos XV - XVI de nuestra era, en los que el castellano (1) 
sustituyó al euskara en el habla de los lugareños.

 

(1) Castellano o español, lengua vasco-románica surgida en la reconquista. Sus orígenes 
se encuentran en la lengua astur-leonesa (astur-llïonés o bable) hablada por los 
cántabros, burgaleses y los habitantes de la comarca vizcaína de las Encartaciones. En el 
siglo V d.C. muchos várdulos, caristios y autrigones se vieron obligados a escapar de la 
conquista vascona de sus tierras, una emigración hacia Cantabria y Burgos causada por 
los saqueos y quemas de sus propiedades por parte de los vascones. Del mestizaje de 
esta población de lenguas éuscaras y de los hablantes de lengua astur-leonesa en 
Cantabria y Burgos, surgiría el dialecto cántabro o cantabriegu del astur-leonés, que 
puede ser escuchado hoy en día en la comarca cántabra de Liébana. Un dialecto con 
fuerte influencia fonética éuscara, que se caracteriza por la pérdida casi total de las efes 
iniciales al comienzo de la palabra y conversión de éstas en hache aspirada [ fuerte 
(astur-leonés) -> juerti (cantabriegu) -> fuerte (castellano), facer (astur-leonés) -> jacir 
(cantabriegu) -> hacer (castellano) ], dado que en las lenguas caristia, várdula y autrigona 
al igual que en el euskara de los vascones, no existió hasta la Edad Media el sonido efe, 
mientras que por el contrario, existía una fuerte aspiración al comienzo de las palabras, lo 
que causó esa evolución fonética en el cantabriegu. Esta misma evolución se puede 
encontrar también en el dialecto gascón del provenzal u occitano que surgió del mestizaje 
de aquitanos latinizados y vascones [ far (provenzal) -> har (gascón) -> hacer (castellano) 
]. En la reconquista, este dialecto cántabro del astur-leonés se fundió con el romance 
hablado por los mozárabes dando forma al actual castellano. El mestizaje con la fonética 
éuscara (en la que no existen los diptongos ascendentes /je/ y /we/) ocasionó en el 
castellano la reducción de la fuerte diptongación del astur-leonés en las antiguas es y oes 
latinas acentuadas [ güey (astur-leonés) -> hoy (castellano), yera (astur-leonés) -> era 
(castellano) ], así como dotar al castellano de cinco vocales sin distinción de grados ( /a/, 
/e/, /i/, /o/ y /u/) y de la distinción fonética entre r y r doble. Mientras que el mestizaje del 
castellano con el mozárabe redujo la pérdida generalizada de la efe inicial del cantabriegu 
y conversión de éstas en hache aspirada. 

 

Todavía en la época medieval, era usual escuchar euskara:

 

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En el Pirineo catalán, por ejemplo, en el Valle de Arán [ haran, áran; significa valle en 
euskara ]. La lengua vasca se habló en pueblos pirenaicos de LLeida hasta los siglos XIII 
- XIV.

 

Se habló en pueblos de la provincia de Huesca (Oska, óska) y en el occidente de la 
provincia de Zaragoza hasta el siglo XVIII. En la comarca zaragozana de Las Cinco Villas 
de Aragón, al sureste de Navarra, se habló euskara ininterrumpidamente desde épocas 
preromanas hasta el siglo XVIII. En dos pueblos de la zona llamados hoy Sádaba y 
Sofuentes se han encontrado inscripciones romanas en las que se leen nombres de 
persona en euskara. Datos del siglo XVI y XVII nos hablan también de la condición 
euskaldun de Sos del Rey Católico (antiguo Zauze, sáuse). No, podemos olvidar, en este 
sentido, que gran parte de la zona perteneció al obispado de Pamplona hasta el año 1785 
dado su carácter vascófono. 

 

Se habló también en la riojana Nájera (Naiara, nai-ára; antigua capital estival del Reino de 
Navarra) así como en diferentes pueblos de La Rioja hasta el siglo XVI. 

 

Los Romanos  

En el año 196 a.C. llegaron los romanos a tierras del País Vasco, con los que los antiguos 
vascos vivieron en paz y en cooperación. Tanto los romanos como las tribus vascas 
poseían los mismos enemigos comunes, lo que daría lugar a un buen entendimiento. 
Mientras los romanos colaboraron con las tribus vascas en expulsar a los celtas (llegados 
a tierras pirenaicas a partir del siglo VIII a.C.), las tribus vascas colaboraron con los 
romanos en sus guerras contra los cántabros y astures de origen celta. Como aliadas 
imperiales que eran las tribus éuscaras, las zonas que eran conquistadas por los romanos 
a los celtas, eran posteriormente repobladas por población de estas tribus vascas, lo que 
conllevó una extensión de las lenguas de la familia éuscara hacia el sur. Fue tal el grado 
de sintonía debido al respeto de los romanos a las diferentes tribus vascas y sus 
territorios, que incluso, hubo autrigones, vascones, caristios, várdulos y aquitanos 
enrolados en las legiones romanas en sus guerras contra los britanos. Unas guerras 
acaecidas en lo que hoy en día es conocido con el nombre de Gran Bretaña. Habiendo 
sido encontradas lápidas mortuorias de la época romana, con nombres e inscripciones 
eusquéricas, cerca de Londres, antigua Londinum romana. 

 

A través de esta buena relación, se asentarían colonos romanos al sur de las tierras de 
estas tribus y en zonas mineras como las de Somorrostro en Autrigonia (Bizkaia) o en las 
llanadas de Aquitania, lo que daría lugar a la colonias romanas de la Novempopulania 
(nueve pueblos), Aquitania Prima y Aquitania Secunda, en lo que hoy en día se conoce 
como Aquitania o Gascuña. Unos asentamientos que darían lugar siglos después al 
surgimiento de las lenguas y culturas pirenaicas de origen latino fruto del mestizaje de 
vascos y latinos (castellana, navarra, aragonesa, dialecto occidental del catalán y dialecto 
gascón del provenzal u occitano).  

Los Visigodos  

En la decadencia del Imperio Romano, surge el vacío de poder y las razzias de los 
pueblos germanos. En el 481 d.C. los visigodos ocupan Pamplona y otras ciudades 
vasconas y de la provincia Tarraconense. En las ciudades vasconas dominan 
esencialmente la política los vasco-romanos más o menos romanizados. 

 

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Las relaciones entre las diferentes tribus vascas y los visigodos no fueron buenas, las 
guerras se sucedieron ininterrumpidamente. Los visigodos dieron tanta importancia a 
dominar a las diferentes tribus vascas que sus reyes se daban el título de Vascones 
Domuit (dominó a los vascones), algo que nunca consiguieron. 

 

En esta época encontramos en las zonas montañosas de Navarra y al oeste hasta parte 
de Catalunya, a vascones de estructura tribal y carácter primitivo, que viven del saqueo, y 
que en buena parte se están desplazando hacia las zonas más occidentales, ocupadas 
por los pueblos várdulo, caristio y autrigón, medianamente romanizados. Estos vascones 
eran paganos en su totalidad y toda la zona que poblaban vivía, además del saqueo, de la 
pequeña ganadería y de una agricultura de subsistencia. 

 

Por otro lado, en la zona central de Navarra, una población de mayoría vascona, 
medianamente romanizada, donde el carácter y la lengua vascona gana terreno, pero 
donde persisten instituciones políticas propias del Imperio Romano. El cristianismo 
apenas ha penetrado. La economía de la zona se basa en las explotaciones ganaderas, 
algunas de ellas importantes, con una actividad agrícola complementaria. 

 

Finalmente, en la zona del valle del Ebro, la población ha ido perdiendo sus 
características vasconas, tanto en costumbres como en lengua, y donde el cristianismo es 
mayoritario. Los habitantes de la zona, que hablan el dialecto romance navarro, están casi 
plenamente romanizados, y sus características étnicas vasconas, aunque persisten 
(atenuadas por una mayor aportación étnica foránea), no son muy perceptibles. 
Economicamente la zona se dedica basicamente a la agricultura, a menudo en grandes y 
medianas explotaciones. 

 

Las aldeas, valles y caseríos vascones disponían de un jefe de guerra (en algunos casos 
debían gobernarse por medio de Consejos de Ancianos). Los visigodos tratarían 
individualmente con los diversos dirigentes su sumisión. Puesto que los visigodos no 
pensaban establecerse en las tierras del norte, esta sumisión debía implicar solamente 
una alianza militar y una vinculación jurídica al dominio real visigodo, y evidentemente, un 
convenio de no agresión. Naturalmente, los jefes de aldeas y valles olvidarían pronto sus 
convenios cuando el ejercito visigodo abandonara el lugar, salvo que les reportaran algún 
beneficio. En cambio las ciudades respetaron sus compromisos, éstas (Pamplona y 
algunas ciudades del valle del Ebro) disponían de una administración que en sus 
aspectos principales era continuadora de la administración romana y consideraban a los 
visigodos (en proceso de romanización) como aliados imperiales, tal como habían 
actuado durante años. Los dirigentes vascones de las ciudades, generalmente 
propietarios más o menos ricos, no se opondrían a una dominación diferente a la imperial, 
pero que garantizara su tranquilidad y sus propiedades.  

LLegada del Euskara desde Navarra, conquista vascona de Araba, Bizkaia y
Gipuzkoa 

Debió ser en esta época (hacia el 482) que en el valle del Ebro y probablemente también 
en la zona de Pamplona se establecieron los primeros propietarios visigodos, los cuales 
irían acompañados de sus familias, de sus esclavos y de sus servidores. Esta afluencia 
hacía imposible la supervivencia normal en las montañas, y esta presión demográfica 
forzó el desplazamiento de los nuevos llegados, o de vascones asentados de antiguo en 
las montañas, hacia Vascongadas (desde el 456 hasta el 481), donde, a causa de los 
saqueos que ya duraban varios años, se había producido un despoblamiento acusado de 

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sus poblaciones autóctonas, y donde ya se habían asentado algunos vascones y 
vasconizados. 

 

Este desplazamiento supuso una catástrofe para Vardulia (Gipuzkoa y parte de Alava) y 
Caristia (Bizkaia y parte de Alava), cuya reducida población no pudo hacer frente a los 
nuevos llegados, quienes ahora no solo saqueaban y se retiraban, sino que ocupaban las 
posesiones de los que morían en la lucha o de los que escapaban hacia zonas más 
seguras. Várdulos y caristios huyeron hacia los territorios de los autrigones, cántabros, 
berones y turmogos. Los que no huyeron fueron asesinados, esclavizados o acabaron 
fundiéndose entre los invasores. Hacia el oeste los vascones de las montañas habían 
practicamente concluido en el año 507 la conquista de Vardulia y Caristia. Miles de 
vascones montañeses se habían asentado en las nuevas zonas conquistadas. La 
población local que había sobrevivido a los ataques y saqueos, se había mezclado con los 
grupos de recién llegados, y se iniciaba un proceso rápido de vasconización, seguramente 
favorecido por la tendencia a nuevas llegadas de vascones, a la emigración de los 
indígenas, y a que la población que permaneció en la zona estaba formada en mayoría 
por mujeres, mientras que buena parte de los hombres que siguieron sobre el terreno no 
eran etnicamente várdulos o caristios: parte de ellos eran esclavos o colonos de diversos 
orígenes (incluso algunos vascones). 

 

El ataque se reprodujo más tarde hacia Autrigonia (oeste de Bizkaia, parte de Alava y 
Burgos, desde el 481 hasta el 507), especialmente en la zona costera. Sobre todo a las 
tierras de berones y autrigones, pueblos con un grado medio de romanización, llegaron 
las gentes procedentes de Vardulia y Caristia, no muy numerosos, que acabaron 
fundiéndose pacificamente con ellos, y cuyas tierras parece que se llamaron Autrigonia. A 
su vez el pueblo resultante se fundiría también pacificamente con los berones y turmogos 
y quizás algunas tribus cántabras, formándose un conjunto territorial, que en el Siglo VI 
fue conocido por el topónimo regional de Vardulia. Aproximadamente unos veinte mil 
vascones se establecerían sobre todo en Vardulia y Caristia y más tarde unos miles más 
en Autrigonia. La población total de las tres regiones ocupadas era probablemente inferior 
a los cincuenta mil habitantes, y seguramente quedó reducida a la mitad o menos, que en 
situación de inferioridad, acabaron absorbidos en el conjunto de los invasores, y se 
vasconizaron, o bien emigraron. 

 

Del mestizaje de la lengua de los vascones, el euskara, con la lengua autrigona y 
principalmente, con la caristia, surgiría el dialecto vizcaíno del vascuence. Por otro lado, la 
fusión de la lengua várdula y del euskara daría lugar al dialecto guipuzcoano. Siendo el 
dialecto navarro, el euskara original de los vascones. Este mestizaje de las tribus vascas 
a lo largo de diferentes épocas, desgraciadamente, ocasionó la pérdida de seis idiomas 
de la familia lingüística éuscara (aquitano, autrigón, caristio, iacetano, oscetano y várdulo).

 

Familia Lingüística Éuscara 

Datos Históricos 

Iacetano 
Oscetano 

Desaparecieron en el siglo II a.C. 

Autrigón 
Caristio 
Várdulo 

Desaparecieron en el siglo VI d.C. 

Aquitano 

Desapareció en el siglo VII d.C. 

Euskara o lengua de los 
vascones 

Se sigue hablando en la actualidad 

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Conquista vascona de Aquitania 

En la batalla de Vouillé, en el 507 los visigodos fueron derrotados por los francos, la 
consecuencia inevitable fue la perdida de Aquitania y la Novempopulania hasta la barrera 
de los Pirineos. A partir del 507 (507-581) se da una organización de bandas de vascones 
montañeses, vasconizados y vascones de diverso origen para saquear Cantabria, 
Aquitania y el valle del Ebro. Si bien tradicionalmente se sitúa la fecha de la conquista de 
Aquitania por los vascones en el 587, los asentamientos vascones probablemente se 
dieron con anterioridad aprovechando el vacío de poder generado por el escaso control 
de Aquitania que tenían los francos. El salto cualitativo de las incursiones debió darse 
después del 582 cuando los visigodos dominaron parte de las tierras vasconas al sur de 
los Pirineos. Aunque inicialmente los atacantes de Aquitania eran vascones de Navarra, 
Aragón y Catalunya, desde el 574 también formaron parte de las incursiones los 
autrigones, caristios y várdulos ya vasconizados, y a partir del 582 se unieron muchos 
vascones de las tierras rurales de Navarra. Después del 587, tras el fracaso del duque 
Astrovaldo, que trató de combatirles sin conseguirlo, se llegaría a un acuerdo para el 
establecimiento pacifico de los vascones en las tierras llanas de Aquitania. Los vascones 
pagarían los tributos pero los territorios en los que habitaban se constituían en un ducado, 
donde de hecho, podrían gobernarse según sus propias leyes. Surgiendo el Ducado de 
Vasconia [ de Wasconia derivaron Guasconia, Gasconia, Gaskonia (en euskara), 
Gasconha (en gascón), Gascoigne (en francés) y Gascuña (en castellano) ], un ducado 
virtualmente independiente, pero bajo la dirección de un duque (con sus correspondientes 
colaboradores y séquito) designado por la Corte Merovingia. Una vez realizado el 
establecimiento, los vascones conservarán sus costumbres y su lengua, y al estar 
establecidos en una zona geograficamente homogénea, constituyeron un Estado dentro 
de otro Estado. Parece que durante estos años se produjo una intensa vasconización de 
las capas humildes de la población aquitana, singularmente la menos romanizada, 
mientras que las capas más romanizadas dieron origen al pueblo gascón, de habla 
románica. Posteriormente al surgimiento del Ducado de Vasconia sería gobernado por la 
dinastía de los Otsoa (también conocida como Ochoa, Lupus o Lobo). Una dinastía que 
era oriunda de Iaka, la actual Jaca aragonesa, en aquel tiempo habitada por 
vascoparlantes. Este ducado paulatinamente fue extendiéndose por todo el territorio 
francés que actualmente es conocido con el nombre de Gascuña (desde la costa 
occidental pirenaica, al norte hasta Burdeos y al suroeste hasta el valle de Aran en la 
provincia de LLeida). El término actual Gascuña o Gasconha (gascóña) en provenzal u 
occitano, no es más que una adaptación fonética provenzal del término latino Vasconia. 
Con el devenir de los tiempos el euskara poco a poco fue perdiendo peso en la zona, lo 
que daría lugar a una pérdida gradual del euskara y sustitución de éste, por el gascón (2). 
Este ducado se diluiría finalmente en lo que sería el Reino de Navarra.

 

(2) Gascón (adaptación fonética provenzal del término vascón), dialecto provenzal que 
surgió del mestizaje entre vascones y aquitanos latinizados. Algunos lingüistas consideran 
el gascón como lengua independiente, por las notables diferencias que posee con el resto 
de los dialectos de la lengua provenzal, fruto de la influencia del euskara en su evolución 
lingüística. A lo largo de la Edad Media, el gascón, por la estrecha relación que tuvo el 
Reino de Navarra con Gascuña (aunque no formó parte del reino completamente, si 
estuvo dentro de su zona de influencia, las últimas dinastías navarras eran gasconas); 
hubo muchos hablantes de este idioma que se asentaron en Gipuzkoa y en Navarra, de lo 
que da cuenta, la abundante toponimia de origen gascón en estas regiones: el monte 
Urgull (orgullo en gascón) y la playa de Gros (grande) de San Sebastián, Mondragón 

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(monte del dragon), Pasajes (Passatges), Segura, Villafranca (Vilafranca), Villabona 
(Vilabona),... La misma forma Donostia, es una adaptación fonética vasca de la forma de 
designar San Sebastián en gascón. Fue el idioma que sustituyó tardiamente (antes de la 
desaparición del Reino de Navarra), a la lengua navarra romance, en la redacción de los 
documentos oficiales de dicho reino. El gascón, se dejó de hablar en el País Vasco 
peninsular a principios del siglo XX, concretamente en San Sebastián, que fue la última 
localidad peninsular vasca con hablantes de este idioma. En Iparralde, el gascón, se 
puede escuchar en la zona costera y en pueblos de Zuberoa fronterizos con el Bearn. En 
la península ibérica se habla en el Valle de Arán donde se puede escuchar la variante 
aranesa de dicho idioma. El gascón fue la lengua que fue sustituyendo al euskara en el 
Valle de Arán a partir de los siglos XII - XIII. 

 

Los Árabes y la Batalla de Orreaga (Roncesvalles) 

En el 711 los árabes del califa Musa al mando de Tarik desembarcaron en Hispania, 
derrotando al ejército del visigodo Roderik o Rodrigo (en la historia es conocido como Don 
Rodrigo). La relación entre los vascones y los árabes fluctuó entre la amistad y la guerra. 
Antes del 714 Musa había llegado ya a Zaragoza. El conde Casius, que dominaba en 
algún lugar en el valle del Ebro, dándose cuenta de la difícil situación militar, seguramente 
con la esperanza de conservar sus tierras, pasó el 714 al servicio del Califa, dando lugar 
posteriormente a la familia mozárabe de los Banu-Qasi. Una familia que tendría vital 
importancia en el surgimiento del futuro Reino de Pamplona. Un reino que surgió de la 
cooperación entre los vascones liderados por Eneko Aritza y los Banu-Qasi mozárabes de 
la ribera del Ebro. 

 

En el año 778 el ejército franco de Carlo Magno, al mando del gran paladín Roland, no 
puede conquistar la ciudad de Zaragoza ocupado por los árabes, y a la vuelta arrasa 
Pamplona. El día 15 de Agosto de 778, cuando las tropas francas se disponían a cruzar 
los Pirineos para retornar a Francia; las huestes vasconas organizadas para vengar la 
destrucción de Pamplona, estaban esperando en el paso de Orreaga (Roncesvalles, 
Navarra) para llevar a cabo una emboscada. Mediante rocas lanzadas desde los montes 
circundantes, hacia el sendero en el que se encontraba el ejército franco, acabaron con él. 
La muerte de Roland en esta batalla, así como la derrota del ejército imperial carolingio (el 
ejército más poderoso de Europa en aquella época) a manos de los vascones, inspiró en 
el año 1090 "La Chanson de Roland" (la canción de Roland), obra cumbre de la literatura 
épica francesa. 

El Reino de Pamplona 

En el año 824, un nieto de un duque de Vasconia, sería primer rey de Pamplona o Iruñea 
(irúñe-á, proviene del euskara arcáico Hiri Ona, Villabona en euskara), se llamaba Eneko 
Aritza (enéko Arítsa), Enecco o Iñigo Arista, en castellano. Dando lugar a la primera 
dinastía navarra, la dinastía de los Aritzas. En el año 892, San León, que vino a 
evangelizar a los vascos, es decapitado en Baiona, ocupada entonces por los normandos. 
Guillermo Sancho, duque de los vascones, hace retroceder definitivamente a los 
normandos.

 

El Jaurerri o Señorío de Bizkaia 

Bizkaia consiguió su independencia del Reino de León, en un día de San Andrés del año 
870 en la batalla de Padura, en la cual los vizcaínos derrotaron a las huestes del rey 

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leonés Ordoño, anticipándose así Bizkaia a Castilla en la búsqueda de una independencia 
más de acuerdo con las tradiciones peninsulares que con la monarquía leonesa, que 
trataba de resucitar el reinado visigótico con sus costumbres germánicas. Su primer jaun 
o señor sería Jaun Zuria (señor blanco).

 

El Reino de la Tierra LLana, Nafarroa 

En lucha constante con francos y árabes, el Reino de Pamplona fue extendiéndose hacia 
los antiguos dominios de los vascones. Al avanzar la reconquista hacia las tierras llanas 
del sur, el Reino de Iruñea, pasó a llamarse Nafarroa, la tierra llana. El mestizaje de 
vascos y mozárabes en la ribera del Ebro y en el romanzado (mitad este de Navarra), dio 
lugar al surgimiento de una nueva lengua latina, la lengua navarra (muy similar a la actual 
fabla o lengua aragonesa). Si bien el 80% de la población navarra era vascoparlante, el 
euskara nunca se utilizó para redactar documentos en la corte navarra. Siguiendo los 
usos de la época, los escritos oficiales se realizaban en latín o en lengua latina autóctona, 
y por lo tanto se realizaron mayoritariamente en navarro romance. En esta misma época, 
los ingleses, utilizaron el latín o el romance normando del norte de Francia, mientras que 
entidades políticas alemanas utilizaron la lengua latina o romances italianos para redactar 
sus documentos. Los primeros escritos en lengua navarra románica y en euskara, los 
encontramos en los Códices Emilianenses de San Millán de la Cogolla (para más 
información sobre estos códices visitar la página 

Historia del Euskara

). Tristemente, la 

lengua navarra, poco a poco, fue absorbida por el castellano, al igual que su lengua 
hermana del este, la aragonesa (aunque la fabla o lengua aragonesa, afortunadamente, 
sigue hablándose en Huesca), fundiéndose las dos, en un único dialecto, el navarro-
aragonés, perteneciente a partir de entonces a la lengua castellana. Este dialecto es 
hablado actualmente, en el sur de Alava y de Navarra, Aragón, y en parte de las 
comunidades autónomas de La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, y País 
Valenciano. 

 

Unidad política de la población euskaldun desde el Cantábrico hasta parte de
Catalunya 

En el año 1004, bajo el reinado de Sancho Garcés III el Mayor, Navarra, siguiendo la 
política de unidad vascona impulsada por sus reyes y en el empeño de recuperar el 
territorio perdido por los vascones, frente a francos y visigodos; había aglutinado ya, 
dentro de su corona, a todos los territorios de habla vasca de la época (el euskara se 
extendía desde parte de Cantabria hasta parte de Catalunya), tanto peninsulares como 
continentales, extendiéndose por toda la zona pirenaica hasta parte de Catalunya y 
siendo el Condado de Toulouse y Gascuña parte integrante del reino. Consiguiéndose de 
esta manera, la unidad política de toda la población vascoparlante dentro del Reino de 
Navarra, con capital en Pamplona, y acogiendo dentro de su seno, a los todavía condados 
de Castilla y Aragón, donde en aquella época, la mayor parte de sus pobladores eran 
vascoparlantes. 

 

Sancho Garcés III el Mayor consiguió que Navarra fuese considerada como uno de los 
estados más importantes de Europa, extendiéndose por gran parte de la península, lo que 
le llevó a ser conocido en las crónicas europeas de la época como rey de "Wasconum 
Gens, Wasconum Nationem" (tribu vascona, nación vascona), ya que si bien el reino 
estaba habitado por hablantes de los romances astur-leonés, castellano, navarro, 
aragonés y gascón, el nucleo humano sobre el que se sustentaba el Reino de Navarra era 
mayoritariamente de origen vasco. También fue denominado por el abad Oliba de Ripoll 

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como "Rex Ibericus" (Rey de Iberia). Al unir el Reino de León a la corona navarra (año 
1034) tomó el título de "Imperator" (Emperador). Fue un monarca que se abrió a Europa y 
a la modernidad, después de siglos de aislamiento peninsular y permitió la irrupción en la 
península de la orden de Cluny. En sus expansiones y relaciones políticas siempre tendió 
más hacia Europa y en política doméstica, hacia las zonas vascoparlantes como Gascuña 
(por los lazos de parentesco cultural y étnico con los gascones) y la Navarra Marítima 
(Vascongadas), o Castilla, Aragón y noroeste de Catalunya vascoparlantes. De esta 
forma, Sancho Garcés III el Mayor, consiguió la unidad política de toda la población 
vascoparlante y unir todos los territorios vascones previsigóticos dentro del Reino de 
Navarra.

 

Por lo que respecta a la frontera cristiana pirenaica, precisó la recuperación de los 
condados de Aragón y Sobrarbe, practicamente perdidos a causa de las incursiones de 
Almanzor (999) y Abd al-Malik (1006), así como el restablecimiento de la legitimidad 
dinástica en el condado de Ribagorza. Entre los años 1016 -1018 reconquistó Aragón y 
Sobrarbe y amplió sus dominios con la conquista de la ribera islamizada del Zinka con 
capitalidad en Boltaña, con parte del valle de Aierbe y con el valle de Nocito. Aunque 
posiblemente liberó los valles de Esera y de Isabena, afectados también en 1006 por Abd 
al-Malik. El condado de Ribagorza no se incorporó de derecho al reino navarro hasta 
1025, cuando la condesa Mayor, en grave crisis dinástica y política, agravada por las 
apetencias territoriales del conde Ramón III de Pallars, renunció sus derechos a favor de 
su sobrina la reina Mayor, esposa de Sancho III. Inició la revitalización del asolado 
condado aragonés con la restauración del monacato, tradicional institución religiosa y de 
poder económico. En el aspecto político-militar, institucionalizó el «seniorado» -tenencia 
delegada de castillos- en Aragón y Sobrarbe, y fortificó la frontera meridional desde 
Uncastillo en el extremo occidental hasta Perarrua en el oriental, frente a las plazas 
musulmanas de Eiea (Ejea), Aierbe, Bolea, Oska (Huesca), Alquézar, Nabal, Barbastro, 
Graus y Benabarre. 

 

En el año 1023, crea el Vizcondado de Lapurdi para su primo Lobo Sancho, quien se 
instala en Baiona, y otorga la región de Zuberoa al vizconde Guillermo Fuerte; estos actos 
que se inscriben dentro del sistema feudal, traerán consecuencias muy pesadas para la 
unidad política de la población vascoparlante. 

 

Fin de la unidad política de los euskaldunes, decadencia del Reino de Navarra 

A su muerte en 1035, legó el reino de Navarra a su primogénito García Sánchez III, el 
condado de Castilla a Fernando, el de Aragón a Ramiro I y los de Ribagorza-Sobrarbe a 
Gonzalo. 

 

La repartición del reino tras la muerte de Sancho Garcés III el Mayor entre sus cuatro 
hijos, yendo en contra de la ley vascona de sucesión, dio lugar al surgimiento de los 
reinos de Castilla y Aragón. Comenzando con ello la decadencia del Reino de Navarra y 
fin de la unidad política de la población vascoparlante. Estos reinos al seguir su expansión 
hacia el sur en la reconquista, fueron aumentando más y más su población latina. Debido 
a ello, poco a poco el euskara, que era la lengua mayoritaría en esos reinos y lengua 
materna de los primeros reyes de Castilla y Aragón, fue perdiendo peso y 
desapareciendo. Por otro lado, en aquellas épocas, el euskara, fue considerado por el 
cristianismo, como una lengua bárbara y pagana. Lengua y cultura latinas eran sinónimos 
de cristiandad, dado que la mayor parte de la población euskaldun era pagana. A medida 
que avanzaba las lenguas y culturas latinas, avanzaba el cristianismo. Hasta que ya en el 
siglo XIV, el euskara, fue considerado como algo exógeno y propio solamente, del Reino 

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de Navarra. Dando lugar a los primeros decretos de prohibición del euskara, tanto en 
Castilla como en Aragón. Uno de ellos lo podemos encontrar en las ordenanzas 
municipales de la ciudad de Huesca de 1349, en el que se señala lo siguiente:

 

"Item nuyl corredor nonsia usado que faga mercaderia ninguna que compre nin venda 
entre ningunas personas, faulando en algaravia nin en abraych nin en basquenç: et qui lo 
fara pague por coto XXX sol"

 

Prohibiéndose de esta manera el uso del árabe (algaravia), del hebreo (abraych) y del 
euskara (basquenç) en el mercado de Huesca bajo multa de 30 soles (moneda de oro 
aragonesa) y obligándo por tanto a las comunidades árabe, hebrea y vasca de la ciudad, 
a hablar unicamente en romance. Es muy significativo que en la Edad Media a partir del 
siglo XIV, tanto en Castilla como en Aragón se prohibiera lo judío, lo árabe y lo éuscaro, 
ya que representaban la religión hebrea, la islámica y la antigua religión pagana de Mari, 
que era la que procesaban mayoritariamente los euskaldunes. Para más información 
sobre la antigua religión vasca visitar 

Historia del Euskara

. Hay que decir también, que en 

las juderías, tanto en Tudela como en Huesca, celebraban actos culturales en los que se 
utilizaba el hebreo. Los comerciantes hebreos entre ellos, para no ser entendidos, tenían 
la costumbre de intercambiar palabras en este idioma que hacía incomprensible su 
entendimiento por personas que no fueran de dicha etnia. Los vascoparlantes de la 
ciudad de Huesca, eran aldeanos de los pueblos circundantes que iban a nucleos urbanos 
a comerciar con sus viandas o gente vascófona establecida en las ciudades en las que el 
romance era mayoritario, mientras que la comunidad árabe descendía de los árabes 
asentados en Huesca durante la pertenencia de esta ciudad al Islam. 

Pérdida del Reino de Navarra de las Vascongadas e Iparralde 

En 1193, el vizconde de Lapurdi Guillermo Raimundo cede sus derechos señoriales al rey 
de Inglaterra, Enrique Plantagenet, convertido ya en duque de Aquitania gracias a su 
matrimonio con Leonor de Aquitania. 

 

En el siglo XIII, el Reino de Castilla, en aras a poseer los puertos vascos del Cantábrico 
para poder dar salida a los productos de la meseta y poder comerciar de esta forma con 
Brujas (Flandes), aprovechó la debilidad política y económica del Reino de Navarra. Un 
reino, que no pudo seguir expandiéndonse hacia el sur en la reconquista, al haber 
quedado encorsetado entre los reinos de Castilla y Aragón, y que del mismo modo, era 
incapaz de poner fin, a las guerras civiles entre fracciones banderizas que se disputaban 
el control de las tres regiones vascongadas y de Navarra durante gran parte de la Edad 
Media. El Reino de Navarra, en su decadencia política y económica, era incapaz de poner 
orden en sus territorios, Castilla, viendo esta decadencia, se aprovechó de estas 
rivalidades apoyando según en qué región a uno u otro bando. Con unas contrapartidas 
políticas que conllevaban la separación de estas regiones del Reino de Navarra y 
posterior pertenencia de éstas a Castilla. La unidad de Bizkaia y de Gipuzkoa al Reino de 
Castilla se debió más a los intereses de las fracciones imperantes en cada uno de los 
territorios, que al interés general de la población de cada una de las regiones 
vascongadas. 

 

Región  

Fracción  

Sede de la Fracción  

Oñacinos  

Mendiotza 

Araba 

Gamboínos  

Gebara 

Bizkaia 

Oñacinos  

Muxika-Butroe 

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Gamboínos  

Abendaño 

Oñacinos  

Lazkao 

Gipuzkoa 

Gamboínos  

Olaso 
Viana  

Beaumonteses

Lerin 
Peralta 

Nafarroa 

Agramonteses

Tudela  

También hay que tener en cuenta que no existía una conciencia nacional navarra o vasca 
que conllevase un sentimiento de unidad a Navarra. Existía por el contrario, un fuerte 
arraigo del Señorío como entidad política de cada una de las regiones y una fuerte 
identidad alavesa, guipuzcoana y vizcaína. 

 

Por otro lado la unión a Castilla no resultaba nada traumática desde el punto de vista 
lingüístico, cultural y social, dado que en la parte norte de Castilla se hablaba euskara [en 
el año 1200 los reyes de Castilla daban fuero a los ciudadanos de Ojacastro (La Rioja) 
para poder utilizar el euskara en las diferentes instituciones castellanas, todos los juicios 
se realizaban en euskara]. 

 

Gipuzkoa, como contrapartida por el apoyo castellano al bando que consiguió la 
supremacia en el territorio, tuvo que aceptar como señor al rey de Castilla en el 1200. 
Mientras que en 1224, Bizkaia se independiza de Navarra. 

 

El caso de Alava fue diferente ya que fue conquistada por Castilla en el 1200. Como 
Gipuzkoa pertenecía ya a dicho reino, era necesario que Alava también formase parte, 
sino no hubiese habido forma alguna de llegar desde Castilla hasta Gipuzkoa por vía 
terrestre. Después de diferentes vicisitudes, en 1332, Alava se ve forzada a aceptar como 
señor al rey de Castilla después de 132 años de ocupación castellana. 

 

El señor de Bizkaia en 1379, Juan de Haro, se convierte en rey de Castilla. Bizkaia unida 
a título personal, conserva su soberanía, como lo demuestra el juramento ritualmente 
prestado en Gernika por los reyes de Castilla y de Bizkaia. 

 

Todas las regiones vascongadas obtuvieron unos fueros sin los cuales hubiese sido 
imposible su pertenencia a Castilla. Este reino supo entender (frente al centralismo 
navarro) el fuerte arraigo de la identidad alavesa, guipuzcoana y vizcaína, dotándoles de 
unos fueros para que se pudiesen autogobernar dentro del Reino de Castilla.

 

En 1234, las dinastías vasconas de Navarra mueren con Sancho el Fuerte, la corona pasa 
a manos de Thibault de la familia Champagne. 

 

En 1307, el vizconde Auger cede sus derechos de Zuberoa al rey de Inglaterra y se retira 
a Navarra. 

 

En 1449, Gaston de Foix, a las órdenes de Francia, ocupa Zuberoa que se encontraba 
bajo la autoridad inglesa. En 1450, por el tratado de Aiherre, Lapurdi se pone bajo la 
autoridad del rey de Francia a cambio del respeto a sus instituciones forales. En 1451, 
Francia conquista Baiona. Se celebra una entrevista entre Luis XI de Francia y Enrique IV 
de Castilla en 1463, quienes proyectan el reparto de Navarra. En 1483, Catalina de Foix, 
de la familia Béarn, hereda el reino de Navarra. 

 

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Conquista española del Reino de Navarra 

Tras la muerte de Carlos III en el año 1425, Navarra se vio sumida en una profunda crisis 
institucional ocasionada también por el enfrentamiento entre las facciones en litigio que se 
disputaban el control del reino. En el siglo XVI, sólo quedaba del Reino de Navarra, la Alta 
Navarra (perteneciente actualmente a España) y la Baja Navarra (hoy en día 
perteneciente a Francia). Navarra estaba en estado de preguerra civil entre 
Beaumonteses, en el norte y mitad de Navarra (vascoparlantes) y Agramonteses en el 
sur, en la ribera del Ebro (hablantes de dialecto navarro-aragonés del castellano). 

 

Los agramonteses llamaron a Fernando el Católico de Aragón para que conquistara 
Navarra, dado que los beaumonteses (vascoparlantes) se negaban a que pudiesen 
gobernar en el Reino de Navarra, gente que desconocía la linguæ navarrorum (3) y las 
costumbres y leyes vasconas (4). Fernando el Católico de Aragón, accedió a la llamada 
de los agramonteses, y comenzó su conquista por el sur poniendo al mando de sus tropas 
al duque de Alba. Tomó por fin Pamplona, Donibane Garazi (Saint-Jean-Pied-de-Port) y 
Navarra entera en 1512 ayudado por los castellanoparlantes del sur de Navarra, 
aglutinados en el bando agramontés y también por vascongados vascoparlantes, en su 
mayoría guipuzcoanos, entre los que se encontraba San Ignacio de Loiola, pertenecientes 
ya al Reino de Castilla desde los siglos XIII - XIV. 

 

En 1515 las Cortes de Castilla, celebradas en Burgos, incorporaron la corona de Navarra 
a la del trono castellano. Se reconoció que cada una de las dos monarquías mantendría 
las peculiaridades en sus leyes, territorio y gobierno y que Navarra era un reino 
diferenciado de las demás monarquías españolas, en cuanto a su territorio, jurisdicción, 
juicios y gobierno. La incorporación significaría además, una unión de iguales entre dos 
reinos, con un reconocimiento expreso de los fueros y leyes navarros. La última 
resistencia a la invasión española se encuentra en Amaiur (Maia) en 1522. 

 

(3) "Linguæ Vasconum Linguæ Navarrorum est", la lengua vascona es la lengua de los 
navarros, Sancho el Sabio, rey de Navarra (año 1167). 

 

(4) Si bien, en el caso de los hablantes de lengua navarra romance, su lengua se utilizo 
en los documentos oficiales del reino. Los hablantes de lengua latina, que en general, 
habitaron Navarra, no se les daba la posibilidad de formar parte de las instituciones más 
relevantes, en parte, porque según la antigua costumbre vascona, todo aquel que no 
hablase en euskara no era navarro, sino erdaldun (extranjero). Como se puede comprobar 
en los escritos medievales del Reino de Navarra, las palabras vasco o vascón y navarro 
se utilizaban indistintamente. Para los antiguos navarros significaban lo mismo, 
obviamente, porque el reino navarro fue construido por los vascones, origen de la lengua 
y cultura vascas. Entendiéndose la palabra navarro al igual que la palabra vasco o 
vascón, como la capacidad de una persona de hablar en euskara. Por otro lado, se 
llevaba esta política con los hablantes de lengua latina, en represalia por los intentos de 
borrar todo pasado navarro en tierras de Castilla y Aragón (5) y por el afan de unos y 
otros de fagocitar lo que quedaba del Reino de Navarra. 

 

(5) En referencia, a las políticas de prohibiciones del euskara llevadas a cabo por 
castellanos y aragoneses, con el objeto de hacer desaparecer todo vestigio navarro en 
sus reinos. Aunque contra viento y marea, en el siglo XVI, todavía había pueblos de La 
Rioja donde se seguía hablando en euskara. Por otro lado en Aragon, en el siglo XVIII, en 
las provincias de Huesca y de Zaragoza, en algunos pueblos se continuaba hablando la 

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linguæ navarrorum. Aunque actualmente, tanto en La Rioja como en Aragón está 
completamente desaparecida.

 

El rey de Navarra en 1530, vuelve a ocupar la Baja Navarra, abandonada por Carlos I de 
España. En 1589, Enrique III de Navarra se convierte en « Rey de Navarra y de Francia » 
bajo el nombre de Enrique IV. 

 

Por un edicto de unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la 
corona francesa, aunque el acto no es reconocido por los navarros quienes tienen sus 
mandatarios en Pabe (Pau). En 1631, Bizkaia aprovechando el levantamiento de 
catalanes y portugueses por su independencia de España, intenta también 
independizarse; aunque la rebelión es sofocada por el ejército español, tanto en 
Catalunya como en Bizkaia, si bien Portugal, consigue independizarse. Por el tratado de 
los Pirineos en 1659, Luis XIV renuncia a sus derechos legítimos sobre la Navarra 
meridional, todavía ocupada por los españoles. En 1661, se ejecuta a Bernard de 
Goihenetxe, llamado Matalaz, jefe de la rebuelta de Zuberoa en contra de la autoridad 
francesa. 

 

Por el Tratado de Elizondo en 1765, los reyes de España y de Francia fijan la frontera de 
sus reinos en territorio pirenaico navarro, el tratado no se aplicará, a causa de la protesta 
de navarros del norte y del sur. En 1789, la revolución francesa, suprime las instituciones 
forales de Zuberoa y de Lapurdi, y se anexiona la Baja Navarra, quien no ha querido 
participar en las reuniones parlamentarias en Versalles. En 1790, se crea el departamento 
de Bajos-Pirineos (Pirineos atlánticos) que niega identidad propia a los vascos 
continentales. 

 

Las Guerras Carlistas 

Primera guerra carlista (1833 - 1839), donde participan parte de los vascos sureños 
apoyando a los carlistas, no por causas dinásticas, sino por defender la no desaparición 
de las instituciones vascas establecidas en los fueros. En 1839, los carlistas son 
derrotados. Se celebra la convención de Bergara, que trae consigo la pérdida de los 
regímenes forales de Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. En 1841, se transfiere la 
aduana española del Ebro al Bidasoa. Comienza en 1845, el éxodo masivo de vascos a 
America del sur, que ya había comenzado el siglo anterior para huir de las hambrunas. 
Gran parte de la población vascoparlante de Navarra emigró a América, lo que hizo que el 
euskara que seguía siendo la lengua mayoritaria de los navarros, fuese perdiendo terreno 
a marchas forzadas, mientras que el castellano, otrora lengua propia solamente de la 
ribera del Ebro en el sur de Navarra y de la mitad este (romanzado), se fue extendiendo 
hacia la mitad y norte de la región. 

 

Se comienza a implantar en Vizcaya una industria siderúrgica moderna, que 
posteriormente haría de ésta, una tierra de inmigración y no de emigración. A la que 
comenzaron a llegar miles de personas provenientes de diferentes partes de España. De 
la situación precaria y de explotación que los trabajadores tuvieron que sufrir en la mina y 
siderurgia vizcaínas de la margen izquierda del río Nervión, surgiría uno de los primeros 
lugares en los que se afianzó con más fuerza una nueva ideología, el socialismo. 
Defendiendo el derecho de los trabajadores a una vida digna.

 

En 1856, se celebra una convención franco-española, para aplicar la fijación de la frontera 
compartiendo Navarra. 

 

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Segunda guerra carlista (1872 - 1876), en la que las aspiraciones vascas de recuperar la 
soberanía se ven truncadas por la derrota de las tropas carlistas, lo que ocasiona el 
reforzamiento del centralismo español y pérdida definitiva de los regímenes forales. 

 

Pérdida de las Instituciones Forales, surgimiento del Nacionalismo e
Independentismo vasco  

Fruto de la humillación que supuso para ciertos sectores foralistas la pérdida de unas 
instituciones seculares, a través de las cuales se había conseguido con mayor o peor 
fortuna integrar la realidad vasca en Castilla y posteriormente en España. Comenzó a 
surgir entre estos sectores, en gran medida de Bizkaia, el independentismo vizcaíno, con 
Sabino Arana a la cabeza. Sabino Arana, era al comienzo un independentista vizcaíno (6), 
ya que según él, al abolirse los fueros después de perder las guerras carlistas, la corona 
española había roto el pacto de integración de los vizcaínos en Castilla y posteriormente 
en España, por lo que los vizcaínos dejaban de ser españoles. Por eso a los militantes del 
Partido Nacionalista Vasco se les sigue llamando todavía bizkaitarras (vizcaínos). Aunque 
rapidamente, esta ideología independentista vizcaína, se mezcló con las corrientes 
románticas de finales del siglo pasado: una lengua, un pueblo, una nación. Dando lugar al 
nacionalismo vasco y posterior fundación por parte de Sabino Arana del Partido 
Nacionalista Vasco en 1895. LLamando a la nación en la que viven los vascos Euzkadi 
(7).

 

(6) La ikurriña o bandera vasca, al comienzo, fue diseñada por Sabino Arana como 
bandera independentista de Bizkaia. El fondo rojo de la bandera corresponde con el color 
rojo de la bandera vizcaína (la sangre de los vizcaínos). La cruz blanca simboliza la 
cristiandad de los vizcaínos y el aspa verde (la cruz de San Andrés) simboliza la 
independencia de Bizkaia, dado que en un día de San Andres del año 870, Bizkaia se 
independizó del Reino de León. Aunque al evolucionar el independentismo vizcaíno al 
vasco del PNV, se tomó la ikurriña como bandera independentista de la Euzkadi de las 
seis regiones forales de Euskal Herria soñada por Sabino Arana.

 

(7) Euzkadi, neologismo inventado por Sabino Arana que consideraba, que la forma 
Euskal Herria (pueblo capaz de hablar euskara, que es la manera en la que han llamado 
los vascoparlantes a su tierra desde la época visigótica, independientemente, del territorio 
al que pertenezcan), no era apropiada para designar a la nación vasca y entonces inventó 
la palabra Euzkadi que significa: tierra de los vascos. El hecho de escribirlo con z, viene 
de que Sabino Arana consideraba que la raíz eusk- (vasco) se debía escribir con z (euzk-) 
por que era una contracción de la palabra e(g)uzk(iko) [del sol] y basaba esta etimología, 
en que los antiguos vascos adoraban a la diosa Mari tambien conocida como Maia o Ama-
Lur (madre tierra), cuyo símbolo cósmico era el sol, y su representación gráfica, el disco 
solar llamado lauburu (laubúru, tetracéfalo, éste símbolo lo puede observar al comienzo 
de la página web en la que usted se encuentra, a la izquierda y a la derecha del título). 

 

Y como eguzki (egúski, sol) se pronuncia con z, pues Euzkadi, según él, también debía de 
escribirse con z. Pero como actualmente, en todos los dialectos, la raíz eusk- que da lugar 
a términos como euskara, Euskal Herria, euskaldun, se pronuncia con ese, la Real 
Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, considera que la forma correcta de escribir 
todos los derivados de eusk- es con ese y no con zeta. Por lo que Euskadi se debe 
escribir con s. Aunque algunos peneuvistas por seguir la tradición de su fundador en 
ocasiones lo siguen escribiendo con zeta. Para conocer cómo era la antigua religión 
vasca visitar la página 

Historia del Euskara

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El Régimen Franquista 

Después de varios intentos a lo largo del siglo XX, de configurar un estatuto de autonomía 
en principio para las cuatro regiones vascoparlantes del sur y después para las tres 
regiones vascongadas. Esta cristalizó por fin en las tierras no conquistadas por el ejército 
de Franco (principalmente Bizkaia, con Bilbao como capital de Euskadi). En 1936, José 
Antonio Agirre, forma el primer Gobierno Vasco y es primer Lehendakari de Euskadi en 
plena guerra civil española. El lunes, 26 de Abril de 1937, se lleva a cabo el bombardeo 
de Gernika por la aviación nazi a petición de Franco. Más, como ataque a un sentimiento 
(el árbol de Gernika es símbolo de las libertades vascas), que por ser Gernika un enclave 
estratégico. El lehendakari Agirre declara unilateralmente el estado vasco independiente. 
Días después, finaliza el Estado de Euskadi por la victoria militar del Franquismo. Franco 
declara a Bizkaia y Gipuzkoa provincias traidoras. Hay más de 50.000 muertos y 200.000 
exiliados vascos. Dando comienzo a una etapa en la que la población vascoparlante 
durante cuarenta años vive sometida a la prohibición de su lengua, de su cultura, y de la 
enseñanza en lengua vasca en las ikastolas (escuelas en las que se imparten las 
materias en euskara), condenando al analfabetismo en su lengua materna a toda la 
población euskaldun, que deberá aprender y vivir rapidamente, en una lengua y una 
cultura castellanas, que solamente habían existido en las ciudades vascas, sur de Alava y 
sur de Navarra, pero que en el resto se desconocían completamente. Todos los libros 
escritos en euskara y las ikastolas (escuelas) fueron quemados, y se dio castigos 
ejemplarizantes a parte de la población vascoparlante para que el aprendizaje del 
castellano fuera más rápido. Quedando libres de esta represión cultural, los vascos de las 
ciudades, sur de Alava y los navarros sureños para los cuales el franquismo al ser 
castellanoparlantes, fue similar al del resto de los españoles. El régimen franquista 
acarreó la pérdida del sentimiento de españolidad de gran parte de la población vasca, lo 
que hizo arraigar el nacionalismo vasco y el independentismo, unos sentimientos que eran 
minoritarios antes de la llegada de Franco.

 

En 1959, nace ETA, Euskadi Ta Askatasuna (euskádi ta askatásuná, Euskadi y la 
libertad), organización armada que surgió para luchar contra el franquismo y que después 
de la llegada de la democracia permanece utilizando la violencia para conseguir sus fines 
políticos al margen de vías democráticas, unos fines políticos entre los que está la 
consecución del derecho de autodeterminación, ejercitar este derecho y conseguir la 
independencia del País Vasco, su unidad territorial y posterior establecimiento de un 
estado socialista vasco. Utiliza la extorsión a empresarios para su financiación, el 
asesinato de miembros de los principales partidos políticos españoles (incluyendo a los 
vascos-navarros no afines a sus postulados), de las Fuerzas de Seguridad del Estado y 
del Ejército, así como la coacción, para imponer un cambio en la constitución española 
que posibilite la introducción del derecho de autodeterminación en esta carta magna. 
Tema que, política y jurídicamente, es perfectamente posible a tenor de la propia 
Constitución sin quebrarla, a través del Derecho Internacional encuadrado dentro de la 
misma en su articulado, que obliga a una determinada forma de interpretar el propio 
contenido de la Constitución, como demuestra por ejemplo, entre muchos otros, el 
catedrático de Derecho Constitucional de la “Universität Literaria de València-(Estudi 
General)”, y catedrático Jean Monett Don Roberto Viciano, entre muchos otros autores. 
Ahora bien, como todo texto constitucional, su reforma precisa de mayorías especiales, 
referéndum, etc., y por pura lógica, y acuerdo de la práctica totalidad de los partidos 
políticos no violentos y democráticos, que se planteara no sólo en un clima de estabilidad, 
paz y respeto para todas las opiniones (lo que si con el franquismo no se daba, y no 
existía el marco político-jurídico adecuado, desde la aparición de ETA, y tras acabar el 

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franquismo, sus crímenes y el uso de la violencia de sus seguidores, no permite que se dé 
el marco político-social de libertad y ausencia de temor que permitiera el planteamiento y 
puesta en práctica de una consulta previa a los habitantes de Heuskal Herria, que 
permitiera poner en marcha, o no, la iniciativa político-constitucional, en su caso, 
adecuada, acorde con el resultado de dicha consulta), sino, además, lógica y parece a 
todas luces que inevitablemente, tras un período de tiempo de sosiego y “normalización” 
durante algunos años, que previamente hiciera realidad la expresión sin temor en Heuskal 
Herria de cualquier idea o posicionamiento político no violento, respetando de partida el 
marco jurídico legal común,

 

LLegada de la Democracia, Estatutos de Gernika y Ley del Amejoramiento
Foral Navarro 

Muerto el general Franco en 1975 e instaurada la democracia, después de diferentes 
vicisitudes entre los partidos de Vascongadas y Navarra, a la hora de consensuar un 
estatuto unitario para Alava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra; y aunque en la transición la 
fuerza mayoritaria en Navarra, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), era partidaria 
de la unión de Navarra y Vascongadas en una única comunidad autónoma (de hecho, el 
partido socialista en Navarra se llamaba igual que en Vascongadas, Partido Socialista de 
Euskadi). Dada la negativa radical de una minoría representada en aquella época por la 
derecha de Navarra a estar unidos a las regiones vascongadas, el PSOE, se vio forzado a 
plegarse a las exigencias, con el objeto de no poner en peligro la complicada transición a 
la democracia en España, por un tema tan espinoso como el de la unidad política de la 
población vascoparlante. De esta manera, la comunidad autónoma vasco-navarra con 
capital en Pamplona se hizo imposible, surgiendo dos estatutos, el de Gernika, que 
aglutina a las regiones vascongadas y la Ley del Amejoramiento Foral Navarro, que 
engloba solamente a la región de Navarra. 

 

Mientras en Vascongadas se hizo un referéndum en el que el Estatuto de Gernika fue 
aprobado mayoritariamente por la ciudadanía vascongada. En Navarra por el contrario, no 
hubo ningún referéndum para aprobar su autogobierno. Intentando evitar de esta manera, 
el debate suscitado en la sociedad navarra para una posible integración junto con las 
demás regiones sureñas de cultura éuscara en una misma entidad política vasco-navarra. 
El autogobierno navarro, por lo tanto, surgió del aumento del techo competencial de la 
Diputación Navarra, ya existente en la época franquista, a través de la Ley del 
Amejoramiento Foral Navarro.

 

En las décadas de los setenta y ochenta se genera la guerra sucia para luchar al margen 
de la democracia y del estado de derecho contra ETA. Estas organizaciones fueron 
principalmente el Batallón Vasco-Español (creado en los gobiernos de la UCD) y los 
Grupos Antiterroristas de Liberación, GAL (creados en los gobiernos del PSOE). Unas 
organizaciones que asesinaban a miembros de Herri Batasuna (brazo político de ETA) y 
activistas o refugiados de ETA que se encontraban en el País Vasco-Francés o Iparralde. 
Unas organizaciones armadas integradas por mercenarios y miembros de las Fuerzas de 
Seguridad del Estado español [Guardia Civil, Policía Nacional y Servicio de Inteligencia 
español (CSID)], que se financiaban a través de los fondos reservados del Ministerio del 
Interior. Miembros de las fuerzas de seguridad francesas colaboraron activamente en la 
guerra sucia contra ETA, con el objetivo de que la violencia independentista no se 
extendiera al territorio vasco perteneciente a Francia (Iparralde). 

 

Se da comienzo a la dispersión de los presos de ETA por cárceles españolas, 
dispersándolos a miles de kilómetros del País Vasco, yendo en contra del tenor literal de 

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la legalidad vigente, a través de la cual el reo debe cumplir su condena cerca de sus 
familiares, interpretándola, y reformando posteriormente la Ley, para adecuarla a la 
realidad, de forma que se evite el mantenimiento de actuaciones delictivas en las 
prisiones y de actitudes contrarias a las ideas de “arrepentimiento” y reinserción; dado el 
número de detenidos y la presión a que les somete el círculo de personas coincidentes 
con las ideas y métodos de ETA. Así, el gobierno español toma esta resolución, con el 
objeto de alejarles de las presiones del núcleo duro de la organización, que posibilite que 
los activistas de ETA renuncien a la lucha armada y se reinserten en la sociedad. Esta 
dispersión de los presos, no solamente podría ir, o va, en contra de la legalidad española 
y europea, sino que acarrea que se dificulte, “o castigue”, a los familiares de los 
encarcelados, que deben de recorrer miles de kilómetros para poder estar con su familiar 
durante un breve lapso de tiempo. Pudiéndose discutir si ello es realmente necesario, 
recomendable, o estrictamente legal, o no. Lo que resulta a todas luces innegable, es que 
por otra parte, para todos los muertos, asesinados, víctimas directas, por parte de ETA y 
de la presión de sus grupos acólitos, esa posible discusión sobre si hubo o no derecho, si 
es legal o no, necesario o recomendable, o de un obstáculo o “castigo” a sus seres 
queridos, no existe. Ni los muertos ni sus familiares tienen la fortuna y el privilegio que por 
el contrario los presos de ETA y sus familiares disfrutan: Estar vivos y con expectativas de 
verse, relacionarse, libertad, etc. Pudiéndose además argumentar, que los presos no 
están en prisión ni por su forma de pensar, ni por ser independentistas, ni por desear y 
trabajar por un Estado Vasco (que incorpore todos los territorios que ellos consideran) y 
socialista (de acuerdo a lo que “ellos” consideren ser “socialista”). Sino por delinquir para 
ello, matando y coaccionando indiscriminadamente, y sin respetar prácticamente en 
absoluto a las personas que no piensan como ellos. Situándose no sólo al margen del 
Ordenamiento Jurídico español (que incluye el Derecho Internacional y, especialmente, el 
referente a los Derechos Humanos y de los Pueblos), sino intentando estar 
dictatorialmente por encima de cualquier otra Autoridad, partido, Estado o representación 
política.

 

Si bien en la actualidad persisten denuncias de torturas en comisaria a miembros de ETA, 
algunas de las cuales resultan desgraciadamente verídicas, y episodios aislados no 
esclarecidos de posible guerra sucia. Afortunadamente, tanto el Batallón Vasco-Español 
como el GAL dejaron de actuar hace muchos años, por el contrario ETA, sigue actuando, 
negándose a escuchar a la gran mayoría de la población vasca que quiere vivir en paz y 
conseguir sus objetivos políticos sean del tipo que sean, utilizando exclusivamente vías 
pacíficas y democráticas. Quizá el mayor error que hemos cometido las fuerzas políticas 
vascas, tanto política como moral y éticamente, ha sido la insuficiente e inadecuada crítica 
radical y absoluta a la violencia, y la falta del suficiente respaldo, acompañamiento y 
acogimiento sentimental y socio-político, a las víctimas de ETA y su entorno. Podemos 
discutir todo lo que deseamos sobre ello, sobre la necesidad de acercar y de convencer a 
los violentos para que abandonen esos métodos. Sobre el pretendido conservadurismo, 
españolismo trasnochado y / o antidemocrático, etc., de las víctimas de ETA, pero, en 
definitiva, los que fría, organizada, dogmática, antidemocrática y egoístamente siguen 
matando y coaccionando, provocando su persecución policial, son ETA y su entorno. Y no 
es posible colocar, ética, moral, social ni políticamente, al mismo nivel al verdugo y a la 
víctima, ni se puede perdonar sin que se pida perdón. Todo ello sin tener que renunciar a 
las ideas que cualquiera pueda tener.

 

Comunidad Foral de Navarra - Nafarroako Foru Erkidegoa 

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Comunidad autónoma uniregional que aglutina los habitantes de la Alta Navarra (España), 
con capital en Pamplona - Iruñea. En esta ciudad, reside el Presidente del Gobierno Foral 
de Navarra, así como el Parlamento de Navarra y todas las instituciones de la comunidad. 

 

Iruñea (irúñe-á, forma éuscara correcta). 

 

Iruña (irúña, forma éuscara coloquial incorrecta)

  

Pamplona (forma castellana)

  

Al contrario que en Euskadi, donde el euskara y el castellano son cooficiales en todo el 
territorio. En la Comunidad Foral de Navarra, por el contrario, está divida lingüisticamente 
en dos zonas. La zona vascoparlante, al norte de la comunidad, donde son cooficiales 
tanto el euskara como el castellano y la zona sur (mitad y sur de Navarra), donde 
solamente es oficial el castellano. 

 

Aunque el euskara va in crescendo en la Comunidad Autónoma Vasca, en Navarra, por el 
contrario, se ha conseguido que la pérdida del euskara se estanque. La recuperación del 
euskara en Navarra no ha sido tan espectacular, basicamente, porque el euskara no es 
oficial en todo el territorio. 

 

Si bien hasta ahora se ha conseguido que la pérdida del euskara en Navarra se estanque, 
a través de la nueva ley del vascuence votada por UPN (PP) y PSN (PSOE) en el 
parlamento navarro, conllevará una vez más, la pérdida progresiva de este idioma. Dado 
que, principalmente, UPN (PP), fuerza mayoritaria en Navarra, no considera importante 
para los navarros su uso y su recuperación. Esta nueva ley ha anulado la zona mixta 
(zona central de Navarra) que aglutinaba a la mayor parte de la población navarra 
(Pamplona y diversos municipios), en la que el euskara era cooficial junto con el 
castellano. Ahora en esta zona solamente es oficial el castellano, ya que la zona mixta ha 
sido añadida a la zona castellanoparlante del sur de Navarra, donde unicamente es oficial 
el castellano. Mientras que el vascuence a partir de ahora, solamente será oficial en la 
zona norte de Navarra, donde el número de vascoparlantes es más numeroso. Dando 
cumplimiento a este ley se han retirado de la antigua zona mixta los rótulos viarios y de 
instituciones públicas que antes estaban escritos en bilingüe (castellano y euskara), para 
ponerlos unicamente en castellano y la población vascoparlante de esta zona no tendrá 
derecho a ser atendida en vasco en su ayuntamiento o en cualquier institución, ni tendrá a 
partir de ahora derecho a la educación gratuita en euskara. 

 

La linguæ navarrorum, es hablada por el 10.9% de la población navarra, un 7.4% la 
entiende pero no la habla, mientras que el 81.7% de la población es monolingüe 
castellanoparlante. Si bien paulatinamente, se está rompiendo esta dinámica de pérdida 
del euskara. Actualmente, más de la mitad de los padres navarros han elegido libremente 
que sus hijos estudien todas las asignaturas en linguæ navarrorum o tengan la asignatura 
de esta lengua. Aunque ahora después de anular la zona mixta que a partir de ahora será 
solamente castellanoparlante, nadie conoce cual podrá ser el futuro del euskara en la 
tierra que lo vio nacer. 

 

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COMUNIDAD AUTONOMA DE EUSKADI: ALAVA, GUIPUZCOA Y VIZCAYA: 

Información e historia del entramado institucional vascongado. Porcentajes del euskara en 
toda la comunidad. 
Alava, historia, dialectos y porcentajes de vascoparlantes. 
Guipúzcoa, historia, dialectos y porcentajes de vascoparlantes. 
Vizcaya, historia, dialectos y porcentajes de vascoparlantes. 

EUSKADI

 

 

Euskal Autonomi Erkidegoa (éuskal autónomi erkídego-á, Comunidad Autónoma Vasca) o 
Euskadi: está integrada por las regiones forales o territorios históricos de Araba, Bizkaia y 
Gipuzkoa. Con capital en Vitoria-Gasteiz, donde reside, el Lehendakari (leendakári, 
presidente) del Gobierno Vasco o Eusko Jaurlaritza (éusko yaurláritsá), así como el 
Parlamento Vasco o Eusko Legebiltzarra (éusko leguébiltsarrá) y las principales 
instituciones comunes de las tres regiones vascongadas. 

 

Euskadi, en la práctica, funciona como una confederación de comunidades forales. Cada 
región posee 25 diputados en el Parlamento Vasco, independientemente, del número de 
habitantes de cada una de ellas [por ejemplo, Bizkaia (1.100.000 h) quintuplica casi en 
población a Araba (272.000 h), por lo que el voto de un alavés en el Parlamento Vasco, 
vale casi cinco veces más, que el de un vizcaíno]. 

 

Cada región foral, que tiene identidad propia desde la Edad Media, posee desde aquella 
época (con periplos de prohibición o disminución de autogobierno a lo largo de la historia) 
un parlamento o Batzar Nagusiak (batsár nagúsi-ák, Juntas Generales) y un presidente o 
Aldun Nagusia (aldún nagúsi-á, Diputado General). Cada regíon foral posee gran 
autonomía y poder de decisión. Así como el derecho de separarse o unirse a Euskadi 
cuando lo juzgue oportuno. El Gobierno Vasco coordina los tres territorios históricos. El 
26.4% de la población de Euskadi es vascoparlante, el 16.2% lo entiende pero no lo habla 
y el 57.4% es monolingüe castellanoparlante.

 

Araba  

Araba (arába): Alava. Habitada en el pasado por las tribus autrigona, caristia, várdula y 
vascona. Surgió en la Edad Media, del mestizaje de todas ellas, así como de los latinos 
que comenzaron a habitarla al sur de ella. Hoy en día solamente se conserva, al norte de 
la región alavesa, el habla de dos de las cuatro tribus vascas que la habitaron, el habla de 
los autrigones y caristios, denominado actualmente dialecto vizcaíno. En la zona media se 
habla castellano, y en la zona sur, concretamente en La Rioja-Alavesa, se habla el 
dialecto navarro-aragonés del castellano. El euskara, lo habla el 8.6% de la población, un 
16.8% lo entiende pero no lo habla y el 74.6% es monolingüe castellanoparlante. La 
capital de Alava es:

 

Gasteiz (gastéis, forma éuscara) 

 

Vitoria (forma castellana)

  

 

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Bizkaia 

Bizkaia (biskái-a): Vizcaya. Antigua Caristia y Autrigonia preromanas, parte de sus 
habitantes siguen hablando la lengua que surgió del mestizaje de caristios, autrigones y 
vascones, que no es otro que el dialecto vizcaíno del euskara. De la margen izquierda del 
río Nervión en Bilbao, hasta el río Asón de Cantabria al oeste y al sur hasta parte de 
Burgos y Alava, estaba la tribu de los autrigones, que poseía una lengua éuscara muy 
similar a la de sus vecinos caristios, que se extendían desde la margen derecha del río 
Nervión hasta el río Deba en Gipuzkoa (a 13 Km de la frontera vizcaíno-guipuzcona 
actual) y al sur hasta gran parte de Alava. El mestizaje y cimentación de estos pueblos dio 
lugar en la Edad Media al territorio histórico de Bizkaia. El vizcaíno, se diferencia de los 
demás dialectos vascos, por su gran arcaísmo. Los antiguos autrigones y caristios fueron 
los que más contacto tuvieron con los romanos, por lo que, el habla vasca de los 
vizcaínos y de los alaveses, posee gran cantidad de palabras latinas, que se han 
conservado hasta nuestros días. Por ejemplo, el término vizcaíno Berba (palabra) deriva 
del acusativo del término latino Verbum (palabra; acusativo: verbam). Se habla castellano 
principalmente en las zonas urbanas e industriales. En Bizkaia son vascoparlantes el 
19.0% de la población y un 17.0% entiende euskara pero no lo habla, el porcentaje de 
monolingües castellanoparlantes es del 63.9%. La capital de Vizcaya es:

  

Bilbao (bilbáo, forma éuscara correcta)

  

Bilbo (bílbo, forma éuscara coloquial, muy extendida) 

 

Bilbao (forma castellana) 

 

Gipuzkoa 

Gipuzkoa (guipúsko-á): Guipúzcoa. Cuna de la tribu várdula preromana y de su habla, el 
várdulo. A través del mestizaje de vascones y várdulos en el siglo V d.C surgiría el actual 
dialecto guipuzcoano del euskara. Gran parte de los habitantes de Vardulia, dieron lugar 
en la Edad Media al territorio histórico de Gipuzkoa, aunque los várdulos también se 
extendían por Navarra y Alava, como así lo atestigua que en parte de Navarra se siga 
hablando el dialecto guipuzcoano. El guipuzcoano (várdulo), es un dialecto puente entre el 
vizcaíno (caristio-autrigón) y el navarro (vascón). Aunque posee más similitudes con el 
navarro. Es la región más vascoparlante de todas, el castellano se habla principalmente 
en la capital y zonas industriales. El 46.1% de la población guipuzcoana habla euskara, el 
14.6% lo entiende pero no lo habla y el 39.3% es monolingüe castellanoparlante. La 
capital de Guipúzcoa es:

 

Donostia (donósti-á, forma éuscara correcta) 

 

Donosti (donósti, forma coloquial incorrecta) 

 

San Sebastián (forma castellana) 

 

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IPARRALDE: LAPURDI, NAFARROA BEHEREA Y ZUBEROA 

Información e historia del entramado institucional vasco-francés. Porcentajes del euskara 
en toda la región. 
Lapurdi, historia y dialectos. 
Nafarroa Beherea, historia y dialectos. 
Zuberoa, historia y dialectos. 

 

IPARRALDE 

 

 

Es el País Vasco Continental, también llamado País Vasco-Francés. Está integrado por 
tres regiones: Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa. Ya en el siglo XVIII, la Revolución 
Francesa acabó con los instituciones forales de las regiones vascas continentales y hoy 
es el día, que no poseen una entidad política propia. 

 

El País Vasco, no existe en el mapa de Francia. Pertenece junto al Bearn, al 
Departamento de Pirineos Atlánticos y éste a su vez, a la región de Aquitania. El euskara, 
no es cooficial junto con el francés, legalmente no existe. 

 

En un referendum no vinculante realizado recientemente en las tres regiones de Iparralde, 
la población vasco-francesa se muestra mayoritariamente a favor de un Departamento 
Vasco propio. Por ahora, las autoridades galas han hecho oídos sordos, ante las 
insistentes llamadas de los partidos políticos de Iparralde, incluído el socialista francés 
(partido del gobierno), por un Departamento Vasco, que impulse economicamente 
Iparralde y apoye la lengua y cultura vascas. 

 

A finales del siglo XIX, el 80% de la población vascofrancesa hablaba en euskara. Ahora, 
la situación es crítica, solamente lo hace el 26.4% (en general, gente mayor y en zonas 
rurales), un 9.3% lo entiende, aunque no lo habla y el resto (64.2%) habla gascón o es 
monolingüe francés. Si no se consigue la cooficialidad junto con el francés, y no se apoya 
la lengua en la enseñanza, se estima que en un plazo de 40-50 años, el euskara habrá 
desaparecido completamente de Iparralde.

 

Lapurdi 

Lapurdi (lapúrdi): Labourd. Era tierra de vascones, en ella se encontraba la ciudad romana 
de Lapurdum (Baiona), que le dio el nombre a la región. Es la regíon más occidental y da 
a la costa atlántica. Son labortanas Miarritze (mi-árritsé, Biarritz), Hendaia y Donibane 
Lohitzune (doníbané lo-ítsuné, San Juan de Luz). Es zona turística de importancia a nivel 
francés. Población mayoritariamente rural. 

 

Como descendientes de vascones que son, hablaban dialecto navarro. Este, fue 
influenciado durante siglos por el gascón, dando lugar en la Edad Media a un nuevo 
dialecto, el labortano. La capital de Labourd es:

  

Baiona (bai-óna, forma éuscara) 

 

Bayonne (forma francesa) 

 

Bayona (forma castellana) 

 

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Nafarroa Beherea 

Nafarroa Beherea (nafárro-á beéreá): Baja Navarra (Estado francés), también llamada 
Behe Nafarroa (beé nafárroá). Se encuentra entre las regiones de Lapurdi (al oeste) y 
Zuberoa (al este). Su población es mayoritariamente rural. 

 

Francia y España acordaron delimitar sus respectivas fronteras, a través de la frontera 
natural de los Pirineos. Siendo la Baja Navarra, la porción de lo que quedaba del Reino de 
Navarra, que tocó en suerte a los franceses. Desde entonces, los navarros están 
separados entre los dos estados. Su escudo de armas no ha variado, sigue siendo el 
mismo que el de sus paisanos, al otro lado de los Pirineos. Las cadenas y la esmeralda 
arrebatadas de la tienda de campaña mora, después de la victoria cristiana en 1212, en la 
batalla de las Navas de Tolosa. Un escudo de armas, que sustituyó al estandarte navarro 
tradicional de la época vascona, el Arrano Beltza (arráno béltsa, águila negra) sobre 
lienzo amarillo. 

 

Al igual que en Lapurdi, el dialecto navarro (vascón) hablado en estas tierras, se vio 
influenciado foneticamente por el gascón, lo que hizo surgir en la Edad Media, el dialecto 
bajo navarro. La capital de la Baja Navarra es:

 

Donibane Garazi (doníbané garási, forma éuscara) 

 

Sant Jean-Pied-de-Port (forma francesa) 

 

Zuberoa  

Zuberoa (subéro-á): Soule. Es la region más oriental de Iparralde y quizá la que posea 
una identidad propia más marcada. Su población es mayoritariamente rural.

 

Se habla el dialecto suletino, que al igual que en las regiones anteriores, procede del 
navarro. Esta también, fue tierra de vascones. Pero además de ser influenciado por el 
gascón, como los anteriores, el suletino, fue influenciado en su desarrollo dialectal por la 
lengua aragonesa, hablada actualmente en Huesca. Es el dialecto más diferenciado 
foneticamente al resto de los dialectos vascos, por su fuerte componente germánica (el 
sonido ü y en algunos casos el sonido ö ), introducida en él a través del gascón. 
Posiblemente las canciones más bellas hechas en euskara, se encuentren en este 
dialecto. La capital suletina es:

 

Maule (máule, forma éuscara) 

 

Mauleon (forma francesa) 

 

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